¿Qué es Documentos en la onda?

Es una sección en la que Nieves Sobrino, Directora del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, explica curiosidades y datos en torno a los documentos seleccionados, utilizando un lenguaje ameno y sencillo para llegar a todos los públicos y transmitir sus conocimientos y su pasión por los archivos. Para ello, contamos con las entrevistas que los programas de radio 'Hoy en Madrid', 'Buenos días Madrid' y, en la actualidad, 'Dos hasta las dos', de Onda Madrid, han realizado y realizan semanalmente a nuestra directora.

El contrato de 'El Chiclanero'

Emisora: Onda Madrid
Programa: Dos hasta las dos
Fecha: 25 de octubre de 2018

ENTREVISTA A NIEVES SOBRINO EN ONDA MADRID

'Dos hasta las dos', 25 de octubre de 2018.

Las condiciones que firmó para torear en Madrid
Esta semana ‘Documentos en la onda’ presenta el contrato firmado por el matador de toros José Redondo, conocido como ‘El Chiclanero’, con varios empresarios de la plaza de toros de Madrid en el que se acuerdan las condiciones en las que toreará en la capital. Se trata de una escritura notarial, fechada en 1845, que se conserva en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid.

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Retarato del matador José Redondo, 'El Chiclanero' .

 

Nacido en Chiclana de la frontera en 1818, José Redondo, 'El Chiclanero', fue un matador de toros que tuvo gran éxito en su profesión. Destacó en el arte del “volapié” (el momento de matar a los toros) y mantuvo una gran rivalidad con 'Cúchares', otro torero importante de esa época (tanto que de su apodo viene el denominar al toreo “el arte de Cúchares”).

Tuvo siempre una salud delicada y murió de tuberculosis en 1853, con tan sólo 34 años. Cuentan que falleció viendo pasar por la ventana al público que acudía a la plaza de toros a ver una corrida en la que él tenía que haber participado. A su entierro, acudieron miles de personas y su cortejo fúnebre estuvo encabezado por el Gobernador de Madrid y otros cargos institucionales.

La primera plaza fija de la capital
El contrato recoge las condiciones en las que 'El Chiclanero' habría de torear en la plaza de toros de Madrid, que en ese momento estaba en las inmediaciones de la Puerta de Alcalá en el espacio de las actuales calles de Claudio Coello y Conde de Aranda. Fue la primera plaza fija que se construyó en Madrid y llegó a tener un aforo de unas 12.000 personas. Se derribó en los años 70 del siglo XIX por la construcción del barrio del Marqués de Salamanca, trasladándose la plaza de toros a la zona que hoy en día ocupa el Palacio de los Deportes. Esta segunda plaza tampoco sería la definitiva de Madrid, ya que fue sustituida por la actual Plaza Monumental de Las Ventas, inaugurada a principios de los años 30 del siglo XX.

Madrid 1854- Vista aérea

Litografía de Alfred Guesdon, 1854. La Illustration (París).

Mucho esmero para el mejor lucimiento de las corridas
Entre las condiciones que se establecen en el contrato se determina que 'El Chiclanero' trabajaría “en regla y con el mayor esmero posible para el mejor lucimiento de las corridas” desde la Pascua de Resurrección de 1846 hasta el 31 de octubre de ese año. Sería la empresa la que determinaría los días en que se habían de realizar las funciones, el número de toros que se lidiarían en cada corrida y los matadores que intervendrían.

Se le concederían a 'El Chiclanero'“dos salidas para trabajar fuera de la Corte”, sin que en cada una pudiera faltar más que a una corrida ni reclamar dinero alguno por las que se celebraran durante su ausencia. Para ello, debía avisar al empresario con quince días de antelación.

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Contrato por el que varios empresarios de la plaza de toros de Madrid y el matador de toros José Redondo 'El Chiclanero' acuerdan las condiciones en las que el segundo toreará en Madrid (1845).

Vea el documento completo

El contrato también recoge que si resultara herido o lastimado durante una corrida por efecto de la lidia y permaneciera en la Corte, seguiría cobrando lo que le correspondiera hasta que se hubiera restablecido y estuviera en disposición de poder trabajar de nuevo. Para ello habría de ser reconocido por los facultativos de la empresa, que serían los que decidirían si podía trabajar o no. Una cuestión importante destacada en el documento es que, si continuara enfermo,sólo se le abonaría su haber hasta el 31 de octubre de 1846, fecha en que finalizaba el contrato. Si, pasada esta fecha, el matador siguiera sin restablecerse la empresa no le pagaría ninguna cantidad por ningún concepto y lo que costara la recuperación a partir de ese momento correría a cuenta suya.

Otro aspecto que se detalla en el contrato es el sueldo que cobraría el torero y se determina que serán 2.500 reales de vellón por cada corrida, que recibiría el segundo día después de verificada la función, corriendo la empresa con los gastos de desplazamiento, estimados en 2.000 reales (viaje de ida y vuelta).

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Última página del contrato con las firmas de José Redondo, 'El Chiclanero'; de Julián Javier, en representación de los empresarios de la plaza de toros; y del notario.

En cuanto a la cuadrilla del maestro, el contrato estipula que podría traer dos banderilleros de Andalucía, que debían de ser útiles y capaces para desempeñar su oficio a satisfacción de la empresa. En caso de no ser así, ésta podía exigir al matador que los reemplazara por otros.Cada uno de ellos cobraría 400 reales de vellón por corrida y se les abonarían 1.000 reales por gastos de viaje de ida y vuelta. Se les autorizarían dos salidas para trabajar fuera de la Corte, en las mismas condiciones que el matador.

En caso de resultar heridos o lastimados, se les aplicarían las mismas circunstancias que al maestro que, por su parte, no podría reclamar nada a la empresa en el caso de que no fuese posible o no conviniese a la misma ejecutar las corridas ya anunciadas por trastornos políticos o circunstancias de cualquier clase. Igualmente, si las corridas no se pudiesen celebrar por mal tiempo, muerte del Rey o la Reina u otras causas imprevistas.