División de Fondo - EMPRESAS ANTECESORAS ALMACENES JORBA

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EMPRESAS ANTECESORAS ALMACENES JORBA

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División de Fondo

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Nombre del productor

(1934-1996)

Historia administrativa

Origen de la entidad: Sederías Carretas (1934-1943)
El origen de Galerías Preciados se remonta al año 1934, año en el que Pepín Fernández regresa de La Habana procedente de los almacenes El Encanto –donde había adquirido amplia experiencia profesional- y funda el 8 de septiembre de 1934, junto con otros cuatro socios, una sociedad limitada, a la que una vez adquirido el local, otorgaron el nombre de Sederías Carretas. La idea era que cada socio aportara parte del capital, pero sobre todo su experiencia y conocimientos, para abrir una tienda moderna de tejidos en Madrid. Se barajan varios locales hasta que finalmente adquieren un traspaso de local, que hasta ese momento había funcionado como peletería, instalado en el número 6 de la calle Carretas, propiedad de Antonio Alesanco.

La nueva tienda se abre al público el 2 de octubre de 1934. Si bien se vendían tejidos, no respondía al concepto tradicional de tienda de este género: se retiran los mostradores y se instalan grandes mesas para mostrar los artículos; empleo de grandes anuncios publicitarios para atraer al cliente; integración de los dependientes en la marcha del negocio; diversificación paulatina de géneros y artículos de venta; etc.

Durante la Guerra Civil Pepín Fernández se traslada con su familia a París, si bien la tienda sigue funcionando e incluso aporta beneficios a la Sociedad. Con el triunfo del bando nacional regresa a Madrid e inicia una postura de acercamiento y adhesión al nuevo régimen franquista, que favorecerá la marcha de sus posteriores negocios.

Tras su regreso a España, pone en marcha su proyecto de construir un gran centro de venta -pensado a semejanza de los almacenes cubanos de los que procedía-, en el que poder instalar nuevas secciones que por falta de espacio no tenían cabida en Sederías Carretas. De esta forma inicia la compra de locales y solares próximos a la tienda, entre ellos la sastrería situada entre las calles Preciados, Carmen y Rompelanzas y propiedad de Julián Gordo Centenera, que con el nombre El Corte Inglés gestionaba Ramón Areces.

Las obras de construcción del nuevo almacén unido a la necesidad de liquidez para hacer frente a los fuertes gastos de indemnizaciones a los arrendatarios de los locales comerciales, obligan a Pepín Fernández a recurrir a préstamos bancarios a largo plazo, que hacen peligrar la idoneidad del nuevo proyecto.

Creación, desarrollo y expansión: Galerías Preciados (1943-1973)
El nuevo almacén de Galerías Preciados, considerado como una sucursal de Sederías Carretas, se inaugura el 5 de abril de 1943 en un edificio proyectado por el arquitecto Luís Gutiérrez Soto, de forma estrecha y alargada, por las dificultades de configuración del solar, que pronto fue conocido por los madrileños como “la caja de cerillas”.

Desde su apertura se consideró el primer comercio del país que respondía a la característica de un gran almacén: elevado número de empleados, grandes dimensiones del edificio, variedad de artículos repartidos en secciones especializadas. Además el nuevo centro destacó por su esmerada atención al cliente y por la inversión en publicidad, con una correcta utilización del lenguaje y de las imágenes en todos los medios de comunicación social (prensa, radio, escaparatismo) como apoyo a las ventas, para lo cual se recurrió incluso a decoradores extranjeros, como Aycuens y Doménech.

Supuso también la introducción de nuevas técnicas de venta, todo ello llevado por el afán de Pepín Fernández de crear una necesidad de consumo en una sociedad madrileña duramente castigada por la posguerra. Para ello incorpora el concepto de “rebajas” en los meses de Enero y Julio, establece en España días tradicionales de intercambio de regalos como el “Día de la Madre”, “Día del Padre”, “Día de San Valentín”, todos ellos eventos populares hoy en día en nuestro país.

La apertura de Galerías Preciados supuso un desplazamiento de la clientela habitual de Sederías Carretas a lo que hay que sumar la competencia que desde el año 1945 implica la configuración de El Corte Inglés como segundo gran almacén, una vez trasladado éste a los locales que habían pertenecido a los Almacenes El Águila en el número 3 de la Calle Preciados.

Para romper esta competencia interna entre dos establecimientos del mismo propietario, se transforma la orientación comercial de Sederías Carretas hacía un público más popular que se dirige al establecimiento en busca del saldo o la “ganga”. Esta obsesión por mantener la tienda inicial responde a un deseo sentimental de su propietario, para lo cual va proponiendo cambios sin afrontar nunca la necesidad de su cierre.

En diciembre de 1948 se pública el primer Boletín de Sederías Carretas y Galerías Preciados, revista gratuita que se distribuía mensualmente entre los empleados con un doble objetivo: servir de vehículo para la formación y el adoctrinamiento del personal dentro de las estrictas normas de la “Casa” y, por otro, divertir y difundir las noticias relacionadas con la empresa y los trabajadores para fomentar la colaboración y el conocimiento mutuo. A ello es preciso añadir las Normas en la que se especificaban de forma rigurosa y detallada numerosos aspectos de organización del personal y de funcionamiento interno de la entidad.

En 1952 los dos hijos de Pepín Fernández –José Manuel y Jorge Fernández- se incorporan al Consejo de Administración de la sociedad, cargo que mantuvieron hasta la pérdida de la propiedad por parte de la familia.

El 5 de enero de 1955 la entidad Sederías Carretas S.L. se transforma en Galerías Preciados S.A., si bien todavía los socios emprendedores de la primera tienda, junto a los hijos y familiares de Pepín Fernández siguen manteniendo el control por ser accionistas mayoritarios de la misma.

En torno a los años 50 comienza la etapa de expansión de la sociedad. Ello supone la apertura de nuevos centros de venta en ciudades de provincia españolas, así como la inversión en infraestructuras capaces de aprovisionar a estos centros (almacenes, flotas de vehículos, talleres), contratación de personal, inversiones inmobiliarias para la construcción de las sucursales, etc.

La expansión se realiza de forma indiscriminada y no responde a un plan previamente estudiado y trazado, lo que termino representando un problema de costes para la entidad, pues la apertura de centros en pueblos o en ciudades pequeñas con poca población y de escaso poder adquisitivo, terminó desvirtuando la imagen inicial que se pretendía que tuviera la cadena, al convivir tanto centros lujosos y de grandes dimensiones en las grandes ciudades (Madrid. Barcelona, Bilbao) como pequeñas tiendas, poco cuidadas y de escasa clientela (Eibar, Don Benito).

El afán por crecer también conduce a la adquisición de otros almacenes, más populares y dedicados a un público con menor poder adquisitivo, como fueron Sarma, Galeprix y Aurrerá.

Pero, sin duda, el proyecto más ambicioso y el que ocasionaría mayores dificultades para su propietario fue la expansión hacia el mercado catalán, motivado únicamente por el deseo de hacer frente a la férrea competencia de El Corte Inglés que desde 1962 se había adelantado a Galerías Preciados en la apertura de un gran centro en esta región.

De esta forma, a toda prisa y para sorprender a la competencia, se decide la compra en 1963 de los Almacenes Jorba, que a partir de entonces pasaron a llamarse Jorba-Preciados. Las ventajas iniciales de esta adquisición se basan en que el edificio ya está construido y el negocio funcionando, por lo cual sólo requiere la realización de reformas. Se emplea el sistema de fusión empresarial entre ambas compañías, al frente de cuya dirección se pone el hijo pequeño del empresario.

Sin embargo, la puesta en marcha de Jorba-Preciados no cumplió los objetivos inicialmente perseguidos. Por un lado, el plan de reformas del edificio, en el que se quiere conservar la entidad y prestigio de la fachada del antiguo almacén y, al mismo tiempo dotarle de los más modernos sistemas de confort (ascensores, aire acondicionado, escaleras mecánicas), multiplican enormemente el presupuesto de costes de la reforma. Por otro, se pretende asimilar a los antiguos trabajadores de Jorba en el nuevo proyecto de Galerías Preciados para lo cual emprendió una política de mejoras salariales, pagando incluso los sueldos de toda la plantilla durante el periodo de obras en que el Centro permaneció cerrado.

La apertura de Jorba-Preciados el 5 de diciembre de 1964, tenía como finalidad cubrir las ventas del mes de diciembre y recuperar parte de la gran inversión realizada, pero las obras del edificio no habían finalizado y la clientela se encuentra con un Centro con deficientes instalaciones y en peor estado que cuando pertenecía a la cadena catalana. Esta pobre imagen inicial represento un grave error para la entidad que se mantiene hasta el final de la misma, pues la alta sociedad catalana -y no sólo por motivos comerciales, sino también por la vinculación del propietario con el régimen franquista-, tuvo una mayor aceptación hacia la competencia que representaba El Corte Inglés.

Para financiar todo el programa de expansión y llevar a cabo las obras proyectadas en los nuevos Centros se recurre a la financiación externa, lo que conduce a la realización de complejas operaciones financieras y a un progresivo endeudamiento de la Sociedad. Los mecanismos empleados consistieron en: petición de créditos e hipotecas a entidades, sucesivas ampliaciones de capital dando entrada al capital extranjero, y cotización de las acciones en bolsa. Se produce entonces la pérdida del control de la propiedad por parte de la familia Fernández hasta su caída final en manos de los acreedores.

Hacia mediados de los años 60 El Corte Inglés no era únicamente el enemigo comercial, numerosos trabajadores formados cuidadosamente por Pepín Fernández abandonan la entidad y se pasan a la competencia llevados por unos salarios más altos. Para evitar esta situación se constituye en 1966 un Plan de Previsión laboral complementario al estipulado por la Seguridad Social, y que fue popularmente conocido como “plan de las cien pagas”. Se trataba de unas prestaciones equivalentes a cien pagas para los trabajadores de la empresa que, tras haber permanecido en ella más de 25 años de servicio, causen baja por jubilación, invalidez o fallecimiento. Este tema se convierte, con el tiempo, en fuente de conflictos judiciales constantes, puesto que las cantidades adeudadas a los trabajadores se hacen insostenibles en momentos de decadencia de la entidad.

Otra medida social fue la creación en 1962 de la Fundación Universitaria Galerías Preciados, idea personal de Pepín Fernández, como una institución de carácter benéfico-docente con la finalidad de otorgar becas a alumnos universitarios con dificultades económicas. En 1980 se fusiona con la Fundación General de la Universidad Complutense.

Crisis y decadencia: 1973-1993

En 1973 la familia Fernández pierde el control de la empresa que pasa a manos de su principal acreedor, el Banco Urquijo. Se nombra nuevo Presidente, cargo que recae en Santiago Foncillas, desplazando a Pepín Fernández a un puesto de honor, que ostenta hasta su fallecimiento el 16 de diciembre de 1982. Los nuevos socios mayoritarios emprenden una línea empresarial cuyo objetivo básico era terminar con el endeudamiento de la entidad, para lo cual se basan en tres pilares básicos:


  • Incremento de los créditos extranjeros -dado que en España la crisis de los años 70 elevó considerablemente los intereses requeridos por las entidades nacionales-.
  • Nueva política laboral que pasa por la reducción de plantilla, la congelación salarial e incluso la apertura de un expediente de regulación de empleo, como sistemas para ajustar una plantilla excesivamente abultada practicada durante la etapa de expansión.
  • Venta de inmuebles propiedad de Galerías Preciados

A principios de los años 80 parece que el plan trazado por el Banco Urquijo arroja datos positivos en cuanto al saneamiento financiero de la entidad, sin embargo, el descenso de las ventas y la pérdida de clientes sigue aumentando, puesto que, desde un principio olvidaron los principios rectores que habían guiado a la entidad basado en la modernización y atención al cliente, por lo que los almacenes de Galerías Preciados se convirtieron en grandes centros obsoletos y anticuados para un consumidor que tímidamente se recuperaba de la segunda gran crisis económica por la que atravesaba el país.

En esta situación, el 14 de octubre de 1981, el grupo RUMASA compra al Banco Urquijo, después de una operación financiera compleja que se desarrolla en varias fases, la totalidad de las acciones de la entidad, por lo que José María Ruiz Mateos se convirtió en propietario del 78 % de la sociedad.

Además de Galerías Preciados, Ruiz Mateos se lanza a la compra de Martínez Colomer (MARCOL), Mantequerías Leonesas, y los centros que la cadena norteamericana SEARS tenía en España, filial de la norteamericana Sears Roebuck and Company, que se convirtieron en los nuevos centros de venta de Serrano en Madrid y de Diagonal en Barcelona.

La gestión de Galerías Preciados por RUMASA tiene una corta duración, puesto que el 23 de febrero de 1983 el primer gobierno socialista presidido por Felipe González procede a la expropiación de la totalidad de bancos y empresas del grupo, suspendiendo la cotización en bolsa de sus acciones.

Desde la expropiación, el Gobierno busca un comprador, puesto que mientras permaneciera bajo su gestión era una pesada carga para sus arcas. Finalmente el 1 de enero de 1985 Galerías Preciados fue vendido al grupo venezolano Cisneros. Los nuevos propietarios impulsan una política de modernización de las instalaciones y de fuerte incremento de las ventas, si bien, no logran hacer frente a la pesada deuda financiera que arrastra la entidad, sobre todo por la obligación de pagar al Estado fuertes sumas por créditos concedidos durante la gestión de RUMASA que habían sido garantizados con los edificios propiedad de Galerías Preciados.

En octubre de 1987, los venezolanos venden Galerías Preciados al Grupo Mountleigh. Se trata de un grupo dedicado al negocio inmobiliario a cuyo frente se encontraba Peter Carr. Desde su entrada en el negocio el Grupo intentó hacer competitiva la cadena de establecimientos, para lo cual propone una serie de medidas que se resumen en: adquisición de nuevas marcas y productos novedosos; reducción de artículos dedicados al hogar a favor de la confección; reorganización del espacio existente, mediante la instalación de tiendas de marca, franquicias y concesionarios.

Al mismo tiempo procede a una separación jurídica entre el patrimonio inmobiliario de Galerías -que pasa a ser propiedad de una sociedad independiente denominada MGP (Mountleigh-Galerías Preciados)- y el negocio comercial en si mismo. Esta estrategia de separación de la empresa en dos sociedades diferentes otorga al grupo libertad para proceder a la venta de los inmuebles, lo que tiene lugar a partir de 1990 con la venta de inmuebles en Madrid (oficinas de la Calle María de Molina, edificio hogar de Callao, edificio de Arapiles) y Barcelona (Diagonal y Puerta del Ángel). El beneficio de estas ventas repercutió favorablemente en la marcha del negocio comercial, sin embargo, la crisis inmobiliaria británica de 1992 junto a los problemas internos de Mountleigh llevaron a la entidad a suspender pagos y a deshacerse de Galerías Preciados.

Tras las ofertas de varios posibles compradores, un grupo de antiguos directivos de Galerías Preciados constituidos en una sociedad denominada ABARTAK, que encabezan Justo López Tello y Fernando Sada, compran la cadena e introducen un nuevo plan financiero que finalmente no resulta por la negativa de financiación de los bancos que no confían ni en la viabilidad de la empresa ni en la capacidad de gestión de sus nuevos propietarios.

Disolución y liquidación de la sociedad (1994-1996)

El 19 de diciembre de 1994 Galerías Preciados presenta en el Juzgado de 1ª Instancia nº 64 de Madrid un expediente de suspensión de pagos. El resultado de dicho expediente fue la declaración de suspensión de pagos por insolvencia definitiva y la formación de una Comisión Interventora, como órgano de administración control de la Compañía hasta que se verificase el cumplimiento de la totalidad de las claúsulas contenidas en el Convenio de Acreedores.

La tramitación del expediente judicial obliga a un cambio radical en la estructura organizativa de la empresa. El 20 de abril de 1995 la junta de Accionistas cesa al Consejo de Administración y nombra a Miguel Ángel Derqui Iglesias como Administrador Único de la sociedad, participando como un miembro más de la Comisión Interventora en el cumplimiento del Convenio de acreedores declarado judicialmente.

Finalmente, el 24 de abril de 1996 se declara la disolución de la sociedad Galerías Preciados, Miguel Ángel Derqui es nombrado Liquidador Único con la finalidad de proceder a la venta de todos los bienes y derechos que compongan el activo de la entidad. Desde ese momento hasta la fecha actual la sociedad está en trámites de liquidación.

Dentro de ese proceso de liquidación es destacable la compra por parte de El Corte Inglés de los edificios que todavía pertenecían a la entidad, hecho que se produce el 24 de noviembre de 1996.

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