'Bourio y Amor de Dios, 
una vida dedicada a la danza'

Año 2014 (8 octubre – 8 diciembre)
Lugar: Sala de Exposiciones ‘El Águila’. Archivo Regional de la Comunidad de Madrid (C/ Ramírez de Prado, 3)

Esta exposición es una invitación a descubrir la historia de la danza española en el siglo XX a través de las imágenes y documentos de uno de los fondos más atractivos conservados en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid.

Juan María Martínez de Bourio donó su archivo personal a la Comunidad de Madrid en el año 2002. Este conjunto documental está compuesto por dossieres sobre artistas y espectáculos, fotografías, programas, carteles,... así como por documentos personales, otros producidos en la gestión de los Estudios Amor de Dios y los acumulados a lo largo de su trayectoria profesional.

Visitas guiadas de lunes a viernes
La exposición Bourio y Amor de Dios, una vida dedicada a la danza podrá verse hasta el próximo 8 de diciembre y todos aquellos que lo deseen tienen la oportunidad de inscribirse en las visitas guiadas realizadas por las propias comisarias de la exposición: Belén Duque y Loreto Rojo. Para participar en estas visitas guiadas es imprescindible inscribirse enviando un correo a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.  o llamando al teléfono 91 720 89 92. El horario de las visitas guiadas es de lunes a viernes a las 12:00 horas. Los lunes y miércoles la visita podrá realizarse por la tarde, a las 16:00 horas.

Horario
Lunes a viernes de 10:00 a 20:00
Sábados, domingos y festivos de 10:00 a 15:00

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Documentos, carteles  y fotografías

En la muestra pueden verse 35 documentos –cartas, contratos, bocetos de trajes, nóminas o programas-, 12 carteles de distintos espectáculos y 140 fotografías de artistas como María Callas, Antonio El Bailarín, Carmen Amaya, Paco de Lucía, Lola Flores o Concha Piquer. Lugar privilegiado ocupa en esta muestra un traje diseñado por Pablo Picasso, que se utilizó para la representación de El sombrero de tres picos, en el Festival de Mesidor de Toulouse en 1965, así como vestidos de destacadas bailaoras del flamenco como el de Trini España.

El recorrido expositivo está acompañado de varias proyecciones audiovisuales. La primera de ellas recoge fragmentos de la película folclórica Duende y misterio del flamenco, de Edgar Neville (1952), y otras tres son grabaciones realizadas a los alumnos y profesores de Amor de Dios durante sus clases. Por último, también pueden verse entrevistas a personalidades del mundo de la danza. Los documentos de la muestra forman parte del fondo Juan María Martínez de Bourio, custodiado en el Archivo Regional de la Comunidad, que fueron donados por el propio Bourio en 2002, poco antes de su muerte, acaecida en 2008.

Juan María de niño junto a su padre, Leoncio Martínez de Bourio Sánchez.
Con la compañía de 'Teresa y Luisillo' camino de América.
Antonio 'El Bailarín', Carmen Amaya y Pedro Azorín , maestro de la jota.
Actuación de la compañía de 'Teresa y Luisillo' en Media Torta (Bogotá, 1955)
Bourio posando en la sala grande de los Estudios Amor de Dios.
Juan María Bourio, Carmen Sevilla y Raquel Lucas.
Cartel publicitando el espectáculo 'Luisillo y su Gran Teatro de la Danza Española' en el Théatre de l'Étoile.
La 'Compañía de Bailes Españoles Teresa y Luisillo', durante una gira en EEUU, esperando su transporte. 1956.
Los Reyes de los belgas, Balduino y Fabiola, reunidos con los artistas del espectáculo 'Sonidos Negros': Isabel Soler, Pedro Soler, Jacinto Almadén, El Güito, Juan María Bourio y los bailarines de la compañía. 1961.
Antonio Gades. 1957.
Juan María Bourio y Joaquín Cortés en Tokio. 1992.
En una fiesta con Teresa Vieira y las bailarinas de la compañía.
Hoja de control de la distribución de los salones para las clases que se impartían en Amor de Dios. 1969.
Lola Flores, cantante de copla, bailaora y actriz. [1948].
Juan María Bourio, Maurice Béjart y los bailarines del Ballet Teatro de París. [1962].
Espectáculo de danza cubana [Festivales de España]
Gira europea y americana de la 'Compañía de Bailes Españoles Teresa y Luisillo': retrato de grupo con la reina Victoria Eugenia de Battenberg. `[1952-1954].
Telegrama del Ministerio de Cultura notificando a Bourio la concesión de la Medalla de Plata al Mérito en las Bellas Artes a los Estudios Amor de Dios. 1993.
El Güito, Antonio Canales, Cristóbal Reyes, Joaquín Cortes, Manolete, Belén Maya, Mario Maya y Gavilán.

Una vida dedicada a la danza

Traje y sombrero por la calle

La historia de la danza española en el siglo XX no podría entenderse sin estudiar la figura de Juan María Martínez de Bourio. Fue administrador de compañías como la de ‘Teresa y Luisillo’, agente de espectáculos, gerente del Teatro de la Zarzuela, comisario delegado del Teatro Monumental de Madrid, gerente del Ballet del Festival Internacional de Segovia, director general del Ballet Nacional Festivales de España, director gerente del Ballet Clásico Español y fundador de los Estudios Amor de Dios.

Pero, en paralelo, fue estudioso, investigador e historiador. De esa simbiosis de hombre de acción, ejecutivo, y de persona rigurosa y reflexiva sobre aquello que le cautivaba es heredero su archivo personal, valiosa fuente de información para cualquier estudio sobre el baile en España. 

Bourio amó la danza. Y lo hizo sin concesiones, por encima de convencionalismos sociales y sin buscar nunca su beneficio personal. La amó y la respetó; y ello le llevó a pasearla por escenarios de todo el mundo, orgulloso de esta forma de expresión artística tan propia de la cultura española.

Juan María Martínez de Bourio Balanzategui nació en Bilbao el 19 de enero de 1917. A los dos años queda huérfano de madre, por lo que su padre, Leoncio Martínez de Bourio Sánchez, notario de profesión, decide trasladarse a Sevilla. Dada la ausencia materna, el joven Bourio creció muy unido a su padre, que a pesar de ser un hombre estricto en cuanto a la educación que debía recibir su vástago, poseía un talante liberal. Esto le llevó a compartir con Juan María su afición por el mundo del espectáculo.

Terminados sus estudios de bachillerato, llegó a Madrid para estudiar Filosofía y Letras en la Universidad Complutense. Durante esta etapa repartió su tiempo entre los estudios y los temas artísticos, entrando en contacto con diferentes personas, entre ellos el pintor Gabriel Morcillo Raya, con el que forjó una estrecha amistad. A la par que crecían sus contactos y conocimientos sobre el mundo del arte, que era lo que realmente le interesaba, descendía su dedicación a los estudios, por lo que su padre decidió enviarle a Granada para que comenzara a estudiar Derecho y continuara sus estudios de Filosofía y Letras en el Colegio de la Abadía del Sacromonte.

Los años transcurren. Terminado el curso, Juan María pasaba los veranos en Melilla junto a su padre. También allí, se relacionó con artistas e intervino en funciones del teatro universitario y allí conoció a otra gran personalidad: Federico García Lorca. Precisamente, durante unas tranquilas vacaciones en Melilla, le sorprendió la Guerra Civil, incorporándose de inmediato al Ejército Nacional. Terminada la contienda, ingresó en la Academia de Artillería de Segovia, iniciando una carrera militar que simultaneó con su actividad artística. 

Oficial playa teatro infantil
Bourio con uniforme de oficial del Ejército (1938).  En la playa con unos amigos en Melilla.  Juan María en una representación teatral en el patio del colegio, vestido de Julio César (1925).

Sin embargo, y pesar de sus esfuerzos por complacer a su padre, tampoco la vida castrense le seducía en absoluto, por lo que en 1945, fallecido el ilustre notario al que nunca quiso defraudar, solicitó el retiro voluntario y abandonó la Academia Militar.

Volvió a Madrid repleto de ilusiones y decidido a emprender el viaje para el que estaba destinado. Sin saber muy bien por dónde encaminar sus pasos, en 1948 se matriculó en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas, donde tuvo como compañeros a Juan Antonio Bardem y Luis García-Berlanga, jóvenes promesas que muy pronto se convertirían en dos de los más importantes directores de cine que ha dado España.

En ese mismo año entró a trabajar con José Pérez Clavet, dueño de una distribuidora de cine, en la que ocupó el cargo de apoderado general. Poco después, la empresa fue declarada en suspensión de pagos y la junta de acreedores le nombró liquidador de los bienes de la compañía, entre los que había un almacén en la calle de la Montera 24, que, providencialmente, le tocó a él. Este es el origen de los Estudios Amor de Dios, el proyecto que le acompañaría durante toda su vida y, quizás, el único de sus sueños que pudo hacerse realidad. En este período conoce a los directores del Centro Dramático Nacional, Ochaíta, Valerio y Solano, así como al pintor Maeso y al escritor Manuel Benítez.

Su inquietud laboral no tuvo límites. En 1953 comienza una nueva actividad, convirtiéndose en administrador de la 'Compañía de Teresa y Luisillo’, con los que trabajó durante seis años. Con ellos recorrió medio mundo y conoció a los más importantes agentes de espectáculos del momento: Irene Lidova y Boris Trailine, de París; Sol Hurok y Lividins, de Nueva York; así como, a los responsables del Teatro de la Monnaie y del Teatro des Beaux Arts, de Bruselas. A finales de los años cincuenta, viaja a Francia donde conoce al bailarín y coreógrafo Maurice Béjart, que se convertiría en uno de sus mejores amigos. En los años sesenta, ya como agente de espectáculos, consiguió traer a España a la compañía de ballet del famoso bailarín, contratándole cuando pasó a ocupar el puesto de gerente del Teatro de la Zarzuela, dirigido entonces por Lola Rodríguez de Aragón, que se hizo cargo del mismo tras la reforma efectuada por la Sociedad General de Autores. También a Bourio se debe que, en 1959, María Callas, la Divina, iniciara su gran gira europea en Madrid, conquistando a la concurrencia con una de las voces más bellas que ha dado el mundo de la ópera.

Autobús red
Con la 'Compañía de Teresa y Luisillo' de gira por Europa y América (1952 – 1954).

Su creciente prestigio, sus éxitos y sus amplios conocimientos del mundo artístico le hicieron merecedor de ocupar importantes cargos al frente de diversos organismos públicos y privados. Así, en 1974 fue nombrado comisario delegado del Teatro Monumental de Madrid, gerente del Ballet del Festival Internacional de Segovia y director general del Ballet Nacional Festivales de España, por lo que decidió darse de baja como agente de espectáculos. 

Su destacada labor gestora culminó con el Ballet Clásico Español, del que fue director gerente entre 1977 y 1980. Tras su retiro de la actividad pública, se dedicó exclusivamente a los Estudios Amor de Dios hasta 1993, año en el que definitivamente dejó su dirección. Únicamente, conservó la asesoría del ballet del Festival Internacional de Segovia, del que sería gerente durante catorce años.

Bourio compaginó la dirección de Amor de Dios con la elaboración de una historia sobre la danza española, libro que pretendía ser un compendio histórico de la evolución del baile y la danza en España surgido de su afán por coleccionar el material documental producto de sus años de actividad profesional. Lamentablemente, esta obra, que le mantuvo ocupado hasta el final de sus días, no consiguió ver la luz.

El 6 de abril de 2008, a los 91 años de edad, falleció en Madrid dejando tras de sí una larga estela de reconocimientos y gratitudes. Bourio fue un visionario, un hombre adelantado a su tiempo con una perspectiva artística abierta, innovadora y cosmopolita. Fue pigmalión de artistas, precursor de nuevas formas de enseñanza y, sin duda, el mejor embajador de la danza española en el siglo XX.

El sueño continúa

Aurelio Bogado
Aurelio Bogado ensayando en los Estudios Amor de Dios (1979).

Los Estudios Amor de Dios son mundialmente conocidos y a ellos acuden a formarse bailarines de muy diversos países,atraídos por su prestigio y por los nombres emblemáticos del baile asociados a su historia. Y es que por Amor de Dios han pasado, como alumnos o profesores, las principales figuras del baile español, desde el flamenco y la escuela bolera, hasta la danza clásica.

Amor de Dios fue, sin duda, el núcleo de todas las actividades de Bourio, su casa madre, el proyecto que lo acompañó desde el año 1953 y, tal vez, el único de sus sueños que pudo hacerse realidad. Este centro coreográfico, modelo de formación para bailarines, es hoy la principal herencia de aquellos pioneros, una herencia que derrocha vida y energía.

Amor de Dios ha traspasado fronteras y su imagen está recogida en cine y en documentales de cadenas de televisión de gran número de países europeos, EE.UU, Canadá, Latinoamérica, Corea y Japón: Carmen, de Carlos Saura; Alma Gitana, de Chus Gutiérrez; o Flamenco Women, del británico Mike Figgis. La película Carmen, en concreto, ayuda en gran manera a su universalización y, tras su proyección, recibe verdaderas oleadas de estudiantes de todo el mundo.

Por sus aulas han pasado artistas de la talla de María Magdalena, el maestro Azorín, Ciro, Manolete, Tomás Madrid, El Güito, Paco Romero, La China, Paco Romero, Carmela Greco, Maruja Palacios, Julio Príncipe, Antonio Gades, Antonio Canales, Javier Barón, Sara Baras, Belén Maya, Victoria Eugenia, Merche Esmeralda, Carmen Cortés, La Tati, Cristóbal Reyes, Antonio Reyes, Joaquín Cortés, Cristina Hoyos, Belén Fernández, Adrián Galia, Elvira Andrés, Alejandro Granados, Domingo Ortega, Manuel Reyes, Yolanda Heredia, Rafaela Carrasco, Carlos Rodríguez, Ángel Rojas, Alberto Losa, María Juncal y Miguel Cañas, que valen como ejemplo de muchos otros. Muchos de ellos comenzaron como alumnos y llegaron a ser los principales maestros del Centro, siempre compaginándolo con su trabajo como bailarines en sus compañías, muchas de las cuales se nutrían de los bailarines de Amor de Dios.

Desde Antonio El Bailarín al Ballet Nacional de España han producido espectáculos ensayados en Amor de Dios y muchos grandes artistas, compañías y jóvenes talentos siguen usando sus locales. Es difícil encontrar a alguno de ellos que, durante más o menos tiempo, por una u otra razón, no haya pasado por el centro. Su prestigio internacional, su peculiar forma de entender el proceso creativo del artista y el carácter aglutinador del centro como lugar de encuentro e intercambio del mundo del arte flamenco hace que el Ministerio de Cultura, en 1993, conceda la Medalla de Plata al Mérito de las Bellas Artes (Artes Escénicas y Música) a Estudios de Danza Amor de Dios, que fue recogida por María Magdalena y el propio Juan María Bourio.

Homenaje a Bourio
con grandes artistas del flamenco

El pasado 1 de noviembre la Sala 'El Águila' acogió nuevas actividades entorno a la figura de Juan María Martínez de Bourio. A la exposición se sumaron una mesa redonda y diversas actuaciones de la mano del Centro de Arte Flamenco y Danza Española Amor de Dios.

La mesa redonda contó con la intervención de destacadas personalidades del mundo de la danza y de los maestros de los Estudios Amor de Dios, como son el maestro CiroEl GüitoLa Tati, Merche Esmeralda, Carmela Greco y su director, Joaquín San Juan, todos ellos relacionados con Bourio. Durante el coloquio, se trataron, entre otros temas, la experiencia de cada uno de los participantes como alumnos y/o maestros de Amor de Dios y sus reflexiones sobre la figura de Bourio como uno de los principales impulsores de la danza española.

De izquierda a derecha: El Güito, La Tati, Ciro, Carmela Greco y Merche Esmeralda Un momento de la actuación conjunta de todos los artistas que participaron en el homenaje
De izquierda a derecha: El Güito, La Tati, Ciro, Carmela Greco y Merche Esmeralda. Un momento de la actuación conjunta de todos los artistas que participaron en el homenaje.

Antonio González Quintana, Subdirector General de Archivos, con Merche Esmeralda Aplausos finales de un público que abarrotó el salón de actos de Èl Águila' El maestro Ciro firmando un autógrafo
Antonio González Quintana, Subdirector General de Archivos, con Merche Esmeralda. Aplausos finales de un público que abarrotó el salón de actos de 'Èl Águila'.
El maestro Ciro firmando un autógrafo.

Por su parte, las actuaciones flamencas corrieron de la mano de los bailaores Carmen La Talegona y Manuel Reyes; de los cantaores Saúl Quirós y Enrique Piculabe; y del guitarrista Manuel Cazas. Estos artistas realizaron un espectáculo integral de flamenco donde el cante el toque y el baile tuvieron su espacio de representación.