Asimismo, ha añadido, “en el colmo de la desfachatez, los proetarras acusan a las víctimas de deseo de venganza. Llaman venganza a la justicia para desacreditar nuestro Estado de Derecho”. Y, ha dicho Aguirre, “tienen la indecencia de hablar de venganza, cuando ninguna de las víctimas se ha tomado nunca la justicia por su mano y cuando Miguel Ángel Blanco no podrá vivir todas las cosas que tenía que haber vivido mientras sus asesinos conciben niños en la cárcel protegidos por nuestro Estado de Derecho”.
En su intervención, Aguirre ha recordado que Miguel Ángel Blanco fue asesinado el 12 de julio de 1997, sólo once días después de que la Guardia Civil liberara al funcionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara, secuestrado por ETA 532 días. Para Aguirre, la liberación de Ortega Lara fue para ETA una derrota porque mostraron su auténtico rostro. Por eso, ha manifestado, “ETA asesinó a Miguel Ángel Blanco porque deseaba vengarse de la liberación de Ortega Lara”.
En lo referente a la actualidad de la banda terrorista, Aguirre ha resaltado que es inevitable no indignarse con casos como el de la etarra Inés del Río, cuando el Tribunal de Estrasburgo pretende que indemnicemos a una asesina convicta y confesa, y que salga a la calle después de haber matado a 22 inocentes, sin haber cumplido toda su condena. Por ello, la presidenta considera que hoy tenemos el deber moral de resucitar el Espíritu de Ermua.
>En este sentido, ha destacado que “hoy tenemos que recordar a Miguel Ángel Blanco y las reacciones que provocó su asesinato, y al recordarlas tenemos que renovar nuestro compromiso con la libertad, con la Constitución y con España para hacernos dignos de su memoria”. Porque, ha asegurado, “recordar a Miguel Ángel Blanco es recordar que, para ser dignos de su espíritu, no podemos traicionar los principios por los que le quitaron la vida a él y a las casi mil víctimas de ETA.