Comunidad de Madrid Comunidad de Madrid
Comunidad de Madrid
Comunidad de Madrid

Euskal Barrokensemble

Colores del Sur

  • Duración aprox: 70’

INTÉRPRETES

Miren Zeberio, violín barroco
Gabriel León / Pablo Martín Caminero, contrabajo
Daniel Garay, percusión
Enrike Solinís, guitarra barroca, laúd y dirección artística

PROGRAMA

Dimitrie Cantemir (1673-1723)
Bestenigar

Aga Riza (colección de Cantemir)
Makam Huseyni

Tradicional
Koumis-Ezpatadantza

Gaspar Sanz (1640-1710) / N. Matteis (1670-1714)
Marionas-Chacona

Manuscritos de Cortabarría (s. XVII-XVIII)
Contradanza 13

Domenico Scarlatti (1685-1757)
Sonata en Re K32

J. Pérez de Albéniz (XVIII c.)
Sonata

G. Kapsberger (c. 1580 –1651)
Colassione

Manuscritos de Cortabarría / S. de Murzia (1673 -1739)
El Guineo-Cumbés

Tradicional
Fandango-Porrue

G. Kapsberger
Arpegiatta

Manuscritos de Cortabarría
Jota

A. Santa Cruz
(c. 1700)
Jácaras

N. Matteis (1670-1714)
Ground after Scotch Humour

Gaspar Sanz
Canarios

Manuel de Falla (1876-1946)
Danza ritual del Fuego

NOTAS AL PROGRAMA

Colores del Sur

El movimiento historicista de recuperación de la música barroca de la segunda mitad del siglo XX, tomó como su primera tarea limpiar sus interpretaciones de las subjetividades y adherencias espurias que, como pátina sobre un cuadro de Velázquez, se habían acumulado durante el siglo XIX. Sus defensores hallaron la solución en el retorno a la objetividad y la literalidad de los documentos y, en la medida de lo posible y conocido, en la recuperación de las tradiciones interpretativas anteriores a la Revolución Francesa. Pero siendo, al cabo, músicos de conservatorio educados en el paradigma decimonónico, heredaron de los románticos un respeto reverencial a lo escrito y al compositor, observado éste como mito que nos vigila desde el Olimpo del canon. Ese respeto (que los separaba irremisiblemente de los autores del Barroco, todos ellos al tiempo creadores e intérpretes), unido a una mentalidad científica de restaurador de arte con pánico a alterar el material original –no en vano gran parte de ellos fueron musicólogos–, llenó el purismo barroco de clichés y prohibiciones, y le impidió sin embargo recuperar el verdadero modus operandi del músico-compositor de la época: éste era bien consciente de que la partitura escrita apenas suponía un pequeño porcentaje de la obra artística final y de que los hábitos interpretativos, las técnicas propias de cada instrumento y la creatividad del músico práctico son los que harían sonar de verdad un escrito que era poco más que un boceto.

El caso de la guitarra, y en especial su repertorio barroco español e italiano, es especialmente revelador: instrumento con una fortísima personalidad en la música popular desde el siglo XVII –gracias a técnicas y recursos propios que, sin duda, también eran utilizados en la música culta–, la nueva tradición de los conservatorios la puso desde inicios del siglo XX en manos de mentalidades pianísticas que alejaron al guitarrista llamado clásico de la esencia original del instrumento. No es por ello raro que un guitarrista flamenco, por ejemplo, tenga a menudo una paleta de colores y recursos y una mentalidad sonora más abierta que los mejores guitarristas de repertorio clásico.

Sin embargo, en el XVII no se había roto aún el cordón umbilical que unía lo culto con lo popular: si en Sanz o Santa Cruz podemos encontrar rasgueos y ritmos amalgamados de dos y tres tiempos (tan... flamencos), en Kapsberger nos chocan las prohibidísimas quintas paralelas, y en todos ellos hallamos bassi ostinati, esas bases para la improvisación que utilizaron todos los compositores cultos del Barroco (¡hasta Bach!) y hoy nos parecen cosa del blues, de las músicas callejeras. Pues en el Barroco no había clásicos aún, y el flujo de ritmos y formas desde la calle a los palacios era continuo: alemandas, correntes, sarabandas y gigas en la suite francesa, pero también jácaras, marionas, canarios y fandangos en España, caponas y pasacalles en Italia... bailes, como los cumbés, llegados muchos de ellos del mundo de los esclavos, de los barcos que cruzaban de África a América y de ahí a España, de ese ambiente observado por las clases pudientes con una mezcla de desprecio y atracción, y hasta cierta envidia.

Los prejuicios extramusicales, venidos en su mayoría de conceptos de refinamiento social, han moldeado sobremanera el mundo musical europeo, tanto en el aspecto educativo como en el interpretativo. El momento actual de anacronismo musical surgido del auge de músicas del pasado, que resultan en muchos casos más actuales y cercanas al público que las creadas de hecho en la actualidad, nos tendría que llevar a preguntarnos si lo extemporáneo de esta situación, tiene en el quehacer del músico práctico su argumento principal, un músico «cultivado» pero que aboga por la expresión como meta.

Para que las músicas de Sanz, Santa Cruz o Kapsberger recuperen su pálpito vital no resulta pues suficiente aproximarse a sus partituras como a una de Tárrega, ni tampoco como quien limpia un cuadro de Murillo con terror a retirar la más mínima porción de pintura original.

Teniendo en cuenta que los componentes básicos de la música son atemporales, es decir, que perviven iguales desde el nacimiento de ésta, la inteligente asimilación de esos componentes comparados en las músicas de muy diferentes culturas nos ayuda a rellenar el vacío que el paso de los años ha creado en el legajo musical. Por suerte nuestro material, el sonido, es evanescente y reemplazable, y podemos tomar los mismos riesgos que tomaban los músicos en siglos anteriores: usar sin complejos los recursos técnicos singulares de nuestros instrumentos, adaptar las piezas a nuestro orgánico, nuestro potencial y necesidades, usar los recursos de la música folklórica que resuenan en nuestros oídos, reubicar fragmentos...Si bien los estudios musicológicos son primordiales para acercarnos a la partitura, la cultura auditiva del intérprete es esencial, ya que trata de relacionar y de resolver con sentido musical el salto que separa la reconstrucción histórica de la música viva.

Así sí lograremos dar vida a esos bocetos en papel, muchos geniales, todos lejanos al mundo musical real: del mundo de las seguridades científicas del musicólogo al de las relativas pero apasionantes verdades artísticas hay un camino que sólo el músico creativo puede recorrer. Que unas músicas resulten más cercanas que otras al público actual radica básicamente en la naturalidad con que el intérprete transforma y canaliza su lenguaje musical bajo un designio expresivo. De este modo, en los canarios, tras un preludio improvisatorio, las palmas (instrumento histórico donde los haya) acompañan junto al resto de la percusión la música de Sanz. Nuestras jácaras, con las de Santa Cruz como núcleo, orbitan en torno a su mundo rítmico y armónico, tan cercano al de la actual bulería, de compás de amalgama y cadencia andaluza. Y para preludiar o rematar las piezas de Kapsberger hemos improvisado y hemos tomado de otras piezas suyas fragmentos de tocata.

Scarlatti y Cantemir merecen comentario aparte. Si desde hace bastante tiempo, y hasta hoy en día, los guitarristas clásicos parecen querer imitar al piano, es sabido que Scarlatti adoptó al clave ritmos y técnicas de la guitarra popular española, como rasgueos, arpegiados, las disonantes acciaccature... así que nada más natural que hacer el viaje de vuelta a su lenguaje idiomático. Y, tendidos ya puentes a América, África y el mundo popular, hacia Asia nos los franqueará Cantemir, el príncipe ilustrado y protomusicólogo moldavo de inicios del XVIII que fue miembro de la Real Academia de Berlín; su makam es interpretada al lavta, un laúd barroco usado en el Imperio Otomano que hoy revive.



ENRIKE SOLINÍS AZPIAZU

EUSKAL BARROKENSEMBLE

Euskal Barrokensemble , grupo de música antigua creado por Enrike Solinís en Bilbao en el año 2006 ha logrado de manera personal hacerse un hueco en el panorama internacional de la música antigua. Sus dos primeros CDs, (“Colores del Sur, baroque dances for guitar” -Glossa 2013-, y “ Euskel Antiqva, le legs musical du Pays Basque -Alia Vox 2015-) le han servido como trampolín para actuar en los teatros y festivales más importantes: Konzerthaus de Viena, Festival de Ludwigsburg, Festival de la Abadía de Fontfroide, Stockholm Early Music Festival, Spring Festival Prague, Musika-Música en Bilbao, Quincena Musical en San Sebastián, Auditorio Nacional de Madrid, Konzertgebouw de Brujas, Festival de Regensburg, Montreal Baroque, Festival de Música Antigua de Sevilla, Flamenco Bïennale Nederand, NDR das Alte Werk, etc. El grupo fue recientemente invitado a participar en la película Jota del legendario Carlos Saura.

Las características principales del grupo, aquellas que lo hacen reconocible, son su frescura y cercanía en la interpretación, que ofrecen un espacio importante a la improvisación y recreación de la música de muy diferentes épocas, desde un punto de vista claramente personal. Gracias a esto Euskal Barrokensemble se ha ganado a la crítica internacional, así como a un gran y heterodoxo público, que hace que su interpretación en directo tenga vida y sentido.

Acaban de publicar su tercer trabajo discográfico, “El Amor Brujo, esencias de la música de Manuel de Falla” (Alia Vox, 2017).

Enrike Solinís

Nace en Bilbao y realiza los estudios superiores de guitarra y música antigua en el Conservatorio J. C. Arriaga de Bilbao y Escola Superior de Música de Catalunya respectivamente. Obtiene asimismo el Postgrado de Concertista Cum Laude de las manos del maestro José Tomás, y ha sido premiado en numerosos concursos internacionales de guitarra (Comillas, Ataúlfo Argenta, Andrés Segovia entre otros). Siempre se ha sentido atraído por músicas de diferentes culturas, regiones y épocas, reflejando esta diversidad en su personalidad musical, que unida a su capacidad técnica y expresiva hace que muchos lo consideren uno de los mayores y más personales virtuosos de su generación.

Durante más de quince años ha sido invitado como solista y continuista en prestigiosas formaciones de música antigua comoHesperion XXI, Le Concert de Nations y laCapella Reial de Catalunya dirigidos por Jordi Savall , Concerto Vocale y Akademie für Alte Musik Berlin dirigido por René Jacobs, Le Concert D´Astrée dirigido por Emmanuele Haïm etc., recorriendo los escenarios más significativos tanto en Europa como América: Carnegie Hall en Nueva York, Konzerthaus Berlin, Théâtre des Champs-Élysées en Paris, Theater an der Wien, Sala Nezahualcoyoti en Mexico, Festival Leo Brouwer in La Havana entre otros.

En 2006 decide crear su propio grupo en Bilbao, Euskal Barrokensemble, e ir desarrollando sus ideas particulares y trayectoria personal junto con este grupo de músicos.


Página web de la compañía: www.solinís.com

Información práctica

  • Moralzarzal
  • Iglesia de San Miguel Arcángel
  • Viernes, 7 de julio
  • 21:00 h.
  • Manzanares el Real
  • Castillo de los Mendoza
  • Sábado, 8 de julio
  • 21:00 h
  • Bustarviejo
  • Iglesia de la Purísima Concepción
  • Domingo, 9 de julio
  • 20:30 h
  • Logotipo INAEM
  • Logotipo EUSKALBARROK ENSEMBLE