LINEA DE PUNTOS

¡Qué calor! Cuando las altas temperaturas se combatían con abanicos, sombrillas y botijos.

2 JULIO 2019. Recién entrados en un verano que se pronostica como uno de los más cálidos de los últimos años, hemos querido buscar entre nuestros fondos fotográficos cómo eran los veranos entre los años 30 y 70 del siglo XX y cómo los madrileños combatían el calor cuando el aire acondicionado aún tardaría mucho en llegar a los hogares y el ventilador era un lujo que no todos podían permitirse.

1944. Carro de la cerveza.
1955. Tomando un refresco en los toros en una tarde de mucho calor.
1954. 18 de julio. La calle Alcalá desierta por el calor.
1956. 5 de julio. Dos señoras combatiendo el calor en los toros abanico en mano.
1964. 19 de julio. Una señora se refresca en los toros con un pequeño ventilador a pilas.
1965. 1 de julio. Una joven hace un alto en el paseo para tomar un helado.
1965. 20 de julio. Piscinas Playa Victoria en Tetuán.
1965. 20 de julio. Las Piscinas Playa Victoria en un día de mucho público.
1965. 20 de julio. Una joven familia pasa el día en las Piscinas Playa Victoria de Tetúan.
1965. 20 de julio. Juegos en el agua en las Piscinas Playa Victoria.
1972. 13 de julio. Un jardinero regando el césped y refrescando las calles.
1972. 13 de julio. Con un botijo por la calle para aliviar los calores.
1972. 13 de julio. Puesto de botijos.
1972. 13 de julio. Parada a tomar un refresco.
1972. 13 de julio. Paseo con botijo.
1972. 13 de julio. Un conductor de autobús hace una parada para descansar y refrescarse.
1972. 13 de julio. Un trabajador de la construcción se refresca con el agua de un bidón.
1974. 12 de julio. Tres obreros se refrescan abriendo una boca de riego.
1940. 1 de agosto. Un joven sestea en la oficina abrumado por el calor.
1940. 1 de agosto. Remojándose en una fuente pública para soportar el calor.
1940. 16 de agosto. Niños del nuevo Hospicio tomando un baño en la alberca del edificio.
1940. 16 de agosto. Profesores del nuevo Hospicio vigilan con atención el baño de los pequeños.
1934. Los vecinos de Las Vistillas refrescan a sus pequeños en una improvisada piscina surgida en los jardines del barrio.
1940. Una niña se baña en un caldero con su perrito para combatir el calor.
[Años 50]. Agua fresca del botijo para combatir el calor también de noche.
1936. Puesto de refrescos y helados.
1936. Aliviando los calores estivales con un buen chapuzón en el río Manzanares
1933. Tomando un refresco y secándose el sudor en una terraza del centro de Madrid.
1933. Un grupo de mozalbetes abarrotan una fuente pública, convertida en zona de juegos y refresco.
[Años 30]. Un pequeño posa con sombrilla para protegerse del sol.
[Años 30]. Combatiendo el calor con todos los instrumentos que hay en la casa: ventilador, pai-pai, barra de hielo y una bolsa de agua fría.
1934. Una familia durmiendo en la azotea.
1934. En bañador jugando en los columpios de los jardines de Las Vistillas.
1934. Durmiendo en el patio de casa.
1940. Tres jóvenes madrileñas toman horchata en un quiosco.

El Fondo fotográfico Martín Santos Yubero nos regala imágenes de una ciudad donde cualquier fuente pública puede convertirse en un oasis llegado el caso. Los madrileños no dudan en sumergir su cabeza bajo el chorro o en utilizarla como elemento de recreo, tal y como nos muestran unos mozalbetes desprovistos de camisetas que abarrotan una fuente pública, ya entrada la noche, en una imagen de 1933. Otros, más audaces, prefieren prevenir los calores estivales con un buen chapuzón en el río Manzanares, como nos muestran algunas fotografías, fechadas en 1936, en las que algunos jovenzuelos se zambullen de cabeza desprovistos de toda ropa.

Los niños del nuevo Hospicio de Madrid también disfrutan de agua durante los meses de más calor de 1933 en una alberca situada en el patio bajo la atenta mirada de sus profesores. En otra zona de la capital, los vecinos de Las Vistillas refrescan a sus pequeños en una improvisada piscina surgida en los jardines del barrio, como vemos en una fotografía de 1934. Y, junto a estas imágenes, otras de niños muy pequeños puestos a remojo en un barreño. Años después comienzan a construirse piscinas públicas en los barrios y, ya en la década de los 60, encontramos instantáneas donde puede verse a familias enteras pasando el día en las piscinas ‘Playa Victoria’ de Tetuán.

Yubero nos muestra un Madrid desconocido de calles desiertas a las horas de más calor y la Gran Vía muy sola, abandonada por sus viandantes, en una imagen de 1954 que hoy no sería posible. Un Madrid que sólo transitan los que no tienen más remedio. Mientras tanto, los operarios de servicios riegan las calles manguera en mano, los obreros de la construcción se refrescan en bidones provistos de agua o abren las bocas de riego. Alguno, más afortunado, guarecido del sol en su oficina, se permite el lujo de sestear un rato, tal y como delata el fotoperiodista en una instantánea de 1940. Otro, ya en casa, en una simpática imagen de los años 30, descansa sobre una tumbona y combate el calor con todas sus armas: ventilador, pai–pai, barra de hielo y una bolsa de agua fría.

Pero, pese a las altas temperaturas, el ocio en Madrid no cesa. Las tardes de ‘calor y moscas’ en la Plaza de las Ventas se atenúan con refrescos. Las señoras sacan a pasear sus abanicos multicolores y otras, más innovadoras, prefieren llevan un pequeño ventilador a pilas, tal y como vemos en una imagen de 1964. Los jóvenes pasean por las calles de Madrid cuando cae la tarde. Algunos hacen un alto en el camino para descansar y secar el sudor con un pañuelo o para tomar una gran copa de helado o una horchata, muy de moda en la época, tal y como nos muestran tres jovencitas, chupando de su pajita, fotografiadas en 1940.

Y, frente a los refrescos, el botijo con su gran panza, su pitorro y su asa. Aunque hoy es sólo un elemento decorativo, estaba presente en todos los hogares y permaneció unos años después, incluso cuando llegaron los electrodomésticos y, con ellos, el frigorífico. Tenía su miga eso de levantarlo y dejar caer el agua sin que se cayera una gota. Yubero nos muestra puestos de botijos e imágenes de madrileños bebiendo o portándolos por la calle, como si de una botella de agua se tratara. También curiosa resulta una imagen de 1972 en la que vemos a un conductor de autobuses de Madrid haciendo una parada y bebiendo del botijo que lleva en el vehículo.

Cae la noche, la ciudad dormita y el calor no cesa. El ojo avispado del fotoperiodista retrata en 1934 a una familia entera que ha subido a la azotea provista de colchones, hamacas, colchas y un botijo. No son los únicos, otro vecino del inmueble hace lo propio y es sorprendido por la indiscreta cámara de Yubero dormitando en el patio de su casa.

LINEA DE PUNTOS