'Documentos en la onda' es una sección que surge a partir de las intervenciones de la Directora del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, Nieves Sobrino, en diferentes espacios de Onda Madrid. Desde septiembre de 2018, colabora con el programa 'Dos hasta la dos' presentado por Begoña Tormo e Isabel García Regadera.

'Documentos en la onda' es un proyecto cuyo objetivo es difundir entre un público no especializado el Patrimonio Documental Madrileño, comentando tanto documentos del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid como los del Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Una vez a la semana, en un espacio aproximado de media hora de duración, Nieves Sobrino comenta un documento que pueda resultar interesante por su contenido, su antigüedad, el soporte en que está realizado, su relación con personajes o contecimientos históricos, etc.

Comitiva y Real Servidumbre de la Princesa de Asturias en 1833

Emisora: Onda Madrid
Programa: Dos hasta las dos
Fecha: 20 de junio de 2019

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ENTREVISTA A NIEVES SOBRINO EN ONDA MADRID

'Dos hasta las dos', 20 de junio de 2019.

‘Documentos en la onda’ nos presenta la ‘Nota impresa del orden que ha de seguir la Comitiva y Real Servidumbre que acompaña a los Reyes y Real Familia en los actos públicos organizados con motivo de la jura por las Cortes de la Infanta Isabel de Borbón como Princesa de Asturias'. Se trata de un documento de 1833 que nos sitúa en el reinado de Fernando VII. El nacimiento de su primera hija, la futura reina Isabel II, en 1830, suscitó un gran problema sucesorio, ya que, para que la princesa pudiera reinar, el monarca tuvo que abolir el “Reglamento de sucesión de 1713”, que impedía reinar a las mujeres. En la práctica, este hecho supuso apartar de la sucesión al hermano de Fernando VII, el infante Carlos, heredero de la Corona hasta el nacimiento de la infanta Isabel, lo que supuso el inicio del carlismo y el germen de las futuras guerras carlistas, que se desarrollaron durante el siglo XIX.

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VISTA DEL INTERIOR DE LA IGLESIA DEL RL. MONASTERIO DE S. GERONIMO DE ESTA CORTE, durante el acto de la Jura de S.A.RL. la Srma. Señora princesa D. MARIA YSABEL LUISA DE BORBON, como heredera del Reyno; celebrado en 20. de Junio de 1833. Grabado de 1833 conservado en el Museo de Historia (Madrid).

   

En junio de 1833, Fernando VII está enfermo, de hecho, fallecerá en septiembre de ese año. En un intento de dejar la sucesión bien asentada en la persona de su hija, se organiza un acto el 20 de junio de 1833 para que las Cortes y las autoridades del Reino juren a la infanta Isabel como Princesa de Asturias. Fue un acontecimiento importante que obligaba a seguir un protocolo claramente definido en los traslados de los Reyes y su familia durante todos los actos organizados con ese motivo.

En concreto, el documento dice que este orden se había de seguir en el regreso desde el Real Sitio del Buen Retiro y en el trayecto desde el Palacio Real a la Real Casa de la Panadería en la Plaza Real (nombre que tenía en ese momento la Plaza Mayor) para presenciar un festejo de toros.

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 1943. Maceros de la Diputación Provincial. Fondo fotográfico Martín Santos Yubero. ARCM. 

   

 

El orden protocolario que se establece comienza con el inicio de la comitiva, donde se situarían el corregidor y cuatro caballeros regidores representando a la Villa de Madrid. Irían precedidos por los maceros y porteros de la villa, el alguacil mayor y 24 alguaciles con golilla, todos ellos a caballo. 

Los maceros eran empleados del Ayuntamiento que, en las celebraciones, portaban la maza como símbolo de poder; los porteros eran los antiguos guardianes de las puertas de la muralla; y la golilla era un adorno de tela blanca, tul o encaje que se ponía alrededor del cuello formando pliegues.

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1833. Nota impresa del orden que ha de seguir la Comitiva y Real Servidumbre que acompaña a los Reyes y Real Familia en los actos públicos organizados con motivo de la jura por las Cortes de la Infanta Isabel de Borbón como Princesa de Asturias. 

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A continuación, les seguía la Real Compañía de Alabarderos, con sus oficiales y música. Estos eran los encargados de custodiar los Reales Sitios y a los Reyes y acompañarles en sus actos oficiales. Portaban la alabarda, arma formada por un asta muy larga que acababa en un hierro puntiagudo, el cual estaba atravesado por una cuchilla transversal aguda por un lado y con forma de media luna por el otro. 
Seguidamente, el Cuerpo de Guardias de la Real Persona y, tras ellos, seis coches con cuatro mulas cada uno para los mayordomos del Rey, los cuales se colocarían por su antigüedad. Cada coche llevaría como servidumbre dos cocheros y dos mancebos a pie (pajes). 

A continuación, los timbales y clarines de las Reales Caballerizas amenizaban la comitiva seguidos de doce coches con cuatro mulas cada uno de ellos para los gentiles hombres de cámara con ejercicio. Estos eran una clase palaciega sin funciones concretas dentro del ceremonial de la Corte; se accedía a ella como un honor conferido por el monarca, se trataba de una señal del aprecio real. En el último coche, se colocarían el gentil hombre de guardia y el primer caballerizo del Rey. Cada coche llevaría como servidumbre dos cocheros y dos mancebos a pie.

 

 nota completa

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El resto de la comitiva se completaba del siguiente modo:
- Un coche con seis mulas, dos cocheros, dos mancebos y dos lacayos para el caballerizo mayor de la Reina, el mayordomo mayor de la Reina y el primer caballerizo de la Reina.
- Un coche de respeto tirado por ocho caballos, con dos cocheros, diez mancebos y cuatro lacayos (era un coche de repuesto que se llevaba por prevención).
- Un coche tirado de seis caballos para el caballerizo mayor del Rey (encargado/responsable de las caballerizas reales), el mayordomo mayor del Rey (responsable de toda la etiqueta palaciega), el capitán de guardias del Rey y el sumiller de corps (estaba al cuidado de la persona del Rey y de sus habitaciones).
- El coche de los Reyes (Fernando VII y María Cristina de Borbón–Dos Sicilias), tirado por ocho caballos, con dos cocheros y diez mancebos. Iría precedido por cuatro cadetes de Guardias de la Real Persona y por un sobrestante de coches a caballo (responsable de cuidar los coches de las reales personas). El coche iría seguido de un oficial, veinte Guardias de la Real Persona y dos trompetas.

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El coche de la Corona Real es una berlina de gran gala, realizada para el rey Fernando VII en 1829, por el maestro de hacer coches Julián González. Es el primer carruaje de las Caballerizas Reales dotado de doble suspensión de ballestas a la “pollignac”, lo que permite un gran confort a sus ocupantes.

-  El coche de la infanta Isabel, tirado de seis caballos, con dos cocheros, seis lacayos y ocho mancebos a pie.
- El coche del infante Francisco de Paula y su familia con su servidumbre (este infante era hermano de Fernando VII y su salida del Palacio Real cuando era niño, camino del exilio en Francia, fue uno de los detonantes de la sublevación del Dos de Mayo en Madrid).
- El coche del infante Sebastián y su esposa (cuñado y hermana de la Reina respectivamente), con su servidumbre.
- Una berlina para la camarera mayor de la Reina y la marquesa de Santa Cruz (una de las personas encargadas del cuidado de la infanta Isabel).
- Seis coches con cuatro mulas cada uno para las damas y señoras de honor de la Reina, acompañados de dos cocheros y dos mancebos cada uno.
- Un coche de prevención para las damas.
- Al final de la comitiva, un destacamento del Real Cuerpo de Guardias del Rey.