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Eduardo Fernández

Fascinación rusa

  • Duración aprox: 70’

INTÉRPRETES

Eduardo Fernández, piano

PROGRAMA

Alexander Scriabin (1872-1915)

24 Preludios opus 11 (1888-1896)

Serguéi Rajmáninov (1873-1943)

Sonata nº 2, opus 36 en Si b menor (1913)

I. Allegro agitato

II. Non allegro – Lento

III. Allegro molto

Igor Stravinsky (1882-1971)

Tres movimientos de Petrouchka (1910)




NOTAS AL PROGRAMA:

Preludios Op. 11 es un conjunto de 24 Preludios escritos por el compositor ruso Alexander Scriabin en el transcurso de ocho años entre 1888 y 1896. Estos 24 preludios Op. 11 siguen el modelo de la colección de 24 preludios de Frédéric Chopin. Esta colección también cubre las 24 tonalidades mayores y menores siguiendo la misma secuencia: Do mayor, La menor, Sol Mayor, Mi menor... alternando las tonalidades mayores y menores siguiendo el círculo de quintas. Este círculo de quintas estuvo patente durante toda su evolución compositiva, dando coherencia a sucesiones de piezas -como es el caso de este conjunto de 24 pequeñas obras compuestas en numerosos viajes-, estableciendo más tarde relaciones con sus inquietudes filosóficas y mitológicas, y sirviendo de base teosófica para su nuevo enigmático lenguaje, que utilizaría en sus últimos años.


La Segunda Sonata del también compositor ruso Sergei Rachmaninov fue escrita entre los meses de Enero y Septiembre de 1913. Rachmaninov acababa de volver de una agotadora gira de conciertos, que a pesar del imparable éxito cosechado interrumpió por la tristeza que le suponía estar tanto tiempo lejos de su casa y su familia. Nos encontramos dos factores clave que marcarán esta Sonata como una obra que define un cambio grande en la escritura de Rachmaninov. Uno, que en ese momento se encontraba trabajando en su obra “The Bells”, hecho que podemos constatar visiblemente en multitud de pasajes de esta Segunda Sonata, desde el propio tema de dos notas del inicio presente en toda la obra. Dos, que sus dos hijas enferman gravemente de fiebre tifoidea. Hasta ese momento, toda la música de Rachmaninov era deliberadamente ascendente, siempre suena en imparable subida. Desde esta Segunda Sonata, todo tiende a descender, desde el propio tema, un cromatismo que rellena las dos notas iniciales (las campanas), dotando a su música de un carácter más lánguido e introvertido, a pesar del gran despliegue de medios pianísticos que demanda su escritura. La enfermedad de sus dos hijas le arrastra hacia un pesimismo que se plasma en su escritura y ya no se disipará.


Esta Sonata no está exenta de polémica. Rachmaninov escribió la versión original en 1913. Pero en 1931 decidió realizar una 2ª versión, revisada. Esta versión revisada es más corta y menos exigente técnicamente. Durante un tiempo permaneció esta versión como la que debía ser tocada, ya que había sido revisada por el propio autor. Sin embargo, a raíz de que Horowitz realizara una versión propia más próxima a la versión original que a la revisada, y con el beneplácito del propio Rachmaninov, se volvió a retomar la versión original. Para unos, Rachmaninov realizó cortes para poder adaptarlo a las grabaciones, para otros para dotar a la obra de un carácter más simple, o sencillamente por facilitar lo extremadamente complejo. Incluso el propio Rachmaninov llegó a afirmar (con sorna, suponemos) que la acortaba porque su Segunda Sonata, en Si b menor, no podía ser más larga que la Segunda Sonata, también en Si b menor, de su querido Chopin. Sea como fuere, Rachmaninov realizó esos cortes muy toscamente, más propios de quien corta con hacha que de quien lo hace con escalpelo. En los últimos años ha proliferado de nuevo esta Versión Original, la obra en su génesis, con toda su riqueza de material, propia de ese cirujano del piano que fue Rachmaninov. Es la que aquí escucharemos.


El también ruso Igor Stravinsky compuso su ballet “Petrouchka” en 1911 para su mentor Sergei Diaghilev. Petrouchka es una marioneta que cobra vida y tiene la capacidad de sentir. La obra está plagada de lo que se conoce como “acorde de Petrouchka”, consistente en un acorde de do mayor junto a otro de fa # mayor que suenan simultáneamente y acompañan apariciones y movimientos de la marioneta en la pieza. La obra para piano solo fue compuesta por Stravinsky en 1921 especialmente para su amigo el pianista Arthur Rubinstein. Stravinsky indica que esta nueva obra no es una transcripción, no intenta reproducir el sonido de la orquesta, sino que intenta componer una obra esencialmente pianística, aunque su material sea extraído directamente del propio ballet.


Con la intención de atrapar la atención de pianistas hacia su música, Rubinstein a la cabeza, Stravinsky creó una obra plagada de dificultades musicales que requiere un despliegue extremo de medios técnicos. Los tres movimientos muestran continuos saltos enormes y rápidos, vertiginosas escalas, trémolos múltiples, complejas polirritmias… Stravinsky no sólo captó la atención de Rubinstein, sino que hoy en día la obra es históricamente famosa por su gran desafío técnico y el reto que supone interpretarla continúa acaparando la atención de muchos pianistas. Stravinsky logró ampliamente su objetivo.


Eduardo Fernández

Galardonado con el Premio 'El Ojo Crítico' de la Música Clásica de RNE 2016, Eduardo Fernández es uno de los pianistas más destacados de su generación a nivel internacional, siendo especialmente distinguido por la profundidad, madurez y singularidad de sus interpretaciones.

Invitado regularmente en España, Rusia, China, México, Argentina, Chile, Panamá, Ucrania, Moldavia, Austria, Italia, Francia, Suiza, Luxemburgo, Dinamarca, Estonia, Rumanía, Noruega, India... obteniendo un gran éxito en salas principales como St. Petersburg Philharmonia, Shanghai Oriental Art Center, Beijing National Centre for the Performing Arts, Mumbai National Centre, Kiev Philharmonia, Palau de la Música de Barcelona, Teatro Real o Auditorio Nacional de Madrid, así como en prestigiosos festivales internacionales, destacando el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, Ciclo Scherzo de Jóvenes Intérpretes o Piano aux Jacobins de Toulouse.

Hizo su debut en la Sala Principal del Teatro Real junto a la Orquesta Sinfónica de Madrid con motivo del Centenario de la muerte de Isaac Albéniz.

Considerado por la prestigiosa revista estadounidense Fanfare el sucesor de Alicia de Larrocha, su interpretación de la música española ha sido elogiada y reconocida en numerosas ocasiones, siendo el ganador del Premio Extraordinario Fundación Guerrero y del Premio Manuel de Falla de Granada.

Tras el éxito de sus CD’s para Warner (Iberia de Albéniz), Polish Institute (Chopin, Schumann), Centaur (opus 117, 118 y 119 de Brahms), Naxos (Paús) y Orpheus (Scriabin 'The complete Preludes'), sus próximas grabaciones incluyen otro disco con obras para piano de Ramón Paús para Naxos y un nuevo proyecto con todas las Sonatas de Alexander Scriabin.

Entre los hitos para la próxima temporada figuran su recital en el Teatro de la Maestranza de Sevilla y su concierto con la Orquesta de la Comunidad de Madrid, interpretando el Concierto nº 2 para piano y orquesta de Prokofiev baja la dirección de José Ramón Encinar, en el Auditorio Nacional de Madrid



Página web de la compañía www.eduardo-fernandez.com

Información práctica

  • Navalagamella
  • Iglesia de Nuestra Señora de la Estrella
  • Viernes, 30 de junio
  • 21:30 h
  • Entrada libre hasta completar aforo
  • Los Molinos
  • Casa Museo Julio Escobar
  • Sábado, 8 de julio
  • 21:00 h
  • Entrada libre hasta completar aforo
  • Morata de Tajuña
  • Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción
  • Sábado, 22 de julio
  • 21:15 h
  • Entrada libre hasta completar aforo