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Comunidad de Madrid

Isidro Barrio, piano

Armonías poéticas y religiosas,
de Franz Liszt

Sobre la obra

Armonías poéticas y religiosas, de Franz Liszt

PROGRAMA

-I-

Franz Liszt (1811 – 1886)
Invocación
Ave María
Bendición de Dios en la soledad
Pensamiento de los muertos
Padre Nuestro

-II-

Franz Liszt (1811 – 1886)
Himno del niño al despertar
Funerales
Miserere según Palestrina
Andante lagrimoso
Cántico de amor

 

FICHA ARTÍSTICA

Intérpretes

Piano: Isidro Barrio

 

NOTAS AL PROGRAMA

Es probable que el carácter devoto de su madre y precoces lecturas como la célebre Imitación de Cristo, exacerbaran la religiosidad del joven Liszt y le impulsaran a buscar la ascesis solitaria en pos de su unión mística con Dios. En una carta dirigida a la princesa Sayn-Wittgenstein, recordaría que, con sólo diecisiete años, abrigaba ya el deseo de ingresar en el seminario de París, vivir la vida de un santo y, quizá, morir como un mártir. El tráfago mundano, su ajetreada existencia de virtuoso, impidieron el cumplimiento de tales anhelos, pese a lo cual la luz santa de la Cruz nunca dejó de guiar sus pasos.
La batalla central de la existencia de Liszt, en efecto, se debatió en el terreno religioso y fue la música el cauce a través del cual expresó sus más hondos sentimientos. Resulta ilustrativo recordar a este respecto su estancia en el castillo de La Chênaie, como huésped del abate de Lamennais, bajo cuyo influjo aprendió la filosofía de la música, el sacerdocio del arte y se concienció de la responsabilidad que, como centinela del Altísimo, se le imponía de velar, orar y laborar sin descanso. Imbuido de la idea de que el arte por el arte, sin sus miras puestas al servicio de Dios, era un absurdo, tomó entonces la determinación de conducir a los fieles ante las sublimidades sacras.
En este contexto debemos situar la admiración de Liszt por Alphonse de Lamartine (1790-1869), ídolo espiritual de su primera juventud, y con el que trabaría amistad gracias a los oficios de la condesa d'Agoult. De la sintonía entre ambos da fe la visita que ésta y el músico hicieron al poeta en Saint-Point sur Sâone, en el verano de 1837. Es sabido que durante esa velada, tras los postres, Liszt interpretó Harmonies du Soir, pieza dedicada a Lamartine, y que éste con meliflua dulzura leyó Bénédiction de Dieu dans la Solitude, de su recopilación de Harmonies Poétiques et Religieuses, publicada en 1830.
Lamartine había concebido esta colección en Florencia, en 1826, como un himno de gratitud hacia Dios. Forman sus sesenta y ocho poemas una serie de salmos modernos en los que el poeta de Saint-Point evocó diversas impresiones de la naturaleza y de la vida sobre el alma humana, cuyo origen radica en la contemplación de Dios. No es de extrañar, pues, que, ávido de espiritualismo meditativo, Liszt bebiera en tales poemas para componer este monumental políptico pianístico, una obra cuyo carácter visionario la convierte en una de las cimas del misticismo romántico.
Su accidentada génesis, que se prolongaría durante casi veinte años, comenzó alrededor de 1833. Gracias a la mediación de Joachim Raff, la antología sería finalmente publicada por Kistner, en Leipzig, a mediados de 1853. Dedicadas a la princesa Sayn-Wittgenstein, las diez harmonies que componen la colección -I. Invocation (1847). II. Ave Maria (1846). III. Bénédiction de Dieu dans la solitude (1847). IV. Pensée de Morts (1833-1850). V. Pater Noster (1846). VI. Hymne de l'enfant à son réveil (1840-1853). VII. Funérailles (1849). VIII. Miserere d'après Palestrina (1851). IX. Andante lagrimoso (1850). X. Cantique d'amour (1847)-, aparecieron entonces divididas en siete partes.

Pelayo Jardón

 

ISIDRO BARRIO

Isidro Barrio hace honor a su prosapia, una ilustre saga de artistas cuyas raíces se remontan a Francisco de Peñalosa, el que fuera capellán de Fernando el Católico. Criado en un ambiente culto y refinado, la asombrosa precocidad musical que demostró en su infancia le posibilitó ofrecer sus primeros recitales en emblemáticos lugares como el Museo Romántico de Madrid o el Alcázar de Segovia. Posteriormente completó su formación técnica y estética con maestros de la talla de Alexis Weissenberg, Martha Tagliafero, Carlos Zecchi, y la pianista alemana Eliza Hansen. De su admiración por la obra para teclado del Padre Soler es testimonio su primera creación discográfica: las famosas Sonatas, editadas por EMI, a las que siguió su Integral, para el sello Koch, merecidamente aclamada por la crítica internacional. Grabó, tras ello, las Variaciones Diabelli, de Beethoven y las Armonías Poéticas y Religiosas, de Liszt, dos discos que, amén de constituir notables hitos en su trayectoria, han sido elevados a la categoría de “documentos históricos” por críticos tan influyentes como el Dr. Arno Fuchs. Fue precisamente tras la interpretación de estas Harmonies Poétiques et Religieuses de Liszt cuando, seducido por su aristocrática elegancia, el gran Leonard Bernstein sentenció de Isidro Barrio: “es un artista que interpreta al antiguo estilo europeo, lleno de grandeza y dignidad”. De su pericia en la dirección orquestal dan fe, asimismo, las grabaciones de repertorio operístico y para piano y orquesta, también publicadas por Koch, y entre las que descuella un interesante disco dedicado a obras inéditas de Joaquín Turina. Isidro Barrio ha ofrecido, además, conciertos en los principales escenarios del mundo y en prestigiosos festivales, como los de Toulouse, Schleswig-Holstein o Santander. Alguno de tales recitales son ya historia, como su memorable actuación en Bodensee o el estreno de las Armonías Poéticas y Religiosas en el Teatro Real de Madrid. Su personalísima versión de las Variaciones Goldberg, de Bach, editada recientemente por Universal, ha cautivado al público japonés, como acredita el éxito cosechado tras su presentación en el Sumida Triphony Hall de Tokyo, en el otoño de 2009.

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Espacios

Madrid
Teatros del Canal (Sala Verde)
20 de marzo – 19:30 horas
Entrada: 5 €
wai-aa
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