Clásicos en verano

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BERNARDO GARCÍA HUIDOBRO

BERNARDO GARCÍA HUIDOBRO


DIÁLOGOS ENTRE ESPAÑA Y AMÉRICA
Sobre la obra

Intérprete

Bernardo García Huidobro, guitarra



Programa

I acto

 

 

Rosa García Ascot
(1902-2002)

Española

Heitor Villalobos (Brasil)
(1887-1959)

Preludios nº 3 y 4
Estudios nº 2 y 11

Ariel Ramírez (Argentina)
(1921–2010)

Alfonsina y el mar (Letra de F. Luna)

Gerardo Matos Rodríguez (Uruguay)
(1897–1948)

La cumparsita

Agustín Barrios Mangoré (Paraguay)
(1885-1944)

Estudio de Concierto
La Catedral

− Preludio
− Andante Religioso
− Allegro

II acto

 

 

Manuel de Falla
(1876-1946)

Homenaje a la tumba de Debussy

Julián Arcas
(1832-1882)

Soleá

Antonio José
(1902-1936)

Sonata para guitarra
− Allegro moderato
− Minueto
− Pavana triste
− Final



Notas al programa


Rosa García Ascot (Madrid, 1909-2002). Es prácticamente la única mujer del grupo, fue discípula de Pedrell y especialmente de Falla; su labor en los años de formación de la Generación fue muy positiva pero su obra compositiva no es muy numerosa, siendo la más relevante una Suite para orquesta, además de diversas composiciones pianísticas que exhalan cierto perfume dieciochesco. Asimismo, exiliada tras la guerra, su producción posterior es prácticamente desconocida.

Heitor Villa–Lobos (Río de Janeiro, 1887-1956), compositor, pianista, director de orquesta y pedagogo brasileño. Es, sin duda, la figura más sobresaliente y singular de la música latinoamericana.

Prolífico creador, su producción supera el millar de piezas entre poemas sinfónicos, sinfonías, conciertos para piano, un concierto para arpa y otro para guitarra, cuartetos de cuerda, piezas para piano, canciones, obras para guitarra, los célebres Chôros y, sobre todo, las nueve Bachianas Brasileiras.

Las primeras nociones musicales se las daría su padre, Raúl, gran aficionado a la música. A los seis años, bajo la dirección de este, comenzará a tocar el violoncello, pero desgraciadamente el pronto fallecimiento de su progenitor frenará su educación musical por el momento, pues su madre, concertista de piano, no quería que fuese músico, no obstante encontrará una aliada musical en una tía quien le inculcaría el amor por la música de Johann Sebastian Bach y por las melodías populares de su país; precisamente ambas van a ser las claves sobre las que se desarrollará su obra musical de extraordinaria originalidad, calidez y sensualidad.

Asimismo sería muy importante para Villa–Lobos el encuentro en 1918 con el joven músico francés Darius Milhaud, miembro del célebre Grupo de los Seis, de viaje por Brasil, quien desarrollará su propia teoría musical basada en la superposición de dos melodías con un importante desarrollo de la percusión, aprendiendo de este nuevos conceptos musicales.

En 1923 viajaría a París dando a conocer su obra que será muy bien acogida por los parisinos, a los que encantaba su música, permaneciendo en este país hasta 1928.

A su regreso a Brasil el gobierno le encargará la organización de la enseñanza musical en las escuelas públicas, llegando a revolucionar los métodos educativos anteriores.

Las actividades docentes las compartirá con viajes, sobre todo a Estados Unidos, a donde iba todos los años y a otros países como Francia, España e Italia.

Alfonsina y el mar es una zamba compuesta por el pianista argentino Ariel Ramírez y el escritor Félix Luna, publicada por primera vez en el disco Mujeres argentinas, de Mercedes Sosa, de1969. La canción es un homenaje a la poetisa de la misma nacionalidad Alfonsina Storni, que se suicidó en 1938 en Mar del Plata, saltando al agua desde una escollera, aunque, según la canción, se internó lentamente en el mar. Esta conexión ha originado un rumor muy extendido pero erróneo, según el cual la letra de la canción fue originalmente la carta de suicidio de la cantante, musicada más tarde por los autores de la zamba.

Aunque Ariel Ramírez no conoció directamente a la poetisa, esta fue alumna del padre de Ariel, Zenón Ramírez, que trasmitió a su hijo el drama de Storni. Impresionado por estos recuerdos y por las poesías de Storni, que le trajo Luna, Ramírez compuso la música y Luna aportó después la letra.

La cumparsita es un tango cuya melodía fue creada y escrita entre finales del año 1915 y principios de 1916 por el músico uruguayo Gerardo Matos Rodríguez. Poco después, y a pedido de Matos Rodríguez, recibió arreglos musicales de Roberto Firpo quien, posteriormente a esto, la tocó junto a su orquesta por primera vez en público. Su letra más popular pertenece al argentino Pascual Contursi. Está considerado el tango más difundido a nivel mundial.

El cantante Carlos Gardel y reconocidos directores de orquesta - desde Juan d'Arienzo hasta Osvaldo Pugliese - agregaron a su repertorio La cumparsita, con éxito.

La cumparsita es el himno popular y cultural de Uruguay, a partir de una ley aprobada en 1998 por el Poder Legislativo uruguayo.

Agustín Barrios, “Mangoré” (San Juan Bautista de las Misiones, 1885/ El Salvador, 1944) compositor y concertista de guitarra paraguayo, nacido en el seno de una familia culta y educada, siendo en el núcleo familiar donde aprendería los primeros rudimentos de la interpretación de la guitarra, ampliándolos más tarde y de forma académica en Asunción.

Dotado de un espíritu inquieto y de una gran curiosidad, además de músico llegaría a ser teósofo, calígrafo, -sus manuscritos son de una gran belleza-, y matemático.

Siempre estuvo orgulloso de su parte india guaraní, por ello actuaba vestido con atuendos indios, adoptando el sobrenombre de “Mangoré” que era el de un antiguo cacique guaraní. Será precisamente en las selvas paraguayas, cerca del lugar de nacimiento de Agustín Barrios, donde los jesuitas en el siglo XVIII instalarán las reducciones o misiones, comunidades indígenas autosuficientes creadas para la evangelización y protección de los indios guaraníes , donde además se les enseñaba oficios artesanos y se les instruía en actividades artísticas y musicales, para las que estaban especialmente dotados.

Sólo en una ocasión visitó Europa, en 1935, actuando en Alemania y España; posteriormente se dedicaría a dar conciertos por Uruguay, Argentina, Brasil, Venezuela y diversos lugares de Centroamérica.

En Venezuela daría numerosos conciertos pues su música gozaba allí de gran aceptación, llegando a ser tan querido que muchos creen que en realidad era venezolano; algo parecido ocurrió en El Salvador, en cuyo Conservatorio Nacional enseñaría y donde, finalmente, fallecería en 1944.

Llegaría a efectuar grabaciones a partir de 1931, gracias a las cuales se conocen algunas obras cuyas partituras se han perdido así como la maestría de su interpretación a pesar de las deficiencias técnicas.

Como intérprete, Barrios estaba en posesión de una técnica impresionante y de un estilo muy natural y emotivo. El mismo se consideraba un compositor romántico y aunque estuviese cronológicamente alejado de esta estética, su música es efectivamente de un romanticismo exquisito, aunque también aporta novedades en el lenguaje armónico del siglo XIX, lo que solamente puede hacerse desde un punto de vista posterior en el tiempo, “fuera de época” podríamos decir, como también es el caso de otros músicos, como Tchaikovski o el propio Johann Sebastian Bach.

El especial encanto de la música de “Mangoré” reside en que esa musicalidad romántica se expresa a través de una técnica guitarrística más imaginativa y avanzada de la que se poseía en el siglo XIX, buena prueba de ello son las dos obras que se incluyen en este programa.

El resultado de siglos de colonización ha propiciado una exagerada estima y deferencia cultural hacia Europa por parte de Latinoamérica, por el contrario la actitud europea para con la cultura latinoamericana no ha pasado de cierta condescendencia, por todo ello Barrios será infravalorado en su tiempo, pero afortunadamente a partir de la segunda mitad del siglo XX se va prescindiendo de la estrecha visión eurocéntrica y su música es cada vez más valorada, lo que sin duda merece con creces.

Manuel de Falla (Cádiz, 1876/ Altagracia, Argentina, 1946) es una de las figuras capitales de la música española de todos los tiempos y junto con Albéniz y Granados es uno de los primeros grandes compositores españoles después de varios siglos de decadencia. Es, desde luego, el más grande compositor de su generación, quedando como símbolo o emblema para las posteriores, esto es incuestionable porque su influencia alentará la evolución de las vanguardias, partiendo de la base de una particular lectura de la tradición y sus esencias y, a pesar de su aislamiento en Granada, logrará transmitir a los jóvenes músicos de la generación posterior a la suya, esta nueva estética que llegará a la música española de su mano. Asimismo se le considera padre del nacionalismo musical español porque lograría recuperar para la música culta las formas y el espíritu del folklore hispano, sin caer en el tópico manido, y sin renunciar a las corrientes musicales más innovadoras de la música de su tiempo.

Su primer acercamiento a la música española será epidérmico y por vía de la zarzuela, tan en boga en esos momentos. Pero su estancia en París y la amistad con Paul Dukas, Isaac Albéniz, Claude Debussy y Maurice Ravel van a ser fundamentales para su formación musical, ayudándole a reforzar su técnica, tomar contacto con el impresionismo y conocer la música de Stravinsky, aunque todo ello sin traicionar su propia personalidad ni su profundización en la música popular española, incluso con el cante ”jondo” y gitano, que conocía perfectamente, no en vano era andaluz; buena prueba de ello son sus obras Siete canciones populares españolas y El amor brujo, entre otras.

Gran parte de la crítica española más conservadora negará que Falla componía música española lo que viene a demostrar hasta qué punto su obra era vanguardista e incluso radical.

La guerra civil perturbará el trabajo de Falla, aún así pudo acabar en 1938 una serie de Homenajes a músicos admirados y queridos, como Dukas y Debussy, a los que se sumaría la Pedrelliana, dedicada a Felipe Pedrell, con ellos pretendía conformar una suite para orquesta integrada por versiones de los Homenajes publicados.

La obra de Manuel de Falla que se incluye en este programa es la versión compuesta para conmemorar la muerte de su amigo Claude Debussy, en definitiva es un “tombeau”, composición de carácter fúnebre y elegiaco. Es la única obra que compuso para guitarra y en ella se sintetiza de forma magistral la influencia española, pues es básicamente una habanera, con pinceladas impresionistas. Esta obra abrirá una nueva senda a la guitarra de concierto que comenzaba a labrarse camino de la mano de Regino Sainz de la Maza, Andrés Segovia y Miguel Llovet, ente otros. Julián Arcas (María, Almeria, 1832 / Antequera, Málaga, 1882). Controvertido músico donde los haya, pues mientras que para unos es básicamente un folclorista para otros es considerado como un precursor del nacionalismo musical español y aún, para otros, como el padre de la moderna guitarra flamenca. Conoció a Tárrega en Barcelona dándole a conocer su obra y aunque no se puede hablar de alumno y maestro es cierto que compartieron conocimientos en materia de guitarra. Su importancia dentro del estudio del folklore andaluz es de primer orden y aunque no se le puede considerar como “tocaor”, propiamente dicho, su influencia en guitarristas flamencos de finales del siglo XIX y siglo XX ha sido decisiva, pues enriqueció con aportaciones propias de la guitarra clásica como los arpegios, los trémolos y los ligados a la flamenca. Sus obras siguen vigentes hasta nuestros días, sobre todo su Soleá, la llamada Soleá de Arcas.

Antonio José Martínez Palacios (Burgos, 1902 / Burgos, 1936), más conocido como Antonio José, se destacó por ser un infatigable estudioso del folclore castellano y, sobre todo, del burgalés, aunque sus aportaciones a la música española, a pesar de su corta existencia pues murió con solo 34 años, traspasan esta actividad. Hombre de inquietudes culturales fue amigo de García Lorca y de Regino Sainz de la Maza a quien dedicó su obra más importante, la Sonata para guitarra. Su obra se inscribe dentro del nacionalismo, aunque muy matizado, con connotaciones de música francesa, sobre todo de Maurice Ravel, quien conocedor de su obra vaticinó: “Antonio José llegará a ser el gran músico español de nuestro siglo”, además sus tendencias estéticas lo hacen muy cercano a la Generación del Veintisiete. En la actualidad asistimos a la recuperación de la obra de este interesante músico castellano, mucha de ella, inédita aún.



BERNARDO GARCÍA HUIDOBRO


Nace en Santiago de Chile, donde inicia sus estudios musicales en el Conservatorio de la Universidad de dicha ciudad, continuándolos posteriormente en el Instituto de Música de la Universidad Católica. En 1974 viaja a España, becado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, donde estudia con Regino Sainz de la Maza, Ricardo Fernández Iznahola, Domingo Carvajal y Carmelo Martínez.

Como docente ha sido profesor en el Conservatorio de Ferraz de la Comunidad de Madrid, director y profesor en la Escuela Municipal de Música de Collado Villalba y profesor de la Escuela de Música Padre Antonio Soler de San Lorenzo de El Escorial. También ha sido colaborador de la Sociedad Estatal Quinto Centenario y actualmente se dedica principalmente a la interpretación.

Ha dado conciertos en Chile, Brasil. Estados Unidos, Alemania, Suiza y permanentemente está actuando en diversas ciudades españolas, incluyendo presentaciones en recitales y con orquesta, como también formando parte de agrupaciones de cámara.



Información de entradas
Pinilla del Valle
Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel
2 de agosto - 21:00 horas
Entrada libre hasta completar aforo
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