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Ana María Valderrama + Víctor del Valle

Brahms & Franck

  • Duración aprox: 65’

INTÉRPRETES

Ana María Valderrama, violín
Víctor del Valle, piano

PROGRAMA

I

César Franck (1822 – 1890)
Mélancolie, para violín y piano en Mi menor


Johannes Brahms (1833 – 1897)
Sonata para violín no. 3 en Re menor, Op. 108 I. Allegro
II. Adagio
III. Un poco presto e con sentimento
IV. Presto agitato


II

César Franck (1822 – 1890)
Sonata para violín en La Mayor, FWV 8
I. Allegretto ben moderato
II. Allegro – Quasi Lento – Tempo 1 (Allegro)
III. Recitativo – Fantasia (Ben moderato – Largamente – Molto vivace)
IV. Allegretto poco mosso


NOTAS AL PROGRAMA

A continuación se presentan las Notas al programa escritas por Martín Llade e incluídas en libreto del disco que se presenta en este concierto: Brahms&Franck. Aunque se incluyen las notas completas, debe tenerse en cuenta que la primera de las piezas (Scherzo de la Sonata F.A.E.) no sonará en este recital. ¡Habrá que comprar el CD tras el concierto!


El presente álbum constituye la primera colaboración discográfica de Ana María Valderrama y Víctor del Valle como dúo y reúne a dos autores contemporáneos que no llegaron nunca a coincidir personalmente. Sin embargo, Johannes Brahms y Cesar Franck estaban en la cúspide de su potencial creativo el año de 1886, en el que el alemán empezó a escribir su Sonata para violín nº 3 y el belga acometía y finalizaba su célebre Sonata en La mayor; dos hitos que resumen a la perfección la personalidad y la ciencia de sus respectivos creadores.


El disco comienza con un espectacular preámbulo. La Sonata F-A-E surgió a iniciativa de Robert Schumann para agasajar a su amigo el violinista Josef Joachim en octubre de 1853. Schumann decidió que sería una obra colectiva firmada por su discípulo Albert Dietrich, él mismo y un músico hamburgués de veinte años que había llamado poco antes a su puerta: Johannes Brahms. Dado que Joachim había adoptado como lema personal el motivo “F-A-E” (iniciales de “Frei aber einsam”, “libre pero solitario”) Schumann propuso que la sonata se construyera precisamente sobre el motivo musical correspondiente a esas letras en la notación musical germana, “fa-la-mi”. A Dietrich le fue confiado el “allegro” inicial y Schumann se reservó los movimientos segundo y cuarto, “intermezzo” y “final”. No es de extrañar que encargase a Brahms el “scherzo”, pues precisamente había admirado en él la manera de tratar esta forma en sus dos primeras sonatas de piano. Cuando Joachim recibió el regalo se le pidió que adivinase quién era el autor de cada movimiento, cosa que logró sin problemas.


Después la F-A-E cayó en el olvido. De hecho, Schumann no tuvo empacho alguno en reciclar sus movimientos en su Sonata para violín y piano nº 3. Eso sí, Joachim revelaría mucho tiempo después que el scherzo brahmsiano era su predilecto, haciéndolo publicar por separado en 1906. No era de extrañar. En el momento en que se escribe F-A-E Schumann se encontraba a punto de perder la razón en tanto que Dietrich era un compositor del montón. En cambio en esta pequeña página del joven Brahms se revelaba un genio con muchas obras maestras aún por escribir.


Treinta y cinco años después de esta demostración de amistad había llovido bastante. Brahms y Joachim rompieron relaciones cuando el primero se puso de parte de la esposa del violinista en su proceso de divorcio y pasaron mucho tiempo sin hablarse. Sin embargo, era tal la admiración mutua que resultaba imposible que no volvieran a encontrarse. Brahms logró rebajar tensiones escribiendo su “Concierto doble” para violín y violonchelo y su Sonata para violín y piano nº 3 en Re menor. Esta última había quedado interrumpida por la conclusión del concierto y el propio Joachim le pidió que la rematase. Brahms concibió entonces una obra en cuatro movimientos, a diferencia de las dos sonatas anteriores, en tres. Si bien sólo dos años separan a la Tercera de la Segunda el compositor parece haber alcanzado un estadio de madurez y reflexividad en el que sus desgarros interiores y su espíritu tendente a la exaltación se han sosegado por completo, como atestigua su segundo movimiento, un adagio de limpidez cristalina formulado como una cavatina. La obra comienza sin preámbulos, con un “allegro” rotundo pero no desatado, equilibrado por un segundo tema en el que todo conato de pasión es atemperado en pro de una belleza más intimista. Todo ello es servido con la habitual riqueza temática brahmsiana y su incomparable técnica a la hora de desarrollarlos.


El tercer movimiento fascinó a Clara Schumann, amor platónico del compositor, que quiso que fuese la primera en examinar la partitura. Se trata de un falso scherzo, “poco presto”, en tres partes con carácter de fantasía, en el que Brahms desliza la imagen de Clara y él paseando furtivamente por los bosques. La sonata concluye con un “presto agitato” trepidante, inspirado acaso en la “tarantela” donde la contención anterior desaparece por momentos, otorgándole en su primera parte un papel preponderante al violín. Pero es nuevamente el contraste entre los temas planteados, de carácter opuesto, el que compacta el movimiento manteniéndose en la línea feliz, melódicamente generosa y apaciguada de lo escuchado hasta ese momento.


El caso de Cesar Franck es sumamente llamativo. En su madurez creativa sus incursiones en géneros como la sinfonía, la sonata para violín y piano o el quinteto con piano se limitan a un solo ejemplo en cada caso, aunque llevado hasta el límite de sus consecuencias, aplicando la llamada forma cíclica tan cara a Franz Liszt. Como en el caso de la Sonata F-A-E nos encontramos ante un regalo para un amigo violinista, aquí el genial Eugène Ysaye, que se casaba el 26 de septiembre de 1886. Cuando Ysaye vio lo que Franck le entregaba, se olvidó de los invitados, hasta de la novia y se abalanzó sobre la pianista Marie-Léontine Bordes-Pène. ¿Podría ella acometer la proeza de estudiarla allí mismo y tocarla juntos? Y de esta forma tan sorprendente, los asistentes a las nupcias constituyeron el primer público de esta obra maestra.


La primera interpretación pública no fue menos espectacular. El 16 de diciembre de ese mismo año Ysaye y Bordes-Péne fueron invitados a ejecutar la sonata en un concierto en el Museo de Pintura Moderna de París. No eran los únicos intérpretes y el repertorio era tan nutrido que cuando les llegó el turno se encontraron con que ya estaba empezando a atardecer. Pero los responsables del museo se negaban a que se encendiera vela alguna por temor a dañar las pinturas colgadas de las paredes. Así que tuvieron que interpretar totalmente a oscuras los tres últimos movimientos de la Sonata, respaldados por su extraordinaria memoria.


Si bien la historia del regalo de bodas resulta muy atractiva, sabemos que Ysaye ya estaba enterado de lo que Franck pretendía. No en vano, le persuadió para que descartara la idea de que el movimiento inicial fuera un adagio y le imprimiera algo más de brío. Por eso, tras una sosegada y reflexiva introducción, el movimiento adquiere de inmediato naturaleza de “allegretto”. Es en el segundo movimiento donde se produce ese furioso estallido, cuya tempestuosidad puede recordar a Brahms, con el que habitualmente comienzan las sonatas románticas. En el tercero, “ben moderato”, la libertad formal, totalmente impredecible, viene dictada por la indicación “recitativo-fantasia” pero se reconoce de inmediato el tema con el que comenzaba la sonata y también va configurándose aquel con el que concluirá la obra. El “allegretto poco mosso”, de una brillantez extraordinaria, constituye un juego de espejos entre el violín y el piano sobre el que se ha generado abundante literatura. No en vano, son muchos los que han querido ver aquí la sonata escrita por el personaje de Vinteuil en Por el camino de Swann, primer volumen de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Si bien el escritor francés afirmaba en algunas cartas que la sonata se inspiraba en una de Saint-Saëns (músico que no le gustaba), también manifiesta su obsesión por una frase musical de Franck, extraída del Cuarteto de este. Sea cual fuere la verdad, si es que hay una sola, es inevitable asociar este cuarto movimiento a pasajes como el siguiente, que tradujo así Pedro Salinas:

“Primero, el piano solo se quejaba como un pájaro abandonado por su pareja; el violín lo oyó y le dio respuesta como encaramado en un árbol cercano. (…) El violinista quería encantar a aquel maravilloso pájaro, amansarlo, llegar a cogerlo. Ya se le había metido en el alma, ya la frase evocada agitaba el cuerpo verdaderamente poseso del violinista, como el de un médium”.

Concluye este álbum con un regalo, una poco conocida miniatura elaborada a partir de la misma materia emocional que la sonata y compuesta también en esa época. Lleva el título de Mélancolie y Franck la escribió basándose en un ejercicio de solfeo. Sin darle ninguna importancia, solía ofrecerla a sus amigos, acompañando desde el piano a su hermano Joseph, violinista. Mélancoliepermaneció inédita para el público hasta 1911, en que fue publicada, veintiún años después de la muerte del músico. Sin embargo, es todavía una obra bastante desconocida que esperemos que este disco contribuya a difundir.

Martín Llade


BREVE BIOGRAFÍA DE LOS INTÉRPRETES

ANA MARÍA VALDERRAMA, VIOLÍN

Tras su debut como solista junto a Zubin Mehta en el concierto de celebración del 70 cumpleaños de Su Majestad la Reina de España (en la inauguración del Auditorio Sony de la Escuela Superior de Música Reina Sofía), Ana María Valderrama se consagró como una de las violinistas españolas más aclamadas del momento y un claro valor emergente del panorama musical europeo.


Desarrolla una intensa carrera concertística que la ha llevado a actuar en países como Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, Portugal, Rusia, México, Colombia, Jordania, Túnez o EEUU. Ana María se ha presentado como solista con orquestas internacionales como la Niederbayerischen Philharmonie, St. Petersbourg’s Academic Symphony Orchestra, Orquesta de Novosibirsk, Orquesta Sinfónica de Yucatán, Nottingham Symphony Orchestra, Orquesta Music Festival de Lisboa, Orquesta Filarmónica de Medellín, Orchestre Régionale de Cannes y nacionales como la Orquesta Sinfónica de RTVE, Orquesta Sinfónica de Baleares, Orquesta Sinfónica de Euskadi, Sinfónica de Bilbao, Orquesta de Valencia, Sinfónica de Castilla y León, Sinfónica de Navarra, Orquesta de Extremadura, Orquesta de la Comunidad de Madrid, Orquesta de Córdoba, Sinfónica del Principado de Asturias o la Orquesta Sinfónica del Vallés, entre otras. Así, ha colaborado con importantes directores, como Philippe Bender, Dereck Williams, Antoni Ros Marbâ, Juan Felipe Molano, Emmanuel Leducq-Barome, Xavier Puig, Salvador Brotons, Alejandro Posada, Peter Csaba, Yuki Kakiuchi, Jordi Bernàcer, Ilych Rivas, Maximiano Valdés, Michel Tabachnik, Michal Nesterowicz, Yaron Traub, David Lockington o Jesús López Cobos, entre otros.


Dedicada también a la música de cámara, Ana María ha tocado en festivales como el Open Chamber Music (Prusia Cove), Festival Internacional de Santander, Festival Internacional de Segovia, Yellow Barn (EEUU), Festival de Música Española de Cádiz, Festival Internacional de Música de Úbeda o Tardes de España (San Petersburgo), entre otros. Forma dúo estable con el pianista Luis del Valle, con quien grabó su primer disco, À mon ami Sarasate, dedicado al compositor navarro. Dicha grabación ha ganado diversos reconocimientos, como el Melómano de Oro y el Disco Excepcional Scherzo. En 2016 grabó “Fulgores”, de Lorenzo Palomo, con la Orquesta Sinfónica de Castilla y León bajo la dirección de Jesús López Cobos (Naxos), y en 2018 grabará el Concierto Ibérico de Joan Manén con la Orquestra Sinfónica de Barcelona i Nacional de Catalunya, con Darrell Ang.


Ana María Valderrama se formó con Zakhar Bron y Yuri Volguin en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, donde recibió de manos de Su Majestad la Reina la distinción de “Alumna más sobresaliente” en 2005 y 2007. En 2009 se graduó con la máxima calificación en la Escuela Superior de Música de Cataluña y en 2012 completó sus estudios de Master en la Hochschulle für Musik “Hanns Eisler” de Berlín bajo la dirección de Antje Weithaas. En 2014 consiguió los máximos honores en el Master Instrumentalsolist de la UDK de Berlín con Nora Chastain.


VÍCTOR DEL VALLE, PIANO

Vinculado especialmente al mundo de la música de cámara, Víctor del Valle colabora activamente con diferentes formaciones y solistas instrumentales, aunque sin duda su proyección en el panorama musical internacional se debe a la carrera concertística que mantiene junto a su hermano Luis, formando un dúo de pianos que, tras haber sido proclamado ganador del prestigioso ARD International Music Competition (Munich, 2005), ha sido muy pronto reconocido como una de las agrupaciones camerísticas más sobresalientes de Europa.


Nacido en Málaga, se forma como músico en el Conservatorio Superior de Música de Málaga con Horacio Socías, Paloma Socías y José Felipe Díaz, y posteriormente en la Escuela Superior de Música Reina Sofía bajo la dirección de Dimitri Bashkirov y Claudio Martinez-Mehner, donde recibe de manos de Su Majestad la Reina la distinción de “Alumno más sobresaliente” de la Cátedra de Piano. Completa su formación académica en el Instituto Internacional de Música de Cámara de Madrid con los profesores Márta Gulyás, Ralf Gothóni, Eldar Nebolsin.


Ha ofrecido recitales como integrante del Cuarteto Toldrá de Esteve, con el que ha realizado la grabación de un CD con música de Mozart, Mahler y Montsalvatge. Colabora habitualmente con músicos como Ana María Valderrama, Cibrán Sierra (Cuarteto Quiroga), Miguel Colom, Fernando Arias, Carole Petitdemange, etc.


En su afán por llevar la música clásica a otros públicos ha creado el espectáculo Dos Pianos con Pasión, junto a la cantante Pasión Vega, un mestizaje músico teatral del que sólo en España ya han disfrutado más de 40.000 personas.


Sus futuras y recientes actividades incluyen actuaciones en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, el Teatro Monumental de Madrid, el Teatro de la Maestranza (Sevilla), el Palau de la Música de Cataluña, el Auditori y el Gran Teatre del Liceu (Barcelona), Palacio de Festivales de Cantabria (Santander), Auditorio Dom Musiki (Moscú), Herkulessaal, Prinzregententheater y Gasteig (Munich), Liederhalle (Stuttgart), Congress Centrum (Hannover), Théâtre des bouffes du Nord (París), Teatro Nacional (Panamá), Teatro Metropolitano de Medellín (Colombia), Sibelius Academy Concert Hall, Finlandia Hall y Finnish National Opera (Helsinki)…


Ha grabado un disco con música de Tomás Marco junto a su hermano Luis del Valle y la Orquesta Filarmónica de Málaga. También han colaborado con la orquesta Real Filharmonía de Galicia en la realización de un CD con obras inéditas del compositor gallego José Arriola. Ha grabado para RNE “Radio Clásica”, BR (Radio de Baviera) SWR (Süden-Westen Radio) y para el sello discográfico SONY España. En 2016 ve la luz “Impulse”, un nuevo CD de la mano de IBS Classical que ha tenido una magnífica acogida por parte de público y crítica: “Gran disco”(El Mundo), “Excepcional”(Scherzo), “Melómano de Oro” (Melómano)...


Víctor del Valle compagina su actividad concertística con distintos proyectos de dirección artística como “En plein Air” (Mirare) o el disco sobre Shostakovich del pianista David Kadouch con el Cuarteto Ardeo (Transart), y siente una importante implicación con la enseñanza de la música que le lleva a impartir lecciones magistrales de piano y de música de cámara tanto en España como en el extranjero (Francia, Finlandia, Colombia, Panamá...). Asimismo, da clases en la Cátedra de piano y dúo de pianos del Conservatorio Superior de Música de Aragón.


La Junta de Andalucía a través de su Instituto Andaluz de la Juventud ha otorgado a Víctor y Luis del Valle la distinción “Premio Málaga Joven” por la promoción de Málaga en el exterior.


Información práctica

  • Cercedilla
  • Iglesia Parroquial de San Sebastián
  • Sábado, 21 de julio
  • 21:00h
  • Entrada libre hasta completar aforo
  • Arganda del Rey
  • Iglesia Parroquial de San Juan Bautista
  • Domingo, 22 de julio
  • 21:00 h
  • Entrada libre hasta completar aforo