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La Guirlande

Spanish Travelling Virtuosi

  • Duración aprox: 60’

INTÉRPRETES

Luis Martinez | traverso
Lathika Vithanage | violín
Ester Domingo | violonchelo
Pablo FitzGerald | guitarra barroca
Joan Boronat | clave

PROGRAMA

Spanish travelling virtuosi
Virtuosos viajeros españoles en la Europa de la Ilustración


Joan Baptista Pla (1720-1773)
Sonata per Flauto, Violino e Basso en Do mayor, III-28 (Sei Sonata per Flauto, Violino e Basso del Sig. Giovanni Plà. Génova, 1762)
I. Andantino
II. Minuetto

Joaquín Nicolás Ximénez Brufal (1742-1791?)
Sonata para violín y bajo continuo en Sol mayor (Six solos for a Violin. Composed and humbly Dedicated to the Right Honourable the Earl of Sandwich. Londres, 1772)
I. Allegro
II. Adagio
III. Presto ma non troppo

Giacomo Facco (1676-1753)
Sinfonia di Violoncello Nº 9 en La menor (Sinfonie e balletti a due violoncelli, Madrid)
I. Adagio
II. Corrente
III. Largo
IV. Giga
Joan Baptista Pla
Sonata IV en Do mayor para flauta, violín y bajo continuo, III-1 (Six Sonates en Trio Pour deux Violons et Basse. Les dits Trio peuvent se joüer Sur le Hautbois Flute et pardessus de Viole. París, 1759)
I. Allegretto
II. Cantabile Largo Sostenuto
III. Allegretto
Felipe Lluch (?)
Sonata for y Flauto Traversa by Sig: Filippo Llugue en Re mayor
I. Prestaello
II. Piacevole
III. Presto

Joan Cabanilles (1644-1712)
Corrente Italiana

Joan Baptista Pla
Sonata per Flauto, Violino e Basso en Re mayor, III-23 (Sei Sonata per Flauto, Violino e Basso del Sig. Giovanni Plà. Génova, 1762)1
I. Andantino
II. Presto



Notas al programa

El siglo XVIII, Siglo de las Luces, está marcado principalmente por el movimiento de la Ilustración, el cual sostenía que el conocimiento humano podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía para construir un mundo mejor. La Ilustración tuvo una gran influencia en todos los aspectos de la vida de la época, tanto científicos, como económicos, políticos y sociales. Su marcado carácter humanista y cosmopolita hizo que aristócratas, intelectuales y artistas viajaran libremente entre los diferentes países de Europa.

Debido al ascenso de una pujante clase media a posiciones de influencia, el siglo XVIII asistió a los primeros pasos de un proceso de popularización de las artes, apareciendo un nuevo mercado para las creaciones de los artistas, los cuales empezaron a tomar en cuenta el público general en lugar de solo ocuparse de un grupo selecto de entendidos y expertos. El hecho de que el sistema de mecenazgo tradicional llevado a cabo principalmente por reyes y nobles se hallara también en declive, contribuyó decisivamente a la aparición de ese público moderno. Desde el punto de vista musical, los conciertos públicos destinados a una audiencia más heterogénea empezaron a rivalizar con los antiguos conciertos privados llevados a cabo en las cortes. Grupos de aficionados de la música aportaban una audiencia que se sentía en posición de poder pagar por un entretenimiento que anteriormente había pertenecido solamente a las altas esferas. En ciudades como París, Leipzig, Londres, Viena y Dublín, aparecieron lo que podríamos denominar los primeros conciertos públicos, vistos desde nuestro punto de vista actual.

En este contexto apareció la figura del instrumentista virtuoso. Aunque los cantantes de ópera llevaban ya casi un siglo trabajando bajo este sistema, viajando de una ciudad a otra cuando sus servicios eran requeridos y ganando grandes sumas de dinero, las oportunidades para los instrumentistas habían permanecido más bien escasas. Es sobre todo a mediados del siglo XVIII cuando esta figura eclosiona definitivamente. La principal diferencia entre estos virtuosos y sus predecesores es que los nuevos virtuosos no residieron tanto en una corte particular, sino que pasaron parte de su vida viajando de una ciudad a otra presentando sus propias obras, piezas escritas especialmente para ellos mismos, lo cual nos puede dar muchas pistas de la calidad técnica y musical de cada uno de ellos. Estos viajes permitieron a los músicos no solo tocar más conciertos y ganar más dinero, sino también hacer estimulantes contactos, aprender nuevas ideas y estilos musicales, o quizás encontrar editores para sus nuevas composiciones.

Si bien España no es considerada uno de los principales centros musicales europeos del siglo XVIII, bien es cierto que tampoco está falta de grandes músicos y de importantes virtuosos de la época, muchos de los cuales se empaparon del carácter cosmopolita antes mencionado de la Ilustración, decidiendo viajar más allá de las fronteras patrias en busca de éxito y de nuevas y estimulantes experiencias. Algo que representan a la perfección los hermanos Josep y Joan Baptista Pla, probablemente los virtuosos españoles del siglo XVIII más reconocidos a nivel internacional. Considerados unos grandes virtuosos del oboe –tal y como demuestran diversas críticas musicales de la época–, el hecho de que su música continuara siendo interpretada en aquellos centros por los que pasaban incluso después de su partida, demuestra que era muy apreciada por la audiencia. Sus numerosos viajes les llevaron a lugares tan diversos como París, Londres, Lisboa, Stuttgart, Madrid y el norte de Italia, cosechando un gran éxito allá por donde pasaban.

Si bien probablemente los Pla son los virtuosos españoles del siglo XVIII más famosos, no es menos cierto que no fueron los únicos que decidieron cambiar de aires en busca de nuevas y estimulantes experiencias. Un claro ejemplo sería el de Joaquín Nicolás Ximénez Brufal, violinista alicantino, quien en 1763 renunció a su plaza de segundo violín en la capilla de su ciudad natal para, de inmediato, dirigirse a Londres en busca de éxito y un ambiente musical más enriquecedor. Sería en esta ciudad donde publicaría sus Six solos for a Violin. Composed and humbly Dedicated to the Right Honourable the Earl of Sandwich , una obra que pone de manifiesto el elevado nivel técnico y musical que el propio Nicolás Ximénez debía de atesorar. Un nivel que, si bien en esta ocasión en la flauta travesera, Felipe Lluch también debía poseer. Desafortunadamente, pocos son los datos que se conocen de su vida, existiendo una cierta controversia sobre sus orígenes. Si bien algunos defienden su origen español, no son pocos los que ven una estrecha relación entre Felipe Lluch y Filippo Ruge, conocido flautista italiano que participó en Les Concerts Spirituels de París en 1753, que publicó algunas de sus obras en el propio París y en Londres, y del cual conservamos obras en el Palacio Real de Madrid. Aunque su origen seguirá siendo un misterio, lo que parece quedar fuera de duda es su gran dominio del instrumento, a tenor de la dificultad de su Sonata for y flauto traverso by Signor Filippo Lluge, encontrada en la British Library de Londres.

Nacido en la Serenísima República de Venecia en 1676, sabemos que a principios del siglo XVIII Giacomo Facco ya había sido contratado en Palermo y en Nápoles escribiendo fundamentalmente música religiosa para diversas festividades locales y algunas cantatas con soprano, así como los Pensieri Adriarmonici, la única obra que Facco publicó durante su vida en el catálogo del famoso editor holandés Estienne Roger, consistente en dos volúmenes de conciertos para violín solista y orquesta de cuerda. En 1720 Facco llegó a Madrid con la intención de marchar a la corte de Lisboa. Sin embargo, su calidad musical no pasó desapercibida para los miembros de la corte de Felipe V, y tras superar una prueba fue contratado como violinista de la Capilla Real y como maestro de música del Infante don Luis. Facco perteneció a la corte de los Borbones hasta el último día de su vida en 1753. No obstante, la llegada del famoso castrato Carlo Borschi, Farinelli, eclipsó a todos los demás músicos que se encontraban trabajando para la familia real. Casi todas las biografías sobre Giacomo Facco señalan la llegada del castrato a Madrid como el principio del fin en su producción artística, y los documentos de palacio no señalan ningún rasgo de actividad compositiva. A pesar de esto, a este periodo de su vida en Madrid pertenecen sus Sinfonias di violoncello custodiadas en la Biblioteca Marziana de Venezia y recuperadas por el violonchelista español Guillermo Turina, a quien queremos agradecer la cesión de la Sinfonia di violoncello IX en La menor. Una obra que demuestra la gran calidad musical que el músico veneciano atesoraba.

Poco se sabe de la vida de Joan Cabanilles antes de su nombramiento como organista de la catedral de Valencia en 1665. Aunque algunas fuentes aseguran que Cabanilles viajó en varias ocasiones a Francia para tocar en diversas fiestas religiosas, no existen datos que confirmen dichas hipótesis. De la misma manera, aunque no podemos asegurar la presencia de Cabanilles en ningún país extranjero, sí que se puede confirmar la presencia de composiciones suyas en diversos países europeos e incluso en las Américas. No obstante, no conservamos ni una sola obra del organista de Algemesí ni en manuscrito autógrafo ni en publicaciones de la época, sino tan solo copias atribuidas a presuntos alumnos o personas de su entorno. En lo que respecta a la “Corrente italiana” incluida en este disco -

Corienta Italiana

en el manuscrito original -, las investigaciones realizadas sobre esta obra refuerzan la hipótesis de que Cabanilles no se trate de su autor original. Sus rasgos estilísticos responderían a un proceso de adaptación para el órgano de piezas que fueran compuestas inicialmente para clave, tal como se observa en obras de autores como Kerll o Froberger copiadas en fuentes que contienen también obras de Cabanilles.



Biografía de los intérpretes

La Guirlande

Fundado por Luis Martínez Pueyo durante su estancia en la Schola Cantorum Basiliensis, La Guirlande es uno de los ensembles especializados en la interpretación historicista de la música de los siglos XVIII y XIX más versátiles del panorama actual.

Galardonados con el segundo premio en los premios CREAR18 a Jóvenes Talentos Aragoneses, y ganadores de varios concursos internacionales como el XVIII Biagio-Marini Wettbewerb y el V Concurso Internacional de Música Antigua de Gijón, el repertorio de La Guirlande se centra en aquella música del siglo XVIII y XIX donde la flauta desempeña un papel fundamental: desde la sonata para flauta - con clave o pianoforte obligado, así como con bajo continuo - hasta el concierto solista, pasando por todo tipo de combinaciones de música de cámara. Además, el uso de instrumentos originales o réplicas de los mismos, así como un riguroso estudio histórico de la práctica interpretativa a través de diferentes tratados y fuentes, marcan el principal objetivo de La Guirlande: conseguir una interpretación del repertorio lo más cercana posible a la idea original de cada uno de los compositores.

La Guirlande cuenta con músicos de reconocido prestigio, tanto nacional como internacional, en el campo de la interpretación historicista. Formados en algunas de la escuelas más importantes de Europa en el ámbito de la música antigua (Schola Cantorum Basiliensis,Conservatoire National Supérieur de París, Koninklijk Conservatorium den Haag), todos ellos colaboran con ensembles y orquestas de renombre, como Les Arts Florissants,Orchestra of the Age of Enlightenment, Orchestra of the 18th Century, Le Concert des Nations, Freiburger Barockorchester, La Capella Mediterranea, La Cetra Barockorchester, Concerto Köln, Accademia Bizantina, Montis Regalis Orchestra, Bach Collektiv, Elbipolis Barockorchester Hamburg, Bach Akademie Luzern, Musica Fiorita, European Union Baroque Orchestra , Al Ayre Español, Los Músicos de su Alteza, La Tempestad, Insula Orchestra, u Orchestre Français des Jeunes, entre otros.

La Guirlande toma su nombre de uno de los principales símbolos del Dios Apolo, signo de gloria y reconocimiento en las artes, la sabiduría, y los juegos.

Información práctica

  • Manzanares el Real
  • Castillo de los Mendoza
  • 12 de julio
  • 21:00 h.


  • Navalcarnero
  • Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción
  • 14 de julio
  • 21:00 h.