'Documentos en la onda' es una sección que surge a partir de las intervenciones de la Directora del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, Nieves Sobrino, en diferentes espacios de Onda Madrid. Desde septiembre de 2018, colabora con el programa 'Dos hasta la dos' presentado por Begoña Tormo e Isabel García Regadera.

'Documentos en la onda' es un proyecto cuyo objetivo es difundir entre un público no especializado el Patrimonio Documental Madrileño, comentando tanto documentos del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid como los del Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Una vez a la semana, en un espacio aproximado de media hora de duración, Nieves Sobrino comenta un documento que pueda resultar interesante por su contenido, su antigüedad, el soporte en que está realizado, su relación con personajes o contecimientos históricos, etc.

Decretos y sucesos en la Guerra de la Independencia

Emisora: Onda Madrid
Programa: Dos hasta las dos
Fecha: 25 de abril de 2019

ENTREVISTA A NIEVES SOBRINO EN ONDA MADRID

'Dos hasta las dos', 25 de abril de 2019.

'Documentos en la onda' nos presenta tres documentos relacionados con los alzamientos del 2 de mayo de 1808 y la posterior invasión francesa. Dos de ellos están fechados en 1820 y, el tercero, de 1810, pertenece al fondo histórico del Archivo Municipal de Torrelaguna. El marco cronológico de los dos primeros documentos es muy importante para entender la dimensión de su contenido: cuando Fernando VII regresa a España en 1814 tras finalizar la Guerra de la Independencia, abole la Constitución de 1812 y anula toda la labor legislativa y gubernativa de las Cortes de Cádiz, dando comienzo a lo que se conoce como el 'Sexenio Absolutista', que abarca desde 1814 a 1820, momento en el que comienza a perseguir a todos aquellos que se oponían al absolutismo.

Durante esos años se producen diversos intentos de levantamiento por parte de los opositores al régimen absolutista. Uno de esos levantamientos, el del General Riego a principios de 1820, tiene éxito y da comienzo a lo que se conoce como 'Trienio Liberal' (1820 a 1823), período durante el cual Fernando VII vuelve a jurar la Constitución de 1812. Es en este momento cuando se expiden los dos primeros documentos que se comentan, lo que explica las continuas referencias que hay en ambos a las Cortes Generales de Cádiz y a la Constitución de 1812 (la Pepa).

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Dos de los documentos están fechados en 1820 y el tercero, de 1810, pertenece al fondo histórico del Archivo Municipal de Torrelaguna.

El primer documento relata cómo el sensible corazón del rey Fernando VII está enternecido por el doloroso recuerdo de las desgraciadas víctimas que fueron inmoladas en Madrid el 2 de mayo de 1808, razón por la que ha decidido realizar un homenaje justo de respeto y veneración en su memoria de acuerdo con lo acordado por las Cortes Generales en 1811 y 1814 respectivamente. De esta forma, establece que se lleven a cabo tres actos de recuerdo:
- En la iglesia mayor de todos los pueblos de la monarquía se debe celebrar cada año con toda solemnidad un aniversario por las víctimas que murieron ese día en Madrid, al que acudirán las primeras autoridades de cada pueblo.
- Habrá además formación de tropas, salvas militares y cuanto se pueda hacer según las circunstancias de cada pueblo para conseguir la mayor pompa posible a este acto tan patriótico como religioso.
- Además, se decreta que de ahí en adelante el día 2 de mayo sea día de luto riguroso en toda la monarquía.

Lo que más llama la atención es el lenguaje sensiblero y de gran exaltación patriótica con el que está redactado el documento, como muestra este pasaje: “…y al paso que perpetuamente suban hasta el cielo nuestros ardientes votos por el descanso de sus almas, sea su memoria constante estímulo de los esforzados, aliento de los débiles, vergüenza de los insensibles y sempiterna afrenta de los infames que, cerrando los oídos a los clamores de la patria, se afanan en balde por verla sujeta a la coyunda del tirano”.

 

 

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1820. Documento que establece los actos conmemorativos en memoria de las víctimas que murieron el 2 de mayo de 1808 en Madrid.

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1820. El segundo documento se refiere al regreso de los españoles exiliados en Francia.

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El segundo documento se refiere al regreso de los españoles exiliados en Francia bien por ser afrancesados, bien por ser liberales. Tras la invasión francesa en 1808 se produjeron reacciones muy distintas y complejas: por un lado, estaban los que rechazaron y se opusieron totalmente a la conquista y no colaboraron con el invasor; por otro, los que apoyaban incondicionalmente al gobierno francés; y, finalmente, los que rechazaban la conquista pero veían lo beneficioso que sería aplicar lo bueno que traían los franceses para modernizar España. La derrota de José I Bonaparte supuso el regreso de la Corte a Francia y, junto a ella, el de todos aquellos que, de una u otra forma, habían colaborado con el régimen, que se calculan entre 4.000 a 12.000 personas.

En 1813, Fernando VII firma un acuerdo con Napoleón por el que nadie que hubiera colaborado con José I sería represaliado y seguiría gozando de derechos y honores. Sin embargo, cuando el monarca regresa a España en 1814 rompe este acuerdo y comienza a perseguir a: los colaboracionistas con los ocupantes franceses; los que habían obtenido prebendas bajo el régimen francés; los funcionarios que se mantuvieron en su puesto de trabajo; y a las personas que recibieron propuestas para ocupar un puesto, aunque las rechazaran.

En 1820, con el inicio del 'Trienio Liberal' se decreta una amnistía que permitió el regreso de unas 3.000 personas, aunque muchas de ellas volvieron a Francia con la vuelta del absolutismo en 1823. Precisamente es esta situación la que queda reflejada en el segundo documento, el momento en el que la compasión del rey les permite regresar a España, pero con una clara condición: sólo pueden establecerse en las provincias de Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Castilla hasta Burgos, excepto Santander.

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Primera página del tercero de los documentos comentados, fechado en 1810, en el que se menciona el motivo del la petición de información solicitada por un vecino de Torrelaguna, sobre los hechos ocurridos contra él los dos primeros años de la Guerra de la Independencia.

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 Página final del documento de Torrelaguna en la que destaca la firma y rúbrica del notario Juan Sanz Cuéllar.

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El tercer documento explica el proceso de información que se lleva a cabo a solicitud de Manuel Montalbán, vecino de Torrelaguna, sobre los hechos ocurridos contra él en los dos primeros años de la Guerra de la Independencia. Tal como explica el propio Manuel, y los cinco testigos que aporta, en mayo de 1808 la mayor parte de los vecinos de la villa huyeron del pueblo, dejando abandonadas sus casas. Él, sin embargo, prefirió quedarse pensando que así podía evitar el saqueo de su vivienda y bienes, por lo que se vio obligado a alojar en su casa a las tropas imperiales y a facilitarles todos los víveres y suministros que necesitaban. Con este hecho, según narra Manuel, consiguió que los franceses no saquearan el pueblo. A los pocos días, salió al campo a buscar a sus vecinos y consiguió convencer a varios de ellos para que regresaran a sus casas.

Esta conducta, sin embargo, hizo que algunos comenzaran a llamarle traidor y que esta denominación se extendiera rápidamente por los alrededores, como consecuencia de lo cual sufrió dos terribles saqueos de castigo por parte de los que el documento denomina una veces “cuadrilla” y otras veces “guerrilla”. El resultado de ambos saqueos fue el robo de dinero, bienes y alhajas por un valor que Manuel calcula en más de 70.000 reales y la destrucción de cuantos muebles encontraron que no podían llevarse con ellos. El relato de Manuel es confirmado por cinco testigos que vieron cómo se producían los saqueos. La información se hace en mayo de 1810, en plena guerra contra los franceses, y su aprobación por las autoridades competentes permite que Manuel pueda reclamar judicialmente la compensación que corresponda por las pérdidas sufridas.