PROGRAMA
In memoriam José Fernández Álvarez-Castellanos y María Ysabel Aransay Rubio
- I -
Hilarión Eslava (1807 - 1878)
- O Sacrum convivium
- Bone Pastor
Felipe Pedrell (1841 - 1922)
- O gloriosa Virginum
Fernando Sor (1778 - 1839)
- O Crux
Jesús de Monasterio (1836 - 1903)
- Qui manducat meam carnem
Enrique Granados (1867 - 1916)
- Salve Regina (versión a cappella de Carlos Fernández Aransay)
Isaac Albéniz (1860 - 1909)
- Salmo VI
- II -
Manuel de Falla (1876 - 1946)
- Invocatio
Vicente Goicoechea (1854 - 1916)
- Christus factus est
Francisco Asenjo Barbieri (1823 - 1894)
- Versa est in luctum
- Libera me Domine
Joaquín Rodrigo (1901 - 1999)
- Ave Maria
José Antonio de Donostia (1886 - 1956)
- O Iesu mi dulcissime
Pau Casals (1876 - 1973)
- O Vos Omnes
Antón García Abril (1933)
- Si quieres subir al cielo
- Vos en Belén
Javier Busto (1949)
- Agnus Dei
FICHA ARTÍSTICA
Intérpretes
Coro Cervantes de Londres
Director: Carlos Fernández Aransay
NOTAS AL PROGRAMA
¿Música sacra española decimonónica? Al hacer un recorrido por los avatares políticos del siglo XIX español uno se maravilla de que, de hecho,
haya habido alguna. En 1808 las tropas napoleónicas cruzan los Pirineos. El emperador francés ha decidido anexionarse la península ibérica.
El pueblo se lanza a las armas. Así comienza el siglo XIX en España. Para las capillas musicales de las iglesias y catedrales de España el
conflicto supone todo un desastre: los franceses requisan templos, reliquias y obras de arte, imponen cuantiosos tributos eclesiásticos, se
desmantelan capillas musicales, se reducen los conventos en un tercio y José I llega a suprimir todas las órdenes religiosas masculinas
(que reaparecerán más adelante). Pocos años después, en 1836, ya muerto el rey absolutista y afrancesado Fernando VII, el ministro Juan Álvarez
de Mendizábal decreta la desamortización de los bienes religiosos, la primera de varias que irían empobreciendo poco a poco el patrimonio de la
Iglesia Católica. Es entonces cuando desaparecen algunas importantes capillas musicales y se pierden valiosas tradiciones y estilos religiosos.
Por fin, en 1851 la Iglesia y el Estado firman un Concordato, que reduce el tamaño de las capillas, acaba con los colegios de niños coristas y
exige que sólo los clérigos puedan dedicarse a la práctica de la música en los templos, con lo que un buen número de músicos profesionales abandona
la música sacra y la calidad de la ejecución musical en los templos empeora dramáticamente.
Habría que esperar hasta 1903, año en el que se publica el Motu Proprio del Papa Pío X, para que se restableciera la importancia de la tradición
y la seriedad de la práctica musical religiosa, que en España da lugar al I Congreso Nacional de Música Sagrada en 1907. Desde principios del siglo
XIX se había ido imponiendo paulatinamente en España el gusto por lo italiano, con especial predilección por la música vocal, sobre todo la teatral:
la ópera italiana reinaba en Europa. No es de extrañar, pues, que en la música religiosa española decimonónica no se pueda hablar de una corriente
principal, pues no la hubo; de hecho se experimentó un retraso general en todas sus formas. Sí existieron verdaderos esfuerzos individuales, que
mantuvieron el panorama musical sacro español. Otro fenómeno importante fue la creación de las primeras sociedades corales españolas (que habían
aparecido en el resto de Europa a principios del siglo), los llamados orfeones, que nacen en Cataluña a mediados de siglo.
Había gran variedad de estilos, lo que se refleja en la música religiosa, de la que había gran demanda. A los esfuerzos más clásicos del prodigio
bilbaíno Juan Crisóstomo Arriaga (1806-1826), y del guitarrista catalán Fernando Sor (1778-1839), siguen obras más italianizantes como la del
organista aragonés Nicolás Ledesma (1791-1883). Muchos compositores dedicaron la mayor parte de su empeño a encontrar la verdadera esencia musical
española, escribiendo mucha música sinfónica, camerística y religiosa, como el violinista cántabro Jesús de Monasterio (1836-1903) y otros, hoy más
conocidos como autores de zarzuela, como el salmantino Tomás Bretón (1850-1923), el madrileño Francisco Asenjo Barbieri (1823-1894) y el barcelonés
Amadeo Vives (1871-1932). El clérigo navarro Hilarión Eslava (1807-1878), y el catalán Felipe Pedrell (1841-1922), que intentaron renovar la música
religiosa, librándola de giros exóticos y frivolidades, realizaron una gran labor como educadores y editores del patrimonio musical nacional. Hubo
compositores que reconocieron la riqueza de esa herencia y se inspiraron en ella, como el maestro de capilla y clérigo vasco Vicente Goicoechea
(1854-1916). Otros, miraron hacia adelante y asimilaron todos los elementos nacionales, combinándolos con sus propios idiomas y las corrientes
europeas. Es el caso de tres indiscutibles genios españoles, grandes pianistas y compositores, Isaac Albéniz (1860-1909), Enrique Granados
(1867-1916) y Manuel de Falla (1876-1946).
En el siglo XX se renuevan los ritos de la Iglesia católica, la lengua vulgar desplaza al latín en el culto y comienza una polémica entre los músicos,
que ven peligrar los frutos de más de un milenio de música sacra, y los "pastoralistas", que aprovechan la ocasión para introducir un talante "populista"
en la liturgia y deshacerse de las formas antiguas. El compositor sacro de oficio - circunscrito a una capilla musical, que en algunos casos llegaba a
desempeñar simultáneamente las labores de maestro, organista y cantante - desaparece paulatinamente, por lo que cada empeño individual en escribir música
sacra de calidad es un islote aislado en un mar lleno de música amateur o, peor aún, "enlatada". Aunque fue saqueado e incendiado por las tropas napoleónicas,
el Monasterio benedictino de Montserrat en Cataluña había sido desde el siglo XI un remanso de creación e interpretación religiosa. Muchos compositores
catalanes concibieron obras para él, entre otros, Pau Casals (1876-1973). Contemporáneo suyo fue el capuchino José Gonzalo Zulaica y Arregui, conocido
como Padre José Antonio Donostia (1886-1956), importantísimo folclorista y musicólogo.
La guerra civil de 1936/39 sesga el desarrollo de generaciones artísticas, como la del 27. Un caso aparte es el valenciano Joaquín Rodrigo (1901-1999),
quien, exactamente desde 1927, había estado formándose en el extranjero y volvió ya en 1939. Algunos hablan de "Generación del 51" para enmarcar la obra
de compositores como el aragonés Antón García Abril (1933), integrante del "Grupo Nueva Música", que se formó brevemente en Madrid en 1958. La música
española necesitaba urgentemente una renovación, consumida ya la aparentemente inagotable fuente del nacionalismo casticista. En esa renovación siguen
empeñados también los más jóvenes, como el autodidacta vasco Javier Busto (1949).
¿Qué nos deparará el siglo XXI?
CORO CERVANTES DE LONDRES
El Coro Cervantes fue fundado en 1995 por Carlos Fernández Aransay bajo los auspicios del Instituto Cervantes de Londres. Este coro profesional tiene
como objetivo dar a conocer la música de Iberia y los países latinoamericanos.
Su repertorio abarca desde la música renacentista hasta la del siglo XX. Es un coro de cámara profesional integrado por jóvenes cantantes de diferentes
nacionalidades, radicado en Londres. En su repertorio se alterna la música sacra con la profana clásica y popular, sin descuidar el repertorio contemporáneo.
Además de las interpretaciones a cappella, el Coro Cervantes canta habitualmente acompañado de algunos de los mejores instrumentistas británicos, como la
laudista y vihuelista Lynda Sayce, o la arpista barroca Frances Kelly. Ha colaborado además con destacados solistas vocales como Ana Martínez o Nicki Kennedy.
Hizo su presentación en la Embajada de España en Londres en 1996 en un memorable concierto presidido por el embajador español. Poco después siguieron actuaciones
en la Iglesia de Saint James, Spanish Place, y en el Colegio Español, ésta grabada por Radio Nacional Exterior de España. En 1997 el Coro Cervantes dedicó un
programa al 450 Aniversario del nacimiento de Miguel de Cervantes, descrito en la revista londinense Time Out como un "fascinante tesoro". Desde entonces, el Coro
Cervantes ha actuado en algunas de las principales salas británicas. Sus actuaciones se han dejado oír en todo el mundo hispánico gracias a las retransmisiones
del Servicio Mundial de la radio BBC, para la cual grabó dos programas. Fue invitado por la Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe
II y Carlos V, presidida por SS.MM. los Reyes de España, para elaborar sendos programas monográficos. En el concierto de gala celebrado en la prestigiosa sala St.
John's Smith Square de Londres, el Coro Cervantes realizó la segunda interpretación mundial de la Misa Philippus Rex Hispaniae, de Bartolomé de Escobedo.
En octubre de 2001 participó con dos conciertos en el II Festival In, Enrique Granados (1867-1916) y Manuel de Falla (1876-1946). ternacional de Cultura Latino Americana
de Moscú (Rusia). En 2002 hizo su presentación en España en el Festival "Las Piedras Cantan" del Patrimonio Cultural de Castilla-León. Desde entonces ha actuado
en otras prestigiosas salas de Londres, como el Wigmore Hall, donde en 2006 celebró el décimo aniversario de su primera presentación y en el Queen Elizabeth Hall,
en 2008, con la integral de la obra coral de Enrique Granados.
En 2009 el Coro Cervantes ofrecerá el concierto de inauguración de la exposición "The Sacred made Art" en la National Gallery de Londres. En 2010 ofrecerá un
concierto en el British Museum de Londres para clausurar la exposición Moctezuma.
El Coro Cervantes se ha distinguido por su labor de divulgación e investigación de los repertorios corales y vocales hispanos. En sus actuaciones se han podido
escuchar obras en quechua, nahuatl, galaico-portugués, castellano, catalán, vasco, francés, inglés, alemán, flamenco, etc. Con sus grabaciones para los sellos Guild,
Sello Autor y Signum, el Coro Cervantes está intentando recuperar gran parte del repertorio coral español de todas las épocas.
CARLOS FERNÁNDEZ ARANSAY
Madrid y Londres. El Festival Internacional de Granada le ha invitado dos veces a ser intérprete en las clases magistrales de Harry Cristophers, director del coro
The Sixteen. Además, trabaja como traductor para las compañías discográficas EMI Classics y Naxos. Ha sido Secretario Asistente de ILAMS (Iberian and Latin American
Music Society de Gran Bretaña) y fue asistente del Spitalfields Festival de Londres. Ha sido profesor de repertorio vocal y ópera en el City Literary Institute de Londres,
maestro de coro del Chelsea Opera Group y trabaja como asesor de varias agencias y teatros buscando nuevos talentos líricos.
En 2008 dirigió Suor Angelica de Puccini para la Ópera de Cámara de Costa Rica, además de conciertos líricos en México y un concierto con la Orquesta Sinfónica Nacional
de Perú, en Lima. En 2009 vuelve a Costa Rica para dirigir la Orquesta Sinfónica Nacional en una gala de zarzuela en el Teatro Nacional y a Lima, Perú, para dirigir la
Orquesta Ciudad de los Reyes, inaugurando el Festival Albéniz.