Atención al ciudadano
Comunidad de Madrid
Comunidad de Madrid
Comunidad de Madrid
  • Historia

  • La historia del Real Coliseo de Carlos III comienza cuando el tercer hijo varón de Felipe V e Isabel de Farnesio, Carlos III (1716-1788), llega a España en 1759 y, rodeado de un gran equipo de colaboradores y ministros, emprende grandes reformas sociales, urbanas, económicas y artísticas.

    La arquitectura es uno de los frentes que aborda la corte y son muchos los arquitectos que inician una verdadera transformación de los nuevos espacios, entre ellos, los destinados exclusivamente a la representación de espectáculos, debido a la importancia que en la época se destina al ocio y al entretenimiento. Así nacen, en el siglo XVIII, los teatros de la corte y, con ellos, las Compañías de los Reales Sitios, encargadas de girar un repertorio que recorría los citados teatros de corte que se construyen en Aranjuez, El Pardo y San Lorenzo de El Escorial. Además se oficializan pautas para el buen funcionamiento de los teatros e instrucciones para el decoro que incluían normas para la vestimenta de actores y público e, incluso, trataban sobre la dicción de intérpretes o la dignidad de las representaciones.

    Proyectado por Jaime Marquet -arquitecto francés auspiciado por el Duque de Alba- siguiendo los modelos de los teatros barrocos de la segunda mitad del siglo XVIII, sobre todo los franceses y los napolitanos, el Real Coliseo de Carlos III se inaugura en 1771 y, a partir de entonces alberga a la Corte y a sus ilustres invitados, especialmente en los sublimes periodos otoñales de San Lorenzo de El Escorial, estación escogida por el monarca para sus estancias temporales. Serán muchas las compañías de actores, cantantes y músicos que intervengan en esta primera etapa del Coliseo y muchos los personajes ilustres que ocupen sus palcos principales, desde la nobleza, la alta burguesía o el clero, hasta la servidumbre y las tropas, que contemplarán las funciones desde el patio.

    Pero el devenir del teatro transcurre desde momentos de gloria a otros menos gloriosos en los que el recinto escénico sirve de acuartelamiento a las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), con el consiguiente deterioro y abandono posterior. En 1855, el Estado, mediante la Ley de Desamortización capitaneada por el ministro de Hacienda Pascual Madoz, vende el Teatro. Su actividad desde entonces es menor y las actuaciones artísticas esporádicas. En el siglo XX, el Real Coliseo renace de la mano del Premio Nobel de Literatura Jacinto Benavente y un nutrido grupo de dramaturgos y escritores, como los hermanos Álvarez Quintero, Arniches o Muñoz Seca, entre otros, que devuelven al espacio su brillo y verdadero sentido, estrenando y representando sus obras. La Guerra Civil española obliga a detener la actividad pero, una vez finalizado el conflicto, el Teatro vuelve abre de nuevo sus puertas, pero abandonando su función principal debido a la llegada del cinematógrafo y pasando a llamarse Teatro Lope de Vega. El Teatro se va desmoronando…

    En la década de los setenta, la iniciativa privada, después de un absoluto deterioro del espacio, adquiere la propiedad del edificio y detiene su demolición. La Sociedad de Fomento y Reconstrucción del Real Coliseo de Carlos III será quien emprenda su primera gran reforma.

    Desde la reapertura del Real Coliseo, en 1979, bajo la presidencia de su Majestad la Reina Doña Sofía, son cientos los cantantes, actores, músicos, bailarines, orquestas y directores que pasan por su escenario. No obstante, el Teatro tiene que cerrar de nuevo sus puertas en 2006 para afrontar nuevas obras de acondicionamiento que mejoren la seguridad y el funcionamiento general.

    En diciembre de 2010, el Real Coliseo de Carlos III - el más antiguo de todos los teatros cubiertos que se conservan en España y el único teatro de corte que aún se mantiene en uso- renace, renovado, con el objetivo de llevar a cabo la función para la que fue construido en 1770, la de hacer posible la ilusión y la emoción del teatro.