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Comunidad de Madrid

En clave de fa

Sobre la obra

En clave de fa

PROGRAMA

-I-

Georges Bizet (1838 – 1875)
Agnus Dei, de L’Arlesienne (tres bajos)

Johann Sebastian Bach (1685 – 1750)
Mache dich, mein Herze rein, de La Pasión según San Mateo (Alfonso Baruque, bajo).
Der Heiland fällt vor seinen Vater nieder (recitativo) y Gerne will ich mich bequemen (aria), de La Pasión según San Mateo (Juan M. Muruaga, bajo)
Quia fecit mihi magna, del Magnificat (Juan P. García, bajo).

Cesar Franck (1822 – 1890)
Panis angelicus (tres bajos).

-II-

Franz Schubert (1797 – 1828)
Ave Maria (tres bajos).

Georg Friedrich Haendel (1685 – 1759)
Why do the nations, de El Mesías (Alfonso Baruque, bajo).

Franz Joseph Haydn (1732 – 1809)
Vom Widder strahlet jetzt (recitativo) y Schon eilet froh der Ackerdmann, de Las Estaciones (Juan M. Muruaga, bajo)
Nun scheint im vollem glanze der himmel, de La Creación (Juan P. García, bajo).

Georg Friedrich Haendel (1685 – 1759)
The trumpet shall sound, de El Mesías (tres bajos).

 

FICHA ARTÍSTICA

Intérpretes

Bajo: Alfonso Baruque

Bajo: Juan Pedro García

Bajo: Juan Manuel Muruaga

Piano: Miguel Ángel Arqued

Director artístico: David Barón

 

NOTAS AL PROGRAMA

“Georges Bizet, compositor francés, nacido en París en 1838 y fallecido en Bougival en 1875, compuso L’Arlesienne –quizá su obra más conocida después de la ópera Carmen– a propuesta del empresario Léon Carvalho, Director del Théâtre Lyrique de París. El punto de partida para la creación de esta música incidental fue la novela, del mismo nombre, escrita por Alphonse Daudet en 1869. Bizet quedó cautivado por la dramática historia que se narra en ella: un joven granjero se enamora apasionadamente de una muchacha arlesiana y al comprobar que es un amor imposible decide suicidarse; aplacado en el intento por su madre, accede a casarse con otra joven, pero durante la ceremonia nupcial, en un arrebato motivado por el recuerdo de la amada, termina sus días arrojándose por una ventana.
La novela de Daudet, ya adaptada para la escena y con música de Bizet, se estrenó el 1 de octubre de 1872 con escaso éxito, pues únicamente aguantó en cartel unas quince representaciones.
Pero, ¿en qué lugar de la obra aparece este Agnus Dei con el que se abre el programa? Pues realmente en ninguna parte como tal, ya que se trata de una adaptación posterior debida a Ernest Guiraud, compositor y amigo de Bizet, que utilizando el texto latino del Agnus Dei lo transcribió, con singular maestría, a la música del Intermezzo, correspondiente al segundo acto de L’Arlesienne, pasando así dicha obra a convertirse en una pieza popular de gran difusión y que muy pocos cantantes se resisten a incluir en su repertorio.
De la monumental obra que Johann Sebastian Bach (Eisenach, 1685 – Leipzig, 1750) ha legado a la Humanidad, destaca por su grandeza y belleza sinfónico-vocal La Pasión según San Mateo, BWV 244. La obra, dirigida por el propio compositor, se estrenó el 15 de abril de 1729 en la Iglesia de Santo Tomás de Leipzig, no contando para su interpretación con los medios necesarios que apuntalasen semejante arquitectura musical, por lo que, en cierto sentido, esta primera audición quedó bastante deslucida y pesó sobre su permanencia en el repertorio eclesiástico posterior a la muerte de Bach. La Pasión según San Mateo es redescubierta, al cabo de un siglo, por el compositor romántico Felix Mendelssohn, estudioso y admirador de la música de Bach, y que contribuyó de manera decisiva a la recuperación de su ingente legado. La obra, dirigida por el propio Mendelssohn, fue reestrenada el 11 de marzo de 1829 en la Singakademie de Berlín, convirtiéndose, desde entonces, en una de las piezas más admiradas del genial compositor.
La Pasión según San Mateo está dividida en dos partes, contando cada una de ellas con 35 y 43 números musicales distintos, respectivamente, entre recitativos, arias, corales y coros. El aria Mache dich, mein Herze rein, escrita para voz de bajo, con acompañamiento de dos cornos, dos violines, violas y bajo continuo, pertenece al final de la segunda parte, inmediatamente después de la muerte de Jesús en la Cruz; en ella El Alma habla de su purificación a través del sacrificio del Redentor. Por otra parte, el aria Gerne will ich mich bequemen pertenece a la primera parte de la obra y está encomendada a la voz grave, dos violines y continuo; también es protagonista El Alma, quien habla de sus pecados y de su redención a través del Salvador.
Si La Pasión según San Mateo representa uno de los puntos álgidos en la producción bachiana, no le sigue muy de lejos el Magnificat, BWV 243, en la que el autor puso música a un texto en latín, el Canticum Mariae, que proviene del primer libro del Evangelio de San Lucas.
No era la primera vez que Bach hacía uso de dicho texto, utilizándolo indistintamente en su versión latina o alemana (Meine Seele erherbet den Herrn), pues así queda reflejado en algunas de sus cantatas previas a esta obra. Además existe una versión primera del Magnificat, fechada hacia 1723, escrita en la tonalidad de Mi bemol Mayor y que es más extensa que la actualmente conocida, ya que introduce 4 secciones (con textos en latín y en alemán) que nada tienen que ver con el Canticum Mariae, eje central de la composición. Ese Magnificat parece escrito ex profeso para la conmemoración de la Navidad de 1723, ya que su estreno tuvo lugar en las vísperas de dicho día y los textos agregados giran en torno a dicha festividad. La revisión posterior está realizada entre los años 1728 y 1731; consta de 12 secciones, con el Canticum Mariae como único protagonista, y está escrito en la tonalidad de Re Mayor. Bach hizo una profunda revisión de la obra, así como de plantilla vocal y orquestal, que quedó constituida por las voces solistas de soprano, contralto, tenor y bajo, coro a 5 voces, 2 flautas traveseras, 2 oboes, 2 oboes de amor, 3 trompetas, timbales, y bajo continuo con bajón. El aria para bajo Quia fecit mihi magna, de muy breve duración, tiene como texto una frase central del Canticum Mariae, con la que Bach construye una pieza de considerable dificultad vocal.
La primera parte del programa se cierra con Panis Angelicus, del compositor y organista francés, de origen belga, Cesar Franck (Lieja, 1822 – París, 1890). Niño prodigio a su pesar, pues tuvo que soportar la férrea disciplina a la que fue sometido por su progenitor, recibió la primera educación musical en su ciudad natal hasta que, en 1835, su padre decide trasladarse a París en la creencia de que podría convertirle en un nuevo genio de la interpretación comparable a algunos de sus virtuosos contemporáneos. Ingresa entonces en el Conservatorio de París, donde su formación termina por completarse. Franck compuso esta obra, para tenor, órgano, arpa, cello y contrabajo, en 1872 y pertenece a un periodo creativo intermedio ya cercano al tardío, en el que se concentrarían la mayor cantidad de sus obras maestras. La letra de Panis Angelicus proviene de uno de los tres himnos que Santo Tomás de Aquino escribió para la liturgia dedicada a la festividad de Corpus Christi, siendo los otros dos O Salutaris Hostia y Tantum Ergo.
Un caso parecido con el Agnus Dei, de Georges Bizet, ocurre con el Ave Maria, del compositor austriaco Franz Schubert (Himmelpfortgrund-Viena, 1797 – Viena, 1828), pues la versión que suele escucharse en la actualidad no es la concebida por el autor, ya que, aunque la música se conserva intacta, su significado ha sido sacado del contexto para el cual esta canción fue escrita. Originalmente el Ave Maria forma parte de un ciclo de canciones que Schubert compuso en 1825, Liederzyklus vom Fräulein vom See (D. 835 – Op. 52), basándose en un poema épico de Sir Walter Scott, escritor romántico inglés, titulado The Lady of the Lake (La dama del lago), de 1810, y que había sido traducido al alemán por el profesor Adam Storck. En una parte de ese poema, la protagonista declama una especie de oración, que comienza diciendo “Ave Maria! Jungfrau mild” (¡Ave María! Dulce Virgen), solicitando su ayuda. Todas las estrofas que componen esa plegaria en la obra de Scott fueron transformadas por Schubert en el lied Ellens dritter Gesang, Op. 52 nº 6 y, en consecuencia, no hay más relación directa con el Ave María en latín que no sea la coincidencia del comienzo en ambos textos. Sin embargo, como el escrito en latín encaja perfectamente con la música compuesta por Schubert para el poema de Scott, la canción se ha popularizado en esta versión, dado que la mayor parte de las personas saben del texto en latín, desde su infancia, pero desconocen prácticamente el poema origen de la misma.
Al igual que el Ave Maria pertenece al grupo de obras clásicas conocidas por todos los públicos, amantes o no de la gran música, El Mesías, de Georg Friedrich Haendel (Halle, 1685 – Londres, 1759) participa también de ese selecto conjunto de músicas populares, de gran atracción mediática y atemporales.
La obra fue compuesta, en un fulgurante impulso creativo, entre el 22 de agosto y el 14 de septiembre de 1741. Como en una buena parte de sus obras, Haendel utilizó, en ocasiones, material proveniente de otras anteriores, transformado y adaptado a las exigencias de un nuevo texto y cometido dramático. Sin embargo, nada de ello resta coherencia al resultado final, poseyendo la obra un gran equilibrio formal y unidad en sí misma.
El estreno de El Mesías tuvo lugar el 13 de abril de 1742, en el New Music Hall de Dublín, en un concierto organizado con fines benéficos y al que asistieron unas setecientas personas y se recaudaron 400 libras. La respuesta del público fue entusiasta y el propio Haendel quedó muy satisfecho con la interpretación que de la obra hicieron todos los artistas participantes. Al estreno le siguieron tres interpretaciones en Londres, siendo significativo que, durante la primera de ellas, el Rey Jorge II se pusiera en pie, y todo el público a continuación, emocionado nada más comenzar el famoso coro Aleluya. Poco a poco la obra se iría convirtiendo en la más celebrada y escuchada del compositor. El propio Haendel, a partir de 1750, la ofrecería anualmente con el fin de recaudar fondos para el Foundling Hospital, instaurando así la costumbre de asociar esta música con las obras benéficas, práctica que todavía persiste en nuestros días.
El aria Why do the nations, para bajo, aparece hacia el final de la segunda parte del oratorio y tiene como base el Salmo 2 del Libro de los Salmos de David, compendio de poesía religiosa hebrea. El Salmo 2 es de los denominados reales ya que tiene como protagonista al rey de Israel. Los salmos de estas características eran utilizados en ceremonias ligadas a la realeza y pasaron, con el devenir de los tiempos, a tener la consideración de oraciones de sentido mesiánico. Por otra parte, el aria The trumpet shall sound, con la que finaliza el concierto, se encuentra casi al final de El Mesías y está basada en una de las epístolas del apóstol Pablo a los corintios (15, 32-33), que forman parte del Nuevo Testamento, en concreto a la primera de ellas y mediante la cual Pablo alecciona a los corintios en temas de fe, como la resurrección de Jesucristo y el juicio final.
Cuando Franz Joseph Haydn (Rohrau, 1732 – Viena, 1809), decide emprender la composición del oratorio Las Estaciones, a la ya muy considerable edad de setenta años, este tipo de gran género musical y su estructuración dramática no le es, en absoluto, ajeno, pues ya había tenido ocasión de realizar la composición de otros tres, muy diferentes entre sí, a lo largo de su dilatada y prolífica vida al servicio exclusivo de la música.
El texto del que se sirve está escrito, al igual que dos oratorios anteriores, por el barón y diplomático holandés Gottfried van Swieten. En este caso, Swieten tomó como referente un largo poema de James Thomson, titulado, también, Las Estaciones, cuya visión de la Naturaleza ejerció una gran influencia en muchos de los artistas plásticos contemporáneos y posteriores. Si bien esta es la raíz del extraordinario oratorio, tanto Swieten como Haydn aportaron y plasmaron, en texto y música respectivamente, sus propias concepciones y sentimientos particulares sobre las relaciones del hombre con la Naturaleza y con el Creador. Existe también en Las Estaciones una alusión muy clara a las edades de la vida del hombre, pues cada una de ellas resulta un fiel reflejo de las cuatro etapas en las que la existencia humana puede dividirse: la niñez y adolescencia, la juventud, la edad adulta y la vejez. Pero su mensaje trasciende incluso esa manifiesta comparación, ya que equipara el regreso de una nueva primavera con la confianza del ser humano en una vida más allá de la terrenal: “florece una primavera eterna; y una dicha sin fin es el premio del justo”, dice el texto, cercano a su final.
El estreno de Las Estaciones tuvo lugar en Viena, en el Palacio de Schawazemberg, en abril de 1801, ante un público restringido, y presentada en público el 19 de mayo de ese mismo año, siendo recibida con grandes aclamaciones por todos los asistentes al histórico acontecimiento.
El recitativo Vom Widder strahlet jetzt y el aria Schon eilet froh der Ackerdmann, para barítono, pertenecen a la parte inicial de Las Estaciones y, en ambos fragmentos, el personaje Simón, campesino humilde, con una visión del mundo sencilla y acomodada a sus circunstancias, aprecia como el Sol, ya en la constelación de Aries, comienza a calentar la Tierra, despejando de su entorno los fríos invernales, lo que le llena de alegría pues su trabajo en el campo, a pesar de su dureza, será más llevadero.
La idea de realizar un oratorio sobre la creación del Universo le fue sugerida a Haydn por Johann Peter Salomón, empresario alemán, con gran influencia en Londres, que ya le había encargado con anterioridad la composición de un conjunto de doce sinfonías que llevan el sobrenombre de la capital británica. El punto de partida para su realización era un manuscrito, en inglés, basado en El Paraíso Perdido, de John Milton, que Haydn se había traído consigo a su regreso definitivo a Viena. Este manuscrito fue entregado por el compositor al barón Gottfried van Swieten, amigo de Haydn, que ocupaba además el cargo de bibliotecario imperial, con el fin de que realizara la adaptación necesaria para convertirlo en un libreto, en alemán, propio de un oratorio y a gusto de todas las clases y estamentos políticos, religiosos y sociales, tanto ingleses como alemanes, puesto que estaba previsto que la obra se estrenara, casi a la vez, en Londres y Viena. La colaboración de Haydn con van Swieten se desarrolló dentro de una amplia cordialidad, pocas veces rotas por las opiniones encontradas en el momento de abordar algunos de los números que integran la obra.
Pero lo cierto es que en el estreno de La Creación, en Londres, el 28 de marzo de 1800, el público y la crítica no se mostraron muy a favor de la obra, ocurriendo lo mismo en su reestreno, en esa misma ciudad, el 21 de abril.
Los hechos fueron muy distintos en su estreno privado en Viena en el palacio del Príncipe Schwarzenberg, así como en su presentación oficial a la que asistieron cerca de mil quinientos espectadores, con el Emperador Francisco I presidiendo el acto. La expectación, que durante muchos días antes del estreno se había producido en torno a la obra, se transformó en un auténtico y extraordinario éxito que le deparó a Haydn no solo un merecido reconocimiento como gran compositor del género sino también una importante fortuna gracias a los ingresos obtenidos por ambas interpretaciones y todas las que se sucedieron.
El aria Nun scheint im vollem glanze der himmel, para bajo, pertenece a la segunda parte del oratorio dentro de la narración del sexto día de la Creación. En ella el personaje Rafael habla de la creación de los seres vivos por Dios y de la culminación de su obra dando vida al ser humano.

 

Luís de la Barrera

 

ALFONSO BARUQUE

Nace en Valladolid. Estudia en la Escuela Superior de Canto de Madrid; más tarde se traslada a Italia para estudiar en el Conservatorio de Música de Santa Cecilia, de Roma, y en el Conservatorio Giuseppe Verdi, de Milán. Ha colaborado con el Maestro Álvarez Parejo en el Conservatorio Superior de Música de Madrid. Ha asistido a clases con maestros como el bajo Erik Halfvarson (en Viena y Londres), Roberto Scandiuzzi, Walter Alberti y actualmente perfecciona su canto con el bajo Carlos Chausson.
Ha cantado como solista en diversos teatros españoles como: Teatro de la Zarzuela de Madrid (producción de Marina, junto al tenor Alfredo Kraus), Zaragoza, Valladolid, Huelva, Málaga, Vitoria, El Ferrol, Ciudad Real, Festival de Música de Cuenca, Festival de Música de Girona, Granada, Pamplona, Málaga, Auditorio Nacional de Madrid y auditorios de Jaén, Almería, Palencia, Valladolid, y en los teatros italianos de Ferrara, Reggio Emilia, Bari, Roma, Forlì, Avellino, Grosseto, Asís, Ascoli Piceno, Cento, Brancaccio de Roma, Citta della Pieve.
Es amplia su actividad concertística en España e Italia, destacando el concierto para su Santidad el Papa Juan Pablo II en Roma, el concierto en el Teatro Pérez Galdós de las Palmas de Gran Canaria y el rol de “Angelotti” de la ópera Tosca, de Giacomo Puccini, en el Festival de Ópera de Pescara (Italia).
Ha ganado el Concurso a rol organizado por la Región italiana de Emilia Romagna para interpretar las óperas mozartianas de La Finta Giardiniera y Las Bodas de Figaro.
Ha cantado el papel de “Pedro I el Cruel” en el estreno mundial de la ópera del mismo nombre, del compositor Igor Escudero, en los escenarios originales de las ciudades de Almazán y Soria, y con motivo de la exposición de Las Edades del Hombre.
Recientemente ha cantado el rol del “Evangelista” en el Oratorio de Arvo Pärt, en los Teatros del Canal de Madrid, acompañado por el Coro y Orquesta de la Comunidad de Madrid, bajo la dirección del maestro Jordi Casas.

 

JUAN PEDRO GARCÍA MARQUÉS

Cursa sus estudios de canto en Madrid, su ciudad natal, bajo la dirección de Isabel Penagos. Su repertorio abarca tanto ópera como recital y oratorio.
Ha cantado en teatros y festivales de Francia, Holanda, Italia, Suráfrica, EEUU, Uruguay, Alemania, Portugal y España, habiendo interpretado, entre otros, personajes como “Leporello” (Don Giovanni), “Dulcamara” (El elixir de amor), “Figaro” (Las bodas de Fígaro), Colline; así como Requiem, de Mozart, Misa de Requiem, de Verdi, Magnificat de Bach, La Creación, de Haydn y la Novena Sinfonía, de Beethoven, entre otros. También ha participado en estrenos de obras como El viajero indiscreto y La madre invita a cenar, de Luis de Pablo, El bosque de Diana, de García Román, y Cristóbal Colón, de Eduardo Balada. Asimismo, ha colaborado en conciertos de música antigua y polifonía española.

 

JUAN MANUEL MURUAGA

Nació en Buenos Aires, Argentina. Comenzó su actividad musical en un coro de niños en Tucumán, su provincia de adopción. Ha estudiado técnica vocal con Denise Dupleix, Vicente Sardinero y Pedro Farrés, y realizado cursos de perfeccionamiento con Thomas Quasthoff, Teresa Berganza, Enza Ferrari y Magda Olivero.
Recibió la Medalla de Oro del Concurso Promociones Musicales de Buenos Aires y fue semifinalista, en 1995, del V Concurso Internacional de Canto Luciano Pavarotti, llevado a cabo en Nueva York.
En el Teatro San Martín de Tucumán participó en las producciones de La Traviata (Marqués D’Obigny), Tosca (carcelero), Don Giovanni (Masetto) y Die Zauberflöte (Sarastro); cantó Amahl and the night visitors (Melchor), de Menotti, en el Salón Blanco de la Municipalidad de La Plata y, nuevamente, Die Zauberflöte (Sarastro) en el Teatro Colón de Buenos Aires.
En el año 1998 se trasladó a España, cantando en los principales escenarios, como el Teatro Real, Maestranza, Campoamor, Gayarre, Pérez Galdós, Villamarta, La Farándula, e interpretando los papeles de “Baldasarre” (La favorita), “Sarastro” (Die Zuberflöte), “Don Ruy Gómez de Silva” (Ernani), “Monterone”, “Sparafucile” (Rigoletto), Ramfis (Aida), Pascual (Marina), Black Bob (El pequeño deshollinador), Figaro (Le nozze di Figaro), Marqués D’Obigny (La Traviata), Duque de Verona (Roméo et Juliette), entre otros.
Ha sido dirigido por Plácido Domingo, Pedro Halffter, Alain Lombard, Michel Plasson, Corrado Rovaris, Paolo Arrivabeni, Eric Hull, y ha trabajado con directores de escena, tales como Emilio Sagi, Mario Gas, Jonathan Miller, Ivo Guerra, Beppe de Tomasi, Daniel Slater, entre otros.
Ha grabado en vivo Manon Lescaut en el Teatro de La Maestranza (Real Sound).

 

MIGUEL ÁNGEL ARQUED

Nacido en Madrid, realiza los estudios superiores de piano en el Conservatorio Padre Antonio Soler de San Lorenzo de El Escorial, bajo la dirección de Ana Curra. Posteriormente, se traslada a Friburgo de Brisgovia (Alemania), donde estudia piano con Elza Kolodin, catedrática del Conservatorio Superior de dicha ciudad. Más tarde perfecciona su técnica e interpretación pianística bajo la dirección de Uta Weyand, Nuria Guerras y Carmen Yepes, realiza estudios de órgano con Anselmo Serna y de dirección de coro con el catedrático Adrián Cobo y Antonio Moya en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.
Realiza estudios de dirección coral, educación auditiva y pedagogía musical y pianística con Irina Shirokij. Asimismo, recibe clases de canto de Héctor Guerrero, Isidro Anaya, Manuela de Águeda y Celia Langa.
Ha recibido valiosos consejos en clases magistrales y cursos impartidos por personalidades como Ricardo Requejo, Rosa Torres-Pardo, Brenno Ambrosini, Anatoli Povzoun, Gabriel Pautasso, Javier Esplugues, Alejandro Martínez, Almudena Cano, Elza Kolodin, María Rosa Oubiña de Castro, Elsa Púppulo (piano); Mariano Alfonso (dirección de coro) Edelmiro Arnaltes, Miguel Zanetti, Juan Antonio Álvarez Parejo, Julio Muñoz, Borja Mariño (acompañamiento vocal); y Conchita Ormaechea (canto). En una de sus últimas entrevistas, el maestro Zanetti lo nombró como uno de los jóvenes valores de los pianistas colaboradores de canto.
Ha actuado en diferentes conciertos y certámenes en centros culturales y auditorios de España y de Alemania, en calidad tanto de solista como de intérprete de música de cámara, tales como el Ateneo de Madrid, el auditorio Conde Duque de Madrid, el Círculo de Bellas Artes de Madrid, Auditorio Ciudad de León, Teatro de Rojas de Toledo, Teatro de Vigo, Auditorio de Logroño, Teatro Calderón de Valladolid, Teatro Monumental de Madrid, Auditorio Padre Soler de la Universidad Carlos III de Madrid y el Real Coliseo Carlos III de San Lorenzo de El Escorial.
Compagina su actividad concertística con la de pianista acompañante, especialmente en el ámbito vocal, habiendo apoyado desde el piano clases de Nancy Fabiola Herrera, Alicia Nafé, Elisabete Matos, Suso Mariategui, Josefina Arregui, Celia Langa, Ana María Iriarte, Mariuccia Carando, Gloria Ruiz Ramos, Patricia Kraus, Manuela de Águeda y Carmen de Lucas. Ha colaborado como maestro repetidor para el Teatro de la Maestranza, el Teatro de la Zarzuela, del taller lírico “Master Class” de la Universidad Carlos III de Madrid, de la Sociedad Lírica Complutense de Alcalá de Henares, del Coro de la UNED, del Coro de la Universidad Politécnica, del Mesías participativo de La Caixa, de Miramon Mendi, d e Euroescena, de Antología de la Zarzuela y de la agencia K. L. Ópera. Ha trabajado bajo la batuta de directores como Fabio Biondi, Cristóbal Soler, José Miguel Pérez Sierra, Santiago Serrate, Andrea Licata, Pascual Osa, José Antonio Irastorza, Carlos Cuesta, Montserrat Font, y con directores de escena como Franco Zeffirelli, Gustavo Tambascio, Ignacio García, Antonio Ramallo, Humberto Fernández, Lorenzo Moncloa, Enrique del Portal, etc.
Ha realizado grabaciones como pianista para RTVE y para la SGAE, habiendo actuado así mismo como organista con la Orquesta y Coro de RTVE para la primera grabación mundial de Curro el de Lora, del maestro Alonso.
Ha sido Director titular de la Coral Municipal de Cebreros (Ávila) y de la Coral Polifónica Complutense de Alcalá de Henares.
En la actualidad es profesor de piano y repertorio del conservatorio privado Soto Mesa, pianista del Orfeón Filarmónico y maestro repetidor y de coro de las compañías líricas Ópera Cómica, Camerata Lírica, Nieves Fernández de Sevilla y Uranzu Producciones.

 

DAVID BARÓN

Es pianista especialista en repertorio vocal y director de ópera.
Como pianista acompañante y director de ópera ha actuado con algunas de las principales figuras de la lírica española en salas de concierto tales como Auditorio Nacional de Música, Fundación Juan March, Academia de Bellas Artes de San Fernando, Palacio Euskalduna, Palacio de Festivales de Cantabria, Auditori Enric Granados, Teatro de La Maestranza, etc.
Ha participado en los Ciclos de Música de Cámara de la OSRTVE con un concierto monográfico dedicado a Poulenc, concierto grabado en directo por RNE, y en el Festival de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid con un programa con obras de Haendel y Telemann, dirigiendo desde el piano.
Ha colaborado con figuras como Pedro Lavirgen, Vicente Sardinero, Dalmacio González, Ana Luisa Chova, Dante Mazzola, entre otras.
Ha sido pianista acompañante en el Concurso Internacional de Canto Pedro Lavirgen y en el Concurso Internacional de Canto de Zamora.
Desde la temporada 2003, y hasta 2007, fue profesor de repertorio vocal en el Taller Lírico-Masterclass de la Universidad Carlos III de Madrid.
En la temporada 2004 residió en Viena, en donde trabajó como pianista acompañante en la Universität für Musik und Darstellende kunst.
Cuenta con un amplio repertorio de canción lírica alemana, francesa, italiana, rusa y española; también cabe destacar su actuación junto a José Cura en un homenaje realizado a dicho tenor en el año 2005.
Ha actuado en toda la geografía española y en países como Francia, Austria, Portugal, Oriente Medio y Sudamérica.
Como director de ópera ha dirigido títulos como El barbero de Sevilla, El matrimonio secreto, Don Pasquale, El elixir de amor, La flauta mágica, Las bodas de Fígaro, Pagliacci, La Traviata, El trovador, Romeo y Julieta… Realizó el estreno en castellano de la ópera Hänsel Y Gretel, de Humperdinck, en el Teatro de La Maestranza de Sevilla, obra dirigida también para la ABAO y el Auditorio de Tenerife, entre otros.
Además ha dirigido, dentro de su repertorio de Oratorio, el Réquiem, de Mozart, Réquiem, de Fauré, Misa de la Coronación, de Mozart y multitud de números de El Mesías, Oratorio de Navidad, La Creación, etc. En zarzuela ha dirigido La del manojo de rosas, Los gavilanes, La del soto del parral y diversas Antologías.

 

TEXTOS DE LAS OBRAS

Agnus Dei
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi dona nobis pacem.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

 

Mache dich, mein Herze rein
Mache dich, mein Herze rein, Ich will Jesum selbst begraben. Denn er soll nunmehr in mir Für und für Seine süsse Ruhe haben. Welt, geh aus, lass Jesum ein.
Purifícate, corazón mío. Quiero enterrar yo mismo a Jesús. Porque debe tener en mí, de ahora en adelante, su dulce paz. Purifícate, corazón mío.

 

Der Heiland fällt vor seinen Vater nieder
Der Heiland Fällt vor seinem Vater nieder, Dadurch erhebt er mich und alle Von unserm Falle Hinauf zu Gottes Gnade wieder.
El Salvador cae de rodillas ante su Padre, levantándonos de este modo a toda la Humanidad, y a mí, de nuestra caída, para que recobremos la gracia de Dios.

Er ist bereit, Den Kelch, des Todes Bitterkeit zu trinken, In welchen Sünden dieser Welt Gegossen sind und hässlich stinken, Weil es dem lieben Gott gefällt.
Él está dispuesto a beber el cáliz de la amargura de la muerte, que contiene los pecados de este mundo, con toda su odiosa hediondez, porque así lo quiere el Padre muy amado.

 

Gerne will ich mich bequemen
Gerne will ich mich bequemen Kreuz und Becher anzunnehmen.
Venga a mí, la Cruz pesada; dadme, además, el Vaso sagrado.

Trink'ich doch dem Heiland nach. Denn sein Mund, Der mit Milch und Honig ffiesset, Hat den Grund. Und des Leidens herbe Schmach Durch den ersten Trunk versüsset.
En que bebió mi Salvador. Cuando sus manos puras cogieron el Santo Cáliz, la amargura se convirtió en leche y miel. Y mi ofensa se hizo menos dura.

 

Quia fecit mihi magna
… quia fecit mihi magna, qui potens est, et sanctum nomen eius,…
… porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo,…

 

Panis Angelicus
Panis angelicus fit panis hominum; Dat panis coelicus figuris terminum: O res mirabilis! manducat Dominum Pauper, servus, et humilis. Te trina Deitas unaque poscimus: Sic nos tu visita, sicut te colimus; Per tuas semitas duc nos quo tendimus, Ad lucem quam inhabitas. Amen.
Pan de los Ángeles, se convierte en pan de los hombres; El Pan del cielo termina con todas las prefiguraciones:¡Oh cosa admirable! Come el dueño, el pobre, el siervo y el humilde. Rogamos a Ti, Dios, Uno en Tres, Que así vengas a nosotros, como a Ti te damos culto. Por tus caminos guíanos adonde anhelamos, a la luz en la que moras. Amén.

 

Ave Maria
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum, benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui Iesus. Sancta Maria mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 

Why do the nations
Why do the nations so furiously rage together, why do the people imagine a vain thing?. The kings of the earth rise up, and the rulers take counsel together, against the Lord, and against His anointed.
¿Por qué las naciones luchan tan encarnizadamente entre sí, y los hombres planean desgracias vanas? Los reyes del mundo conspiran contra el Señor y su Ungido.

 

Erblicke hier, betörter Mensch
Erblicke hier, betörter Mensch, erblicke deines Lebens Bild. Verblühet ist dein kurzer Lenz, erschöpfet deines Sommers Kraft. Schon welkt dein Herbst dem Alter zu, schon naht der bleiche Winter sich und zeiget dir das off’ne Grab. Wo sind sie nun, die hoh’n Entwürfe, die Hoffnungen vom Glück, die Sucht nach eitlem Ruhme, der Sorgen schwere Last? Wo sind sie nun, die Wonnetage, verschwelgt in Üppichkeit? Und wo die frohen Nächte, im Taumel durchgewacht?Verschwunden sind sie wie ein Traum. Nur Tugend bleibt. Die bleibt allein und leitet uns unwandelbar durch Zeit und Jahreswechsel, durch Jammer oder Freude bis zu den höchsten Ziele hin.
¡Miren bien, hombres ciegos, la representación de su vida! Marchita está tu corta primavera, agotadas las fuerzas de tu verano. Pronto se te resbala el otoño de la vida hacia la vejez. Pronto se aproxima el blanco invierno y te mostrará la tumba abierta ¿Dónde están ahora, tus grandes planes tu esperanza de felicidad, tu búsqueda de vanagloria, tus pesadas preocupaciones? ¿Dónde están ahora, los días de deleite, derrochados en la opulencia? ¿Y dónde las alegres noches malgastadas en la embriaguez? Escondidos están, como en un sueño, y sólo la virtud permanece. Permanece sola y nos lleva con mano firme a través del tiempo y los cambios de año, a través de penas y alegrías a la más alta de las metas.

 

Vom Widder strahlet jetzt
Vom Widder strahlet jetzt die helle Sonn auf uns herab. Nun weichen Frost und Dampf, und schweben laue Dünst umher; der Erde Busen ist gelöst, erheitert ist die Luft.
El sol resplandece desde Aries. Una brisa tibia ha sucedido al frío y a las heladas; la tierra se ve de nuevo libre, y el cielo despejado.

 

Schon eilet froh der Ackerdmann
Schon eilet froh der Ackerdmann zu Arbeit auf das feld, in langen Furchen schreitet er dem Pfluge flötend nach.
In abgemessnem Gange dann wrift er den Samen aus, den birgt der Acker true und reift ihn bald zur goldnen Frucht.
Schon eilet froh der Ackerdmann zu Arbeit auf das feld, in langen Furchen schreitet er dem Pfluge flötend nach.
Presuroso y contento sale el labrador a reemprender su trabajo en el campo. En largos surcos sigue al arado, silbando una melodía.
Luego, con movimientos mesurados, siembra el grano que la tierra acoge fielmente y convierte pronto en dorada espiga.
Presuroso y contento sale el labrador a reemprender su trabajo en el campo. En largos surcos sigue al arado, silbando una melodía.

 

Nun scheint in vollem glanze der himmel
Nun scheint in vollem Glanze der Himmel,
nun prangt in ihrem Schmucke die Erde.
Die Luft erfüllt das leichte Gefieder, die Wasser schwellt der Fische Gewimmel. Den Boden drückt der Tiere Last.
Doch war noch alles nicht vollbracht: Dem Ganzen fehlte das Geschöpf, das Gottes Werke dankbar seh'n, des Herren Güte preisen soll.
Brilla ahora el cielo en todo su esplendor, refulge la tierra en su magnificencia.
Las aves llenan el aire con etéreo plumaje, las aguas se pueblan de miríadas de peces, la tierra cede bajo el peso de las bestias.
Pero no estaba aún completa la obra, faltaba en la creación una criatura que con gratitud admirase la obra de Dios y cantase los dones del Señor.

 

The trumpet shall sound
The trumpet shall sound, and the dead shall be raised incorruptible, and we shall be changed. For this corruptible must put on incorruption, and this mortal must put on immortality.
La trompeta sonará, y los muertos se levantarán incorruptos, y seremos transformados. Porque lo corrupto será incorrupto y lo mortal, inmortal.

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Tres Cantos
Auditorio de la Casa de la Cultura
10 de marzo – 12:00 horas
Entrada: 5 €.
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