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Trío Vega

Noche mozartiana

  • Duración aprox: 60’

INTÉRPRETES

Marc Paquin, violín
Orfilia Saiz Vega, violonchelo
Yasuyo Yano, piano

PROGRAMA

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
Trío en Si bemol mayor KV 502 
I. Allegro
II. Larghetto
III. Allegretto

Trío en Sol mayor KV 564 
I. Allegro
II. Andante
III. Allegretto

Trío en Do mayor KV 548 
I. Allegro
II. Andante cantabile
III. Allegro



NOTAS AL PROGRAMA

Wolfgang Amadeus Mozart - Tríos con piano

Viena, camino y encrucijada entre el Norte y el Sur de Europa, fue la ciudad elegida por la historia para albergar y construir los parámetros de uno de los puntos álgidos de la música universal, el que uniría los logros del barroco tardío (1700-1750) con los proyectos románticos que Europa diseñaba con su revolución de 1790: el clasicismo vienés. Y, curiosamente, fueron tres músicos, que no habían nacido en Viena, los que configuraron su esplendor: Haydn, Mozart y Beethoven. Los tres fueron protagonistas de la cima de la tonalidad como sistema y de la sonata como forma, dos de los paradigmas que el clasicismo vienés eleva a categoría y sobre los que la música ha sustentado su evolución.

Su relación estética y formal con los 43 Tríos compuestos por Haydn y con los 6 atribuidos a Beethoven marcan una senda ideal para el conocimiento en el sentido expresado. Haydn transformará en discurso formal, según los nuevos parámetros de la forma “sonata”, lo que había heredado de los barrocos, es decir, la Sonata Trío (Triosonata), basada en los esquemas estructurales de las Sonatas da Chiesa o da Camera, en las que uno o más instrumentos protagonistas eran acompañados armónicamente por un bajo continuo. Mozart, además de imprimir un sello expresivo de carácter narrativo a la forma “sonata” en cada uno de sus 6 Tríos, desliga progresivamente a los instrumentos “acompañantes” de su función meramente armónica, para desplegar un papel protagonista en cada uno de los tres instrumentos, incorporando a la estructura formal el carácter concertante del piano respecto a los instrumentos de cuerda. Beethoven, cuyos primeros tres Tríos (Opus 1) responden a la estética pura del clasicismo vienés desarrollado por Mozart, imprime aún más protagonismo narrativo a cada instrumento y propone, especialmente en sus Tríos posteriores (Op. 70 y 97), el discurso dialéctico, concertante y filosófico, que tan brillantemente exhibiría en todas sus obras camerísticas y sinfónicas.

Centrados en los Tríos mozartianos, estos configuran un corpus de indudable valor instrumental y formal. Salvo el primero de los Tríos, fechado en 1776 y titulado por el propio Mozart Divertimento a tre, los cinco restantes están compuestos en 1786 y 1788, es decir, cuando Mozart ya se encontraba establecido en Viena y estrenaba en el Hofburgtheater sus Bodas de Fígaro (1 de mayo de 1786). De aquella madurez, nunca exenta de carencias, sobre todo económicas, proceden los cinco Tríos con los que Mozart construye los pilares de la modernidad camerística instrumental.

Trío en Si bemol mayor, KV. 502

Mozart se enfrenta al decaimiento de su popularidad, con la heterodoxia genial de la originalidad y con dos de los rasgos que siempre definieron su conducta: la ternura y la arrogancia. Tal es la intención que subyace en este Trío, escrito cuatro meses después del anterior en Sol mayor y un mes antes de su Sinfonía Praga y su Concierto para piano n. 25 en Do mayor. Llama la atención la heterodoxia formal que Mozart exhibe en el primer movimiento, Allegro, cuya forma responde a la sonata monotemática, pero, una vez expuesto y desarrollado con cierta amplitud el primer tema, y cuando creemos que ha llegado el tiempo del desarrollo formal (B), Mozart nos sorprende con un nuevo episodio temático, que ya no vuelve a aparecer, ni siquiera en la reexposición, pero cuyo protagonismo formal de segundo tema es evidente. El protagonismo del piano es notorio, e inevitable el recuerdo de su Concierto para piano n. 15, cuyo primer tema, diseño en terceras, su tonalidad y su carácter, posee tantas semejanzas. La preponderancia monotemática impulsa desarrollos variacionales que se insertan en la misma exposición y el breve desarrollo, tras el “interludio” del segundo tema, que solo es esbozado.

A la arrogancia mozartiana del primer movimiento, se contrasta la ternura del segundo movimiento, Larghetto, una experiencia de alto grado poético basada en la “explotación” expresiva de un tema único, ampliado, modificado y variado, con episodios siempre entroncados con el tema principal, incluso en el aparente interludio en la bemol que precede a la última exposición del tema, y sobre cuya textura, Mozart construye una breve coda de gran intensidad expresiva en diálogo de piano y violín, sostenido con un extenso e intenso pedal del violoncello sobre la tónica.

Un ritmo de Gavota, aderezado con unas divertidas síncopas de acompañamiento, dinamiza el Allegretto final del Trío. Se trata de una Sonata en Rondó, con dos temas muy complementados que se configuran más como “ideas” que como “temas”, por la plasticidad que llega a adquirir su desarrollo.

Trío en Do mayor, KV. 548

Al mismo tiempo (verano de 1788) en que componía sus Tríos en Mi y en Do, Mozart estaba inmerso en la composición de sus tres últimas Sinfonías, en Mi bemol (39), en Sol menor (40) y en Do, “Júpiter” (41). La vida no era generosa con él y su estado de ánimo dejaba mucho que desear. Así se lo expresa a su colega de logia masónica, Puchberg: “Compongo para escapar de la soledad y de la miseria”. Ya empezaba Mozart a sentir el abandono, pero esa realidad no le impedía la expresión de su creatividad sin límites. Considerar el Trío en Do mayor como un “esquema” de su “Júpiter” no sería desacertado. Ya la misma tonalidad refleja una cierta analogía de intenciones, aunque los discursos tuvieran destinos diferentes.

El aire marcial de su inicio, desdoblando el acorde de Do mayor, parece anunciar una obra de otras proporciones distintas a las que, a continuación, desarrollará Mozart, pero menospreciar esta obra, como algunos críticos han pretendido, es del todo injusto. Su equilibrio es notorio, aunque no logre la hondura de su antecedente en Mi. Los dos temas de la exposición son complementarios y el uso de los diseños en terceras condesciende con los gustos de sus colegas masones. No se esmera mucho Mozart en el desarrollo, pero sí nos ofrece curiosidades, como el inicio del desarrollo en el modo menor de la dominante, lo que le lleva a un proceso de modulaciones cromáticas hasta retornar al Do mayor de la reexposición.

La cantilena con la que se inicia el segundo movimiento, Andante cantábile, galante en diseño, se torna dramática y, hasta cierto punto, trágica en su variante al grado subdominante con el que inicia un pequeño desarrollo, hasta volver a la placidez de la tonalidad inicial. Trío en Sol mayor, KV. 564

Octubre de 1788. La inestabilidad de Mozart se hace cada vez más alarmante. Su popularidad y prestigio decaen por momento, aunque todavía están por ver la luz Cossi fan tutte, La flauta mágica y el Requiem. En este estado, Mozart compuso su último Trío con piano que, según algunos, podría tratarse de una sonata para piano solo, pero los hechos demuestran que se trata de una obra coherente cuya estructura es nítidamente camerística, siendo, quizá, la premura del tiempo la causa de la falta de intensidad en su desarrollo, aunque ello no merma en absoluto su belleza.

El primer movimiento, Allegro, es muestra de una cierta ligereza, al carecer de los desarrollos que la forma sonata exige, pero la belleza que Mozart imprime a sus dos temas es incuestionable. Las variaciones con las construye el segundo movimiento, Andante, son tan ingenuas como transparentes, con un tema procedente de su ópera juvenil Bastián y Bastiana, y seis variaciones que anuncian al más atractivo Schubert.El movimiento final, Allegretto, en ritmo de Siciliana, es un Rondó en cinco partes, modelo de sencillez, ingenuidad y maestría de la belleza.

Luciano González Sarmiento


TRÍO VEGA

“Formado por tres magníficos instrumentistas, el Trío Vega mostró una cohesión, un empaste y un equilibrio excelentes. Su interpretación ofreció una música romántica dominada por la consonancia y el buen gusto, pero a la que no son ajenos tensiones y conflictos. Ofrecieron versiones de texturas claras, muy bien articuladas, incisivas y tensas, tan bien tramadas y transparentes las líneas polifónicas más densas como cantables los pasajes más melódicos.” (PABLO J. VAYÓN - Diario de Sevilla)

Los miembros del Trío Vega han sido galardonados con premios en concursos nacionales e internacionales como el Primer Premio para violín “Rovere d’Oro”, concurso internacional de Italia, premio “Birdie Warshaw” para violonchelo, premio “Dorothy Adams String Quartet Competition” y “Deutsche Bank Pyramid Award”.

Con esta y otras agrupaciones han actuado en salas de Inglaterra, Francia, Suiza, España, Italia, Estados Unidos, los Emiratos Árabes, la República Checa y Japón entre las que cabe destacar, Wigmore Hall, Grande Salle du Conservatoire de Ginebra, Musicades de Lyon, Schubertiades Suizas, Conservatorio de Paris, Festival de Santander, Menuhin Festival, Festival de Baden-Baden, Ludwigsburger Festival, Fundación Botín de Santander, Fundación Juan March de Madrid, Sociedad Filarmónica de Lima, Salle Gaveau, Paris, Toppan Hall en Tokyo, la Sala Mozart en Boloña, Festival Mozart de La Coruña y el Menuhin Festival de Gstaad.

El Trío Vega ha grabado para el sello NAXOS, la integral de los tríos de Giuseppe MARTUCCI además de grabar para la radio Espace2 y DRS2 (Suiza), para la BBC2 de Londres y TVE2 española.

Yasuyo Yano formada en Tokyo, Lucerna y Academia Santa Cecilia de Roma, debe su reconocimiento a nivel internacional a su dominio del pianoforte.

Ha tocado recitales en importantes salas como la Salle Gaveau, Paris, Toppan Hall in Tokyo o la Sala Mozart en Boloña y junto al violinista G. Carmignola, con quien toca desde 2000, en el Festival de Música de Venecia, Amigos de la Música en Florence, Unión Musical de Torino, La Semana musical de Senese, Amigos de la Música de Sicilia, Festival Galupp de Venecia, Festival Agape en Geneva, Musik Gävleborg en Sweden, el Festival de Ludwigsburg, Festival Baden-Baden, Festival Mozart de La Coruña y el Menuhin Festival de Gstaad.

Como solista ha venido a España junto a la Orquesta Ciudad de Granada con su interpretación de conciertos para piano de Mozart.

Desde 1996 enseña piano, pianoforte y música de cámara en Lucerna Universidad de Arte y Ciencias Aplicadas.

Marc Paquin Nacido en Ginebra, Suiza, Marc Paquin da su primer concierto como solista en sala Patino (Ginebra). Desde entonces ha actuado regularmente como solista con la Orquesta Sinfónica de Basilea, la Guildhall Symphony Orchestra, la London Philarmonic Youth Orchestra, Aargauer Symphonie Orchester (Suiza), Orchestre du Festival du Jura (Suiza) y con la Orquesta Ciudad de Granada, conciertos de Bach, Vivaldi, Haydn, Lalo, Shostakovich, Sibelius, Beethoven, Sarasate, Saint-Saëns, Mozart Sinfonía Concertante de cuyas interpretaciones ha obtenido criticas excelentes.

Fue durante dos años profesor de música de cámara en el departamento Junior de la Guildhall y fué profesor en el conservatorio de la Chaux-de-Fonds (Suiza). Entre 2003 y 2007 fue concertino de la Aargauer Symphonie Orchester, Suiza.

Actualmente es solista en la Orquesta Ciudad de Granada.

Marc Paquin toca un violín construido en 2015 por el mismo, siendo la luthería su segunda profesión.

www.marcpaquin.net

Orfilia Saiz Vega formada en Bilbao, Londres y Lausana. Es Profesora en el Conservatorio de Granada y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de esta ciudad.

Como solista, ha tocado con la Orquesta de cámara de Lausana, la orquesta del Festival de Jura, Orquesta “Vivaldi” de Paris, Orquestas Nacionales de Transylvania y Bucarest, conciertos de Haydn, Sain-Saëns, Tchaikovsky y Schumann. Ha tocado recitales en importantes salas como Wigmore Hall en Londres, Manchester Festival, Musicades de Lyon, Schubertiadas suizas, Fundación Botin, o Conservatorio de Ginebra.

Enseñó dos años en el departamento Junior de la Guildhall School de Londres y un año en el Conservatorio de Sion. Tiene publicaciones para la pedagogía del violonchelo.

Toca un instrumento construido por Marc Paquin en 2012.

www.orfiliasaizvega.com

Página web de la compañía:
www.triovega.es


Información práctica

  • Ajalvir
  • Iglesia de la Purísima Concepción
  • DOMINGO, 2 de julio
  • 20:00 h