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Plan de Cooperación

 

PROPOSICIÓN NO DE LEY 57/90.R.4659, de 13 diciembre de 1990, aprobada por el Pleno de la Asamblea de Madrid, a propuesta del Grupo Parlamentario Socialista, sobre plan de cooperación para el desarrollo de los países iberoamericanos.

ANTECEDENTES

Si bien es comúnmente admitida la creciente interdependencia de la economía mundial y la progresiva intensificación de la transmisión de estímulos socioeconómicos a través de las fronteras, lo cierto es que en los últimos tiempos han prevalecido los efectos negativos en las relaciones entre los países desarrollados y los denominados en vías de desarrollo en perjuicio de estos últimos.

La crisis económica mundial iniciada a principios del decenio de los setenta, ha originado un modelo de desarrollo según el cual se ha ampliado la distancia económica entre el Norte, en la actualidad en proceso de recuperación y fortalecimiento y el Sur, hoy descolgado de la dinámica de crecimiento, dependiente tecnológicamente, paralizado por la agobiante deuda y alejado de las tendencias y decisiones del mercado, lo cual supone en conjunto un horizonte de empobrecimiento, caída dramática del nivel de vida y escasas y oscuras expectativas de mejora.

La solidaridad, reequilibrio económico y reparto equitativo de la riqueza no puede limitarse al ámbito nacional o al de las entidades supranacionales privilegiadas constituidas por países o regiones beneficiados de las reglas de pertenencia a clubs exclusivos. Nuestra región debe realizar un esfuerzo y contribuir en la medida de posibilidades a amortiguar essos desequilibrios entre áreas desarrolladas del Norte y los países del Sur, quienes, por otra parte, además de su pobreza, albergan a casi el 80% de la humanidad. Desde la solidaridad y en la búsqueda del mutuo beneficio, la Comunidad de Madrid puede canalizar recursos económicos en concepto de "cooperación al desarrollo" que, por limitados que sean, significan una importante posición algo más que testimonial sobre la filosofía del crecimiento compartido.

La realidad anterior, la especial significación que para España tiene la Comunidad Iberoamericana los acontecimientos derivados de la celebración en 1992 del V Centenario, ha animado ya a varias regiones españolas a asignar en sus presupuestos partidas específicas para cooperación.

En esta línea, la sociedad madrileña, a través de los partidos políticos, debe defínirse inequivocamente en tal sentido, y la tradicional solidaridad de la que la Comunidad de Madrid ha hecho gala ha de servir de génesis para el establecimiento de un programa de cooperación propio que, convenientemente coordinado con las instituciones del Estado, contribuya a fomentar y apoyar el desarrollo de aquellos países especialmente afectados por la crisis económica, señalando muy particularnente aquellos con los cuales el tejido económico y social madrileño mantienen una actividad, una presencia y unas relaciones comerciales y culturales signfiicativas.

En la actualidad, distintos Ayuntamientos de la región de Madrid y un considerable número de Organizaciones No Gubernamentales (ONG), cuyas sedes sociales se ubican en nuestra región, han mantenido programas de hermanamiento y actividades de cooperación con distintas ciudades y países, sobre todo del ámbito iberoamericano. La propia Comunidad de Madrid, a través de la Secretaría de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica, viene realizando, prácticamente desde su constitución, su propio esquema de cooperación al desarrollo, que ahora, a través de esa propuesta, puede estructurarse desde una dimensión más homogénea y coordinada.

Por otro lado, el Comité Permanente de la Asamblea de Regiones de Europa (ARE) aprobó en junio de 1989 la creación de la Misión Permanente para América Latina (MPAL) patrocinado por la propia ARE y situada bajo la responsabilidad de la Comunidad de Madrid. La finalidad de la MPAL es pronunciarse y canalizar las relaciones de cooperación de la ARE con Latinoamérica. A través de ella las Regiones Europeas y los países de América Latina disponen de un punto de encuentro donde establecer programas específicos de cooperación, siendo la MPAL un interlocutor privilegiado de las regiones europeas ante la Comisión de la CEE.

Ese particular protagonismo en el conjunto de Comunidades Autónomas españolas debe tener una correlación política y presupuestaria de referencia. Igualmente, la cooperación de nuestra Comunidad, bien programada, adecuadamente coordinada con la Administración Central y otras Comunidades, debe tener en cuenta la propia configuración e intereses de las distintas instituciones que en el ámbito de la CAM puedan aproximarse a las actuaciones que se generen, favoreciéndose así el desarrollo de las potencialidades de nuestra región.

Por todo ello la Asamblea aprueba la siguiente

RESOLUCIÓN

1) El Consejo de Gobierno de la CAM establecerá anualmente un plan específico de cooperación al desarrollo dirigido preferentemente a proyectos y programas en países iberoamericanos.

2) Se fijará en los presupuestos generales de la CAM partidas específicas con ese fin. Tales partidas supondrán en 1991 el 0,1% del Presupuesto y crecerán progresivamente para acercarse al promedio que al capítulo de cooperación dedican las respectivas regiones de los países miembros del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD).

3) En el Programa anual de cooperación de la CAM se priorizarán tanto los proyectos de ejecución directa por parte de las distintas consejerías y que se deriven de Acuerdos Interinstitucionales, los compromisos derivados de nuestra pertenencia a la ARE como los proyectos a ejecutar a través de ONG.

4) Al menos una tercera parte del presupuesto de cooperación se destinará a proyectos presentados por ONG con sede en la región de Madrid. Con tal objeto, a partir de 1991, en el primer trimestre de cada año se publicará la convocatoria correspondiente. En ella se fijarán requisitos, proyectos susceptibles de financiación, cuantías y condiciones mínimas que garanticen el buen fin de los recursos.

5) La Comunidad de Madrid, cada año, dedicará igualmente un apartado del presupuesto de cooperación a campañas de sensibilización de la opinión pública con el objeto de conseguir una mayor y mejor conocimiento de los problemas del desarrollo y que pudiera ser a su vez el punto de partida para un gran debate en la Región.

6) El Consejo de Gobierno mejorará los instrumentos de coordinación entre las distintas Consejerías de la CAM que participen en proyectos de desarrollo. Para coordinar estas acciones de las derivadas que nuestra pertenencia a la ARE y a la convocatoria de subvenciones a ONG, se dotará de la correspondiente unidad administrativa con el rango que corresponda.

7) El Consejo de Gobierno promoverá acciones concertadas que permitan interesar al empresariado madrileño en actuaciones concretas de desarrollo.

8) El Consejo de Gobierno invitará a los municipios madrileños a un foro de coordinación de talles actividades y que pudiera materializarse a través de un "Consejo de Coordinación de la Cooperación" de la CAM con presencia en el mismo de una representación de los municipios, interlocutores sociales y fuerzas políticas de la propia Comunidad de Madrid.

Lo comunico a V.E. para su conocimiento y efectos.

Madrid, 20 de diciembre de 1990.

La Presidente

ROSA POSADA









EXCMO. SR. CONSEJERO DE PRESIDENCIA

Dirección General de Inmigración, Cooperación al Desarrollo y Voluntariado
Consejeria de Familia y Asuntos Sociales
Comunidad de Madrid