INFORMACIÓN AL CONSUMIDOR
Consumo sostenible
AHORRAR ENERGÍA EN NUESTRO VEHÍCULO
• En los coches de gasolina, iniciar la marcha inmediatamente después del arranque. En los diésel, esperar unos tres segundos antes de comenzar la marcha.
• Arrancar el motor sin pisar el acelerador.
• Comenzar a circular inmediatamente después de arrancar el motor. Esperar parado con el motor en marcha consume energía y no aporta ninguna ventaja.
• Recuerde que la primera marcha sólo se usa para arrancar el coche. Cambiar a segunda a los dos segundos o una vez recorridos seis metros, aproximadamente.
• La forma más eficiente de conducir es hacerlo en las marchas más largas y a bajas revoluciones, también en ciudad, aunque respetando siempre los límites de velocidad.
• No utilizar el punto muerto para circular.
• En los motores de gasolina, cambiar de marcha cuando se han alcanzado los 2.000 – 2.500 rpm. En los motores diésel, entre 1.500 y 2.000 rpm.
• Cambiar de segunda a tercera a partir de los 30 km/h; de tercera a cuarta, a partir de los 40 km/h y a quinta cuando circulemos por encima de los 50 km/h. Es importante acelerar ligeramente después de cambiar.
• Mantener la velocidad de circulación lo más uniforme posible y evitar frenazos, aceleraciones y cambios innecesarios. Ahorraremos energía.
• Al desacelerar, levantar el pie del acelerador y dejar rodar el vehículo con la marcha puesta. Si fuera necesario, frenar de forma suave y progresiva con el pedal, reduciendo la marcha lo más tarde posible.
• Siempre que lo permita la velocidad y el espacio, detener el coche sin reducir previamente de marcha.
• En paradas prolongadas, parar el motor.
• Mantener la distancia de seguridad: además de aportar seguridad, permite anticipación en las frenadas, que serán más suaves.
• Circulando a más de 20 km/h con una marcha puesta, si no pisa el acelerador, el consumo de carburante es nulo. En cambio, al ralentí, el coche consume entre 0.4 y 0.9 litros/hora.
• Un solo coche a 4.000 rpm hace el mismo ruido que 32 coches a 2000 rpm.
• Moderar la velocidad: además de mejorar la seguridad en las carreteras, al conducir a velocidades superiores a los 100 km/h se multiplica el consumo de carburante.
• El mantenimiento del vehículo influye en el consumo de carburante. Realizar las revisiones periódicas establecidas por el fabricante para su modelo de automóvil ahorra energía y mejora su seguridad.
• Vigilar el buen estado del motor, el control de niveles y filtros y, sobre todo, la presión de los neumáticos: consume menos y aumenta su seguridad.
• No transportar objetos en el exterior del vehículo si no es estrictamente necesario: provoca mayor resistencia y por tanto mayor consumo.
• Conducir con las ventanillas bajadas también provoca mayor resistencia.
• El uso de equipos auxiliares y muy especialmente el aire acondicionado aumenta significativamente el consumo de carburante. Debe usarse con moderación.
• La temperatura en torno a 23-24ºC es suficiente para conseguir sensación de bienestar.