La campaña se ha convertido en un marco de solidaridad dirigido a la cooperación con países de América Latina, con los que compartimos la misma lengua. De este modo, se incrementan los fondos bibliográficos de las bibliotecas de estos países, para facilitar el acceso a la lectura a poblaciones que, por distintas razones, tienen dificultades económicas o no pueden acceder a la formación y a la cultura.