Clásicos en verano

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CAPILLA RENACENTISTA

CAPILLA RENACENTISTA

EL GRECO: PAISAJES SONOROS
400 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE DOMENIKUS
THEOTOKOPULOS, "EL GRECO"
Sobre la obra

Intérpretes


Capilla Renacentista:
Directora: Amaya Añúa Tejedor
Sopranos I: Paula Alonso Martín, Mª Fabiana González Ordóñez, Mª Ángeles Jiménez Horna
Sopranos II: Irene García Lorenzo, Ainara Morant Amézaga, Gisela Oliván Martínez
Contraltos: Cristina Hernández Vicario, Patricia Lazcano Irazazábal, Maribel Rodríguez Pozas
Tenores: Jose Antonio Gil Celedonio, José María Pérez-Casas, José Ramón del Barrio
Barítonos: Guillermo Molins Roger, Eduardo Pulla Ortega
Bajos: Luis Ramos Fuentes, Wouter de Vylder


Programa

I acto

Tomás Luis de Victoria
(1548-1611)

Officium defunctorum: Introitus

Orlando di Lasso
(1532-1594)

Prophetiae Sibyllarum: Sibylla Cimmeria
Prophetiae Sibyllarum: Sibylla Persica

Tomás Luis de Victoria
(1548-1611)

Quam pulchri sunt

Carlo Gesualdo
(1566-1613)

O vos omnes

Francisco Guerrero
(1528-1599)

Surge propera

Orlando di Lasso
(1532-1594)

Sacrae Lectiones ex Propheta Iob: Lectio nona

II acto

Carlo Gesualdo
(1566-1613)

Sparge la morte

Orlando di Lasso
(1532-1594)

Lagrime di San Pietro: Vide homo

Tomás Luis de Victoria
(1548-1611)

O quam gloriosum

Orlando di Lasso
(1532-1594)

Sacrae Lectiones ex Propheta Iob: Lectio octava

Giovanni Pierluigi da Palestrina
(1525-1594)

Missa Tu es Petrus: Sanctus

Carlo Gesualdo
(1566-1613)

Sicut ovis
Sepulto Domino

Tomás Luis de Victoria
(1548-1611)

Ave Maria (a 8)



Notas al programa


En este año 2014 se conmemora el cuatrocientos aniversario de la muerte de Domenikos Theotokopoulos "El Greco" (Candía, 1541-Toledo, 1614). La Capilla Renacentista ha querido celebrar esta efeméride con un programa que quiere ser una suerte de recorrido musical por una muestra escogida de sus obras. En este viaje por los "paisajes sonoros" que habitan los singulares lienzos de este extraordinario pintor de origen griego, nos hemos valido de varios de los compositores más renombrados de la época en la que El Greco desarrolló su particular estilo, en un humilde intento de aproximar dos lenguajes artísticos tan diferentes, en un principio, como son la música y la pintura.

Francisco Guerrero (Sevilla, 1528-1599), Giovanni Pierluigi da Palestrina (Palestrina, 1525-Roma, 1594), Orlando di Lasso (Mons, 1532-Munich, 1594), Tomás Luis de Victoria (Ávila, 1547-Madrid, 1611) y Carlo Gesualdo (Venosa, 1566-Gesualdo, 1613) son los cinco referentes de la música del Renacimiento que, con sus composiciones, nos conducirán en esta andadura por las distintas etapas de la vida de El Greco, desde sus comienzos en Venecia y Roma hasta su posterior establecimiento en Toledo, y por la evolución estilística de su pintura, a la búsqueda de un estilo propio fácilmente reconocible. Dicha evolución le irá alejando progresivamente de los modelos italianos de su juventud en busca de una espiritualidad cada vez más expresionista, cada vez más personal y sorprendente, lejos de cualquier otra producción pictórica, antinaturalista en un momento en el que el naturalismo cobraba cada vez mayor vigor.

Así, por ejemplo, la música amable y cálida de Guerrero reflejará el suave colorido de la Ascensión conservada en el Art Institute de Chicago. El contrapunto majestuoso del romano Palestrina evocará la influencia de la ciudad eterna sobre el joven Domenikos. Orlando di Lasso, a veces inquieto, otras, reflexivo, y siempre conmovedor, nos dirigirá hasta el dolor profundo del Laocoonte y a los nerviosos anuncios de la llegada del Elegido. También podremos escuchar al atormentado Gesualdo en las imágenes más dramáticas del pintor, y, por supuesto, al místico Victoria, tal vez el compositor con el que mejor podríamos resumir la obra grequiana, moviéndose entre la dulzura y el éxtasis, al igual que la pintura de El Greco, una pintura que ocupa, por méritos propios, un lugar de privilegio en la historia del arte.

Ya en 1987 Peter Phillips y sus Tallis Scholars eligieron el "Entierro del Conde de Orgaz" para ilustrar la portada de su mítica grabación del Réquiem de Victoria. Ciertamente, la obra culmen del compositor abulense tiene mucho en común con la obra más famosa de El Greco, más allá de que éste último representara con fidelidad un oficio de difuntos de la época. Ambas comparten una delicada contención expresiva y nos provocan una emoción profunda. También destaca el asombroso equilibrio y la sensación de quietud que rebosan, sólo sutilmente quebrada con geniales detalles rítmicos llenos de elegancia, como las manos que surgen en la parte inferior del cuadro o los grupos de corcheas que aquí y allá aparecen y desaparecen de la partitura. Cuando escuchamos el Introito de Victoria tenemos la misma sensación elevada que vemos en el cuadro de El Greco y, como los personajes del entierro, nos sumimos en un milagro.

Officium defunctorum: Introitus (Tomás Luis de Victoria)


Requiem aeternam dona eis Domine
Et lux perpetua luceat eis
Te decet hymnus Deus in Sion
Et tibi reddetur votum in Jerusalem
Exaudi orationem meam
Ad te omnis caro veniet

 


Dales Señor el descanso eterno,
que la luz perpetua les ilumine.
Te dirán himnos, Dios, en Sion
Y te ofrecerán votos en Jerusalén.
Escucha mi oración,
pues toda la carne a Ti volverá.



"Y en el amanecer, sobre la tierra brillará una estrella maravillosa. Los magos que llevan regalos, con alabanzas ofrecerán al niño mirra, oro e incienso de Saba". El Greco representa en la "Adoración de los Reyes", obrita juvenil de su periodo veneciano, la profecía de la sibila cimeria, puesta en música por Orlando di Lasso. Los antiguos oráculos sibilinos judíos fueron incorporados a la tradición cristiana ya desde el siglo III. En la Edad Media se hicieron célebres representaciones de los mismos, como el Canto de la Sibila, y en el Renacimiento se parafrasearon con libertad.

El texto que utiliza Lasso (de un poeta anónimo o del propio Lasso) se desarrolla a lo largo de un prólogo y doce cantos. La música está al servicio de la palabra, y para ello, el compositor flamenco emplea todas las posibilidades expresivas de que dispone. Siguiendo la tradición del madrigal renacentista, transforma sus notas en verdadera "palabra pintada": las palabras se convierten en imágenes y éstas en una música que, como mínimo, nos conmueve.

Prophetiae Sibyllarum: Sibylla Cimmeria (Orlando di Lasso)


In teneris annis facie praesignis, honore
Militiae aeternae regem
sacra virgo cibabit: Lacte suo
per quem gaudebunt pectore summon Omnia,
et Eoo lucebit sidus
ab orbe Mirificum:
sua dona Magi cum laude ferentes

Obiicient puero myrrham, aurum, thura Sabaea

 


En la hermosa edad tierna, con honor

la sagrada virgen alimentará con su leche al rey de las milicias eternas,
por el cual se regocijarán con el corazón lleno todas las cosas.
Y en el amanecer, sobre la
tierra brillará una estrella maravillosa.
Los magos que llevan regalos, con alabanzas
ofrecerán al niño mirra, oro e incienso de Saba.



Destinado a la tumba de El Greco y su familia, "La adoración de los pastores" es una de las últimas obras del pintor, que lleva hasta al extremo las particularidades de su original estilo. El niño ilumina la escena y a los personajes, ángeles y pastores, igualmente espiritualizados y transformados, casi distorsionados por su luz. Las figuras flotan en un espacio casi imaginario, en el que ha desaparecido la perspectiva tradicional, y los juegos cromáticos dominan la composición.

El Dios grande nacido de una virgen pura que anuncia la sibila pérsica se presenta en un canto plagado de cromatismos también en Lasso, que quiso dar a sus sibilas el carácter misterioso de lo arcano. El milagroso nacimiento de un niño en el vientre de una virgen es la profecía que se nos anuncia, con el dinamismo nervioso de la música de Lasso y de los personajes de El Greco.

Prophetiae Sibyllarum: Sibylla Persica (Orlando di Lasso)


Virgine matre satus,
pando residebit asello,
Iucundus princeps,
unus qui ferre salutem
Rite queat lapsis:
tamen illis forte diebus
Multi multa ferent immensi fata laboris.
Solo sed satis est oracula prodere verbo:
Ille Deus casta nascetur virgine magnus.

 


Nacido de una madre virgen,
sobre un asno se dará a conocer
un cautivador príncipe,
el único capaz de traer la salvación
Incluso a los que yerran.
Con todo, en esos días, tal vez
Muchos se esforzarán en abundantes vaticinios.
Pero para los oráculos basta enseñar una palabra:
Ese Dios nacerá grande de una virgen pura.



Para muchos, la imagen de la Virgen en "La Sagrada Familia con Santa Ana" es el rostro femenino más hermoso retratado nunca por El Greco. De una dulzura absolutamente adorable, representa fielmente el ideal de belleza de la Virgen, tocada por la Gracia divina. No pueden ser más adecuados los versos del Cantar de los Cantares que componen el motete de Victoria, en los que se describe deliciosamente la belleza de la amada, hija de un príncipe, de divinos ojos y cuello como torre de marfil. Igual de deliciosa es la música del abulense que, fiel al texto, nos regala una obra repleta de calidez, desde las primeras notas hasta su colorido Aleluya final.

Quam pulchri sunt (Tomás Luis de Victoria)


Quam pulchri sunt gressus tui, filia principis,
collum tuum sicut turris eburnea.
Oculi tui divini, et comae capitis tui
sicut purpura regis.
Quam pulchra es, et quam decora, carissima!
Alleluia

 


Qué bellos son tus pies, hija de un príncipe,
tu cuello como torre de marfil.
Divinos tus ojos, y la cabellera de tu cabeza
como púrpura de reyes.
Qué hermosa eres, y qué encantadora, amadísima
Aleluya.



En "La Crucifixión", El Greco se aleja un tanto de sus modelos tradicionales, en los que no hay muestras explícitas de sangre o sufrimiento. Aquí, sin embargo, El Greco recurre a los arquetipos medievales del gótico y, entre las huellas de su martirio, nos ofrece un Cristo que se proyecta desde el oscuro fondo del cuadro contra el espectador, que, tal y como nos advierte el texto del responsorio para el Sábado Santo, de Carlo Gesualdo, no puede pasar indiferente sin contemplarlo. Un clamor surge del lienzo y de la música: Attendite et videte.

O vos omnes (Carlo Gesualdo)


O vos omnes, qui transitis per viam,

attendite, et videte:
si est dolor similis sicut dolor meus.
Attendite universi populi,
et videte dolorem meum.

 


Oh, vosotros todos que pasáis por
el camino,
prestad atención y ved
si existe un dolor como el mío.
Estad atentos gentes de todos los
lugares, y contemplad mi dolor.



Prácticamente compuestas en los mismos años, Surge propera y "La Ascensión" de El Greco comparten la claridad de la escuela italiana y un lenguaje amable, libre de extravagancias. Esta "Ascensión" es una de las primeras obras de El Greco en España. Las figuras escultóricas y su colorido claro y ligero nos hablan a las claras del paso del pintor por Italia y la influencia de este país en su pintura. Aunque nunca viviera allí, Francisco Guerrero es, a pesar de todo, el compositor del Renacimiento español que más debe a la música religiosa de la escuela romana, particularmente a Palestrina y a su perfección formal. Sin embargo, esta perfección no implica falta de emoción, y Surge propera es un buen ejemplo. El texto y la música del motete de Guerrero es una verdadera exaltación de la vida. Pasó el descontento del invierno y la naturaleza, plena de vitalidad, se extiende incontenible en una primavera rebosante de gozo que invita al encuentro. "Levántate amiga mía", termina el poema, "y ven".

Surge propera (Francisco Guerrero)


Surge propera, amica mea,
columba mea, formosa mea, et veni.
Iam enim hyems transiit;
Imber abiit et recessit.
Flores apparuerunt in terra,
tempus putationis advenit.
Vox turturis
audita est in terra nostra;
ficus protulit grossos suos,
vineae florentes dederunt odorem suum.
Surge, amica mea,
speciosa mea, et veni.
Veni, sponsa Christi

 


Levántate rápido, amiga mía,
mi paloma, hermosa mía, y ven.
ya el invierno ha pasado;
las lluvias cesaron, se han ido.
las flores cubren la tierra,
llega el tiempo de la poda.
El arrullo de la tórtola
se oye en nuestra tierra;
la higuera ofrece sus frutos,
las florecientes viñas entregan sus perfumes.
Levántate, amiga mía,
belleza mía, y ven.
Ven, esposa de Cristo.



La particular aproximación que El Greco hiciera a la historia de Laocoonte es también una de sus obras más inquietantes. Castigado por su Dios, el sacerdote pagano se retuerce agónicamente junto a sus hijos, muerto ya uno de ellos, con la mirada perdida en el horror de un final inevitable que el pintor nos presenta en un primerísimo plano. Esta fábula moral ha tenido muy diversas interpretaciones: ¿un hombre virtuoso castigado injustamente?, ¿un pecador condenado por sus flaquezas? En cualquier caso el espectador es forzado en este cuadro a enfrentarse con la agonía de Laocoonte, que tiene el mismo carácter severo que podemos escuchar en las Lecciones del Libro de Job, de Orlando di Lasso. También en éstas el "protagonista", privado igualmente de sus hijos, es un hombre que sufre. Inmerso en su dolor, Job se enfrenta en la Lectio nona a una muerte inminente, en una conclusión absolutamente devastadora y, sin embargo, en manos de Lasso, envuelta en la belleza de una música que, sólo por una vez, parece negar lo que las palabras expresan, como si fuera el último asidero de una realidad insoportable.

Sacrae Lectiones ex Propheta Iob. Lectio nona (Orlando di Lasso)


Quare de vulva eduxisti me?
Qui utinam consumptus essem,
ne oculus me videret
Fuissem quasi non essem,
de utero translatus ad tumulum.
Numquid non paucitas dierum meorum finietur brevi?
Dimitte me ergo, ut plangam paululum dolorem meum:
antequam vadam, et non revertar,
ad terram tenebrosam et opertam
mortis caligine:
terram miseriae et tenebrarum,
ubi umbra mortis et nullus ordo,
sed sempiternus horror inhabitat.

 


¿Por qué me sacaste del vientre?
Habría muerto
sin que nadie lo advirtiese,
sería como si no hubiese existido,
conducido del útero a la tumba.
¿Es que mis escasos días tocan a su fin en breve?
Aléjate de mí, déjame llorar por mis penas
antes de que marche y ya no vuelva,
a la tierra tenebrosa y misteriosa
envuelta en la niebla de la muerte,
tierra de miseria y oscuridad
donde habitan las sombras de la
muerte,el caos y el horror eterno.



En "La Piedad", el cuerpo del hijo muerto descansa en los brazos de su madre. En esa extraordinaria obra El Greco se acerca tanto en su composición a la dramática escena que no podemos sino sentirnos partícipes de la misma, y no meros espectadores. Las cuatro figuras llenan la superficie del lienzo sin dejar espacio físico para nada más. El Hijo, en su desolada palidez, se curva exangüe sobre la Madre, que se compadece de su terrible dolor y de su agónico final.

En el madrigal de Carlo Gesualdo no encontramos a la Virgen mostrando compasión hacia su hijo, pero sí la misma intención que en el lienzo de El Greco, que el oyente en este caso, se identifique con los sufrimientos de Cristo. El insólito personaje que se compadece aquí es la mismísima Muerte que, tal vez presintiendo su derrota, se muestra, entre suspiros, piadosa en medio del drama.

Sparge la morte (Carlo Gesualdo)


Sparge la morte al mio Signor nel viso
Tra squallidi pallori
Pietosissimi horrori,
Poi lo rimira e ne divien pietosa;

Geme, sospira, e piu ferir non osa.
Ei, che temerla mira,
Inchina il capo, asconde il viso, e spira.

 


La muerte esparce sobre la faz de mi Señor,
entre su desolada palidez,
los más lastimosos horrores,
luego lo contempla y se vuelve
compasiva;
gime, suspira, no osa herirlo más.
Él, que teme mirarla,
inclina la cabeza, oculta el rostro, y expira.



La imagen de San Pedro llorando con pesar tras traicionar a Cristo tuvo una gran difusión desde la segunda mitad del siglo XVI como consecuencia de la Contrarreforma. Se trataba de poner en valor la figura de Pedro, rechazada por los protestantes, que veían en él, piedra miliar de la Iglesia Católica y del papado, simplemente al hombre que había negado a Jesús. De esta manera, surgieron en todos los ámbitos artísticos, pintura, poesía, música,... representaciones del apóstol confesando su pecado en actitud contrita para así obtener el perdón divino, como recoge el lienzo "Las lágrimas de San Pedro", de El Greco.

Al final de sus días Orlando di Lasso se sumó al pintor y otros muchos artistas y nos regaló una de las más extraordinarias obras que sobre este tema se haya podido crear. Las Lagrime di San Pietro, con texto del poeta Luigi Tansillo, representan una de las cimas de la música del siglo XVI. El ciclo de veinte poemas y un motete final (Vide homo) explora las entrañas del alma humana sin concesiones, partiendo del instante en que Cristo y Pedro cruzan sus miradas tras la traición. La conciencia de culpa y la melancolía de los últimos años de Lasso parecen encarnarse en este Pedro que en el lienzo vuelve a dirigir sus ojos a Dios recordando el momento que marcó su vida y el inmenso dolor que su ingratitud causó a Cristo, mucho más terrible que el de los verdugos que lo clavaron en la cruz.

Lagrime di San Pietro: Vide homo (Orlando di Lasso)


Vide homo quae pro te patior,
Ad te clamo, qui pro te morior,
Vide poenas quibus afficior;
Vide clavos quibus confodior;
Non est dolor sicut quo crucior;

Et cum sit tantus dolor exterior,

Intus tamen dolor est gravior,
Tam ingratum cum te experior.

 


Mira hombre cuánto sufro por ti,
Te llamo a ti, pues por ti muero.
Mira la pena que me aflige,
mira los clavos que me atraviesan.
No hay un dolor como el del
crucificado.
Pero aunque el dolor exterior es
tan grande,
aún es más terrible el de dentro,
al recibir tanta ingratitud de ti.



La Gloria del Reino de Dios, que tan bien expresara con su música Tomás Luis de Victoria, aparece reflejada en muchos de los cuadros de El Greco, como "La Inmaculada Concepción". Esta Inmaculada, plena de lirismo, bien puede ser un ejemplo de la particular visión del pintor cretense y un magnífico resumen de su última etapa. La escala, las proporciones, el espacio o la precisión en las anatomías quedan subordinados a la experiencia espiritual. Los personajes, inmersos en la luz divina, se hacen partícipes de esa divinidad y de su plenitud. Lo hacen, rodeados de una intensidad mística a la que nos trasladan igualmente los poderosos y evocadores acordes iniciales de la pieza de Victoria. Una progresión armónica que quiere representar el misterio de lo sobrenatural, de lo que mora fuera del espacio terrenal, fuera de los límites de la razón, un paisaje muy a menudo frecuentado por la pintura de El Greco.

O quam gloriosum (Tomás Luis de Victoria)


O quam gloriosum est regnum,
in quo cum christo gaudent omnes sancti.
Amicti stolis albis,
sequuntur agnum quocumque ierit.

 


Oh qué glorioso es el reino,
en el que todos los santos se alegran con Cristo.
Vestidos con túnicas blancas,
siguen al cordero allá donde vaya.



Orlando di Lasso supo plasmar en su música como pocos los recovecos del dolor terrenal. Una buena muestra son las nueve lecciones tomadas del libro de Job, que compuso para la devoción personal de su mecenas, el Duque Alberto V de Baviera. En éstas, la condición humana es puesta a prueba de manera brutal. Sólo entre sombras se vislumbra la salvación. Es en la lección octava, donde un Job desesperado y visionario, que bien podría ser el San Juan de El Greco, proclama exaltado que el último día surgirá de la tierra, la piel volverá a cubrir su carne y verá a Dios, su salvador.

Este carácter visionario, presente también en el libro del Apocalipsis es expresado con lucidez por El Greco en el que quizás sea su cuadro más alucinado, "Visión del Apocalipsis". La visión de Juan se une en una misma escena con la resurrección de los muertos previa al Juicio final. La enorme figura del apóstol se yergue sobrecogida entre fogonazos de luz y un tratamiento cromático sorprendente, que rescata a los cuerpos de la oscuridad y revela la intensidad del mensaje: los justos, como Job, alcanzarán la salvación.

Sacrae Lectiones ex Propheta Iob. Lectio octava (Orlando di Lasso)


Pelli meae, consumptis carnibus, adhaesit os meum,
et derelicta sunt tantum modo labia mea circa dentes meos.
Miseremini mei, miseremini mei, saltem vos, amici mei,
quia manus Domini tetigit me.
Quare persequimini sicut Deus
et carnibus meis non saturamini?
Quis mihi tribuat, ut scribantur sermones mei
Quis mihi det, ut exarentur in libro
stilo fereo et plumbi lamina,
vel celte sculpantur in silice.
Scio enim quod redemptor meus vivit
et in novissimo die de terra
surrecturus sum;
rursum circumdabor pellem mea
et in carne mea videbo Deum Salvatorem meum.
Quem visurus sum ego ipse, et oculi mei conspecturi sunt,
et non alius;
reposita est haec spes mea in sinu meo.

 


Mis huesos se pegan a la carne consumida y a mi piel,
alrededor de los labios se me desprendenlos dientes
Tened piedad, tened piedad, al menos vosotros, amigos
que la mano del Señor me ha herido
¿Por qué me perseguís como Dios
y no os hartáis de mi carne?
Ojalá mis palabras fueran escritas,
ojalá se grabasen en un libro,
con un cincel de hierro en una placa de plomo,
o esculpidas en piedra.
Yo sé que mi Redentor vive
y que el último día surgiré de la tierra,
la piel volverá a cubrir mi carne
y veré a Dios mi Salvador

Yo seré quien le veré, y mis ojos lo contemplarán,
y no otro,
esta esperanza descansa en mi seno.



La música del compositor italiano Palestrina nos sugiere a la divinidad. Gracias a la pureza de su lenguaje y a la elegancia de un contrapunto majestuoso nos conduce a una suerte de éxtasis donde todo queda suspendido, detenido en el tiempo, muy muy arriba. La intención, según prescribía el Concilio de Trento, es que "el corazón de los que las escuchan se [sintiera] movido al deseo de la celestial armonía y a la contemplación del gozo de los bienaventurados". Su personal estilo es reconocible en la misa Tu es Petrus, "parodia" del motete homónimo, que también él compuso. Su prolífica carrera se desarrolló por entero en Roma, en cuyos círculos artísticos ocupó una posición privilegiada. El Greco fue un asiduo visitante de estos círculos, donde terminó de conformar sus intereses intelectuales y estéticos. En sus primeras obras en España, como "La Resurrección" para el Convento de Santo Domingo el Antiguo, de Toledo, la educación romana del pintor es ciertamente visible, especialmente en lo que se refiere al dibujo. Ateniéndose a la narración tradicional de los manieristas italianos y haciendo uso del patrimonio figurativo y compositivo atesorado en Venecia y Roma, El Greco, ya con un estilo personal, se mantiene, como Palestrina, pulcro, elegante y libre de excentricidades, fiel a la corriente artística predominante en su tiempo.

O quam gloriosum (Tomás Luis de Victoria)


O quam gloriosum est regnum,
in quo cum christo gaudent omnes sancti.
Amicti stolis albis,
sequuntur agnum quocumque ierit.

 


Oh qué glorioso es el reino,
en el que todos los santos se alegran con Cristo.
Vestidos con túnicas blancas,
siguen al cordero allá donde vaya.



Orlando di Lasso supo plasmar en su música como pocos los recovecos del dolor terrenal. Una buena muestra son las nueve lecciones tomadas del libro de Job, que compuso para la devoción personal de su mecenas, el Duque Alberto V de Baviera. En éstas, la condición humana es puesta a prueba de manera brutal. Sólo entre sombras se vislumbra la salvación. Es en la lección octava, donde un Job desesperado y visionario, que bien podría ser el San Juan de El Greco, proclama exaltado que el último día surgirá de la tierra, la piel volverá a cubrir su carne y verá a Dios, su salvador.

Este carácter visionario, presente también en el libro del Apocalipsis es expresado con lucidez por El Greco en el que quizás sea su cuadro más alucinado, "Visión del Apocalipsis". La visión de Juan se une en una misma escena con la resurrección de los muertos previa al Juicio final. La enorme figura del apóstol se yergue sobrecogida entre fogonazos de luz y un tratamiento cromático sorprendente, que rescata a los cuerpos de la oscuridad y revela la intensidad del mensaje: los justos, como Job, alcanzarán la salvación.

Missa Tu es Petrus: Sanctus (Giovanni Pierluigi da Palestrina)


Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus, Sabaoth.
Pleni sunt coeli et terra gloria tua.
Hosanna in excelsis.
Benedictus qui venit in nomine Domini
Hosanna in excelsis.

 


Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los Ejércitos.
El cielo y la tierra están llenos de tu gloria.
¡Hosanna! en las alturas.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
¡Hosanna! en las alturas.



Concebida para la sacristía de la catedral de Toledo, donde todavía se conserva, podemos imaginar la impresión que "El expolio" causaría sobre los clérigos que cambiaban sus ropajes bajo la conmoción de esta túnica roja, que se proyecta imparable desde el lienzo. En realidad, El Greco evitó representar a Cristo ensangrentado y medio desnudo y lo situó en otra escena, la del prendimiento, con un impacto psicológico muy similar, respetando con habilidad las exigencias de decoro procedentes del cabildo catedralicio. Carlo Gesualdo puso en música el tránsito del cordero para su sacrificio, conducido por una multitud agitada que contrasta con la mansedumbre del redentor. "Aunque lo maltrataron no abrió la boca", dice el Responsorio. Con la mano en el pecho, el condenado acepta su destino "para dar la vida a su pueblo".

Sicut ovis (Carlo Gesualdo)


Sicut ovis ad occisionem ductus est,
et dum male tractaretur non aperuit os suum:
traditus est ad mortem
ut vivificaret populum suum.
Tradidit in mortem animam suam,
et inter iniquos reputatus est.

 


Fue conducido como un cordero al sacrificio,
y aunque le maltrataron no abrió la boca:
fue entregado a la muerte
para dar la vida a su pueblo.
Entregó su alma a la muerte,
y entre los injustos se contó.



El compositor italiano Carlo Gesualdo desarrolló hasta el límite todos los elementos del estilo antiguo llevándolo, gracias a su extraordinaria imaginación, tan lejos como le fue posible: cromatismos, disonancias, intervalos inusuales, abruptos contrastes rítmicos... El resultado final es una música espectacular, rebosante de expresión, reflejo sin duda de la complicada personalidad del compositor. Atormentado por los celos y la traición, la culpa, la neurosis y el miedo, Gesualdo fue un personaje de novela. La pasión y muerte de Cristo no podría encontrar un reflejo mejor en este compositor lleno de remordimientos y obsesionado por su propio final, ya cercano en el momento de la publicación de Sepulto Domino. Para El Greco, en cambio, "El entierro de Cristo" es una obra primeriza de su etapa en Venecia, donde aprendió de maestros como Tiziano o Tintoretto la importancia de la luz y el uso del color, que tenían una consideración predominante en la escuela veneciana. A pesar de ello, también participa de una intensidad y emoción similares a las que podemos encontrar en la obra del músico napolitano.

Sepulto Domino (Carlo Gesualdo)


Sepulto Domino, signatum est monumentum,
volventes lapidem ad ostium monumenti:
ponentes milites, qui custodirent illum.
Accedentes principes sacerdotum ad Pilatum,
petierunt illum.

 


Sepultado el Señor, el sepulcro es sellado
haciendo girar una piedra a su entrada
y poniendo soldados para custodiarlo.
Los príncipes de los sacerdotes acudieron a Pilato,
eso le pidieron



"Ave Maria, gratia plena". Un inmenso ángel Gabriel hace resonar sus poderosas palabras con la fuerza de las ocho voces para las que Victoria escribió una de sus obras más famosas. El músico publicó esta obra con sólo 27 años en su primer libro de motetes, impreso en 1572 en Roma, en donde vivía. Allí coincidió con El Greco, que por esos años buscaba en la ciudad eterna el lugar que no encontraría hasta tiempo después en Toledo. Probablemente el pintor escuchó esta obra y, quién sabe, tal vez sintió algo parecido a lo que nos sugiere con su "Anunciación", un cuadro deslumbrante en el que El Greco, como Victoria, nos introduce en el reino de lo sobrenatural, eliminando casi cualquier referencia objetiva y centrándose en su contenido puramente emocional, expresión de un estado espiritual, no físico, que envuelve al espectador de principio a fin.

Ave María (Tomás Luis de Victoria)


Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum,
benedicta tu in mulieribus,
et benedictus fructus ventris tui, Jesus.
Sancta Maria, regina caeli, dulcis et pia,
o mater dei
ora pro nobis peccatoribus,
ut cum electis te videamus

 


Ave María, llena de gracia, el señor es contigo,
bendita entre todas las mujeres,
y bendito el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, reina de los cielos, dulce y piadosa,
oh madre de Dios
ruega por nosotros, pecadores,
para que te veamos entre los elegidos.

Bibliografía


Álvarez Lopera, José: El Greco: la obra esencial. Madrid: Sílex, 1993
Ruiz Gómez, Leticia: El Greco en el Museo Nacional del Prado: catálogo razonado. Madrid: Museo Nacional del Prado, 2007.
Marías, Fernando: El despojo de Cristo: una pintura al natural. En: El Greco. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2003.
Lafuente Ferrari, Enrique: Il Greco di Toledo e il suo espressionismo estremo. En: El Greco. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2003.
Pita Andrade, José Manuel: La “Adoración de los pastores” del Museo del Prado. En: El Greco. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2003.
El Greco; essays, David Davies and John H. Elliott ; catalogue entries, Xavier Bray, Keith Christiansen, Gabriele Finaldi with contributions by Marcus Burke and Lois Oliver ; catalogue edited by David Davies. London: National Gallery Company, cop. 2003.
Cossio, Manuel B.: El Greco. Madrid: Espasa Calpe, 1981.
Mann, Richard G.: El Greco y sus patronos: tres grandes proyectos. Madrid: Akal, 1994.
Camon Aznar, José: Dominico Greco. Madrid: Espasa-Calpe, 1950.
Wethey, Harold E.: El Greco y su escuela. Madrid: Guadarrama, 1967.
Wittkower, Rudolf: Allegory and the migration of symbols. Londres: Thames and Hudson, 1977.

CAPILLA RENACENTISTA

La Capilla Renacentista es una agrupación vocal de cámara especializada en la interpretación de las obras de los grandes maestros del Renacimiento y el Barroco. Pilar Alvira fundó el grupo en el año 1999 y fue su directora hasta 2007. Actualmente la dirección técnica y musical corre a cargo de Amaya Añúa.

En la elaboración de los programas buscamos la cohesión mediante la interpretación de monográficos, ya sea a través de la elección de obras completas de un único autor o mediante la selección de piezas sujetas a una temática concreta. En el proceso de elaboración de los programas se realiza una importante labor de investigación musicológica, de la que damos cuenta en unas notas al programa en las que tratamos de acercar al público la particularidad cultural, histórica o musical que motiva, en cada caso, la elección del repertorio.

La Capilla Renacentista tiene su sede en Madrid, aunque realizamos conciertos en otras provincias y fuera de España, preferentemente en un entorno de interés cultural o, siempre que es posible, en un lugar ligado a la obra que se está interpretando: Real Monasterio de las Huelgas de Burgos, Real Monasterio de Santa Clara de Tordesillas, el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, la Capilla del Palacio Real de El Pardo, la Capilla del Palacio de Aranjuez, la Basílica de El Escorial, (conciertos organizados por Patrimonio Nacional), la Fundación Juan March , la Iglesia de San Nicolás de Bari (Madrid), Monasterio de Los Jerónimos (Madrid), etc.

Hemos realizado giras de conciertos en Irlanda (Dublín), Bélgica (Amberes, Bruselas), Alemania (Múnich), Italia (Florencia, Arezzo, Siena), Portugal (Lisboa, Évora, Elvas), Francia (Tours)… y participado en diversos ciclos y festivales, como Clásicos en Verano, Arte Sacro (CAM), Música en los Reales Sitios (Patrimonio Nacional), Festival de Música Antigua de Aranjuez, Semana de la Música Religiosa de Avilés, Música y Voz para la Pasión (Ayto. de Madrid), ciclo de conciertos organizados por Samamadrid (Sociedad de Amigos de la Música Antigua), ciclos monográficos de la Fundación Juan March (retransmitidos por RNE). En el ámbito académico cabe destacar nuestra participación en los Cursos de Dirección de Orquesta y Coro de la Universidad Complutense de Madrid y la colaboración con su Vicerrectorado de Extensión Universitaria en diversos proyectos. En la actualidad estamos inmersos en la grabación de nuestro primer disco para el sello Cantus, con este programa en torno a El Greco. web: www.capillarenacentista.com

facebook: http://www.facebook.com/capillarenacentista

AMAYA AÑÚA TEJEDOR

Realiza sus estudios musicales en el País Vasco donde obtiene los títulos Profesional de Piano y Superiores de Lenguaje Musical, Canto y Dirección de Coros, consiguiendo en esta última especialidad Mención de Honor en el Conservatorio Superior de Música de San Sebastián. Durante su formación trabajó con profesores como Carmelo Bernaola, José Rada, Isabel Álvarez, Lucia Mewsen y Paul Hillier y, en el campo de la dirección, con Josep Prats, Juanjo Mena, Miguel Amantegui, Johan Duijck, Eric Ericsson y Laszlo Heltay.

En el año 1988 funda el Coro Infantil Udaberria y, en el año 1994, con el fin de dar continuidad a los miembros de dicha agrupación, el Coro Juvenil Psallite, siendo igualmente responsable de su formación vocal.

En 1991 el Coro Infantil Udaberria fue elegido para representar al País Vasco en la XI Edición de Europa Cantat.

Desde su formación, participó como invitada en festivales celebrados en la República Checa, Alemania, Francia y Rusia. Cabe destacar, asimismo, sus actuaciones en el Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz de 1997, junto a Bobby McFerrin, y la interpretación de la Octava Sinfonía, de Mahler (1999), junto a la Orquesta Sinfónica de Bilbao en el Palacio Euskalduna, bajo la dirección de Theo Alcántara.

El Coro Juvenil Psallite, realizó diferentes estrenos de compositores contemporáneos como Uneak, de Zuriñe Guerenabarrena, y Muerte de un caballo, de Iñaki Arregui. Igualmente participó en concursos y certámenes internacionales, consiguiendo en 1996 dos medallas de oro en las categorías juveniles de voces blancas y mixtas en el Concurso Internacional Mendelssohn-Bartholdy, celebrado en Dautphetal (Alemania), y tres medallas de plata y una de oro en el Concurso Internacional de Riva del Garda (Italia) de 2001 y, en las mismas modalidades, en 2009.

Sus voces blancas participaron, junto con el Coro Infantil Udaberria, en los conciertos navideños celebrados en el Auditorio Nacional de Música de Madrid con la Orquesta del Principado de Asturias (1997), bajo la dirección de Maximiano Valdés, y con la Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE (1999 y 2000), bajo la dirección de Enrique García Asensio.

Entre 1987 y 2002 forma parte de la Capilla Peñaflorida, formación vocal especializada en la interpretación de música renacentista y barroca, con la que realiza una intensa actividad concertística y escénica, habiendo trabajado con músicos de la talla de Christophe Coin, Eduardo López-Banzo, Josep Cabré y Fabio Biondi. Con dicha formación ha realizado grabaciones para los sellos RTVE, Elkar, Naxos, etc. Entre 1992 y 1998 imparte clases de técnica vocal en la Universidad Carlos III de Madrid y, entre 1997 y 2000, realiza la misma labor con el Coro de Musicología de la Universidad de Valladolid.

Ha sido profesora de Técnica Vocal y Técnica de Dirección en los cursos de Dirección Coral organizados por la Federación Aragonesa de Coros, Universidad Carlos III de Madrid, Federación Alavesa de Coros y en los Cursos de Verano de El Escorial organizados por la Universidad Complutense de Madrid. Igualmente ha sido directora en los organizados por el Cabildo de Tenerife, Universidad de Valladolid, Federación de Coros del País Vasco y Orquesta Filarmónica de Gran Canaria.

De 2001 a 2009, presta sus servicios en la Fundación Orquesta Filarmónica de Gran Canaria como directora del Coro Juvenil y del Coro Femenino, siendo igualmente responsable de la formación vocal de ambas formaciones.

Cabe destacar la actuación que estas dos agrupaciones y la Joven Orquesta de Gran Canaria, ofrecieron en el Auditorio Nacional de Madrid en junio de 2008.

Asimismo, desde el curso 2003-2004 y hasta septiembre de 2009, ha sido profesora de Dirección Coral y Coro del Conservatorio Superior de Música de Canarias favoreciendo e impulsando, junto con la faceta formativa, la difusión y estreno de obras de nueva creación de compositores canarios como Ave María, de Víctor Landeira, Figúrate una fuente, de Ernesto Mateo Cabrera, A dream, de Ylenia Alvarez, Tríptico, de Nisamar Díaz, y un largo etcétera.

En mayo de 2006 fue nombrada Directora Titular del Coro de la Orquesta de Extremadura con el que realiza programas corales, Stabat Mater, de Scarlatti, dentro de la Semana de Música Antigua de Avilés de 2008, y sinfónico-corales, como El Mesías (Haendel), Requiem (Fauré), Dixit Dominus (Haendel), Magnificat (Bach), Requiem (Mozart)…

Como directora de las diferentes formaciones corales mencionadas ha colaborado con diferentes orquestas españolas, tales como Sinfónica del Principado de Asturias, Sinfónica de Bilbao, Sinfónica de RTVE, Orquesta de Extremadura y Filarmónica de Gran Canaria, habiendo trabajado con los directores Maximiano Valdés, Juanjo Mena, Enrique García Asensio, Adrián Leaper, Jesús Amigo, Pedro Halffter y Thomas Röesner.

En abril de 2010 colaboró en la producción de L’enfant et les sortilèges, de Ravel, como profesora invitada en la Escuela Superior de Canto de Madrid y, en el mes de febrero de 2011, realizó un programa también como directora invitada con el Coro de RTVE.

En la actualidad es Directora del Coro Microcosmos de la Facultad de Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid y del Coro de Cámara de Extremadura. Asimismo, desde septiembre de 2011, dirige la Capilla Renacentista de Madrid.

Información de entradas
EL MOLAR
Ermita de San Isidro
19 de julio - 21:00 horas
Entrada libre hasta completar el aforo

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