De esta forma, la nueva infraestructura mejora tanto la seguridad de la circulación como su fluidez, permitiendo a cada usuario un ahorro de 4 minutos diarios en sus desplazamientos, lo que suma 24 horas para cada conductor o más de un millón entre todos los usuarios de las carreteras. Por otro lado, la actuación ha incluido otras mejoras que repercuten tanto en la seguridad de los conductores como de los peatones, como la ampliación de arcenes y aceras, la mejora de la iluminación, la dotación de más plazas de aparcamiento.
Seguridad vialLo que más ha destacado la presidenta regional, es la mejora que se ha conseguido en lo que constituye una prioridad para el Gobierno en la política de carreteras: la seguridad vial. En los últimos diez años se ha reducido la mortalidad en las carreteras autonómicas madrileñas en más de un 70%, lo que significa que la región ha mejorado en seguridad vial más que países punteros como Alemania o Francia y más que el conjunto de la Unión Europea.
Por otro lado, la presidenta ha señalado que estas obras suponen un ejemplo de cómo el Gobierno regional apuesta por la innovación para obtener mejores materiales para la construcción de carreteras. Concretamente, en esta carretera se ha utilizado de forma pionera un tipo de material procedente del reciclado de plásticos y caucho de neumáticos. Dentro de este proyecto, la M-300 ha sido la primera en la que se ha extendido de forma experimental este nuevo tipo de asfalto.
Este proyecto, denominado Polymix, se enmarca dentro del proyecto Life+, un instrumento de financiación de la UE dirigido a promover iniciativas de carácter medioambiental. Cuenta con un presupuesto de 1,5 millones de euros, de los que aproximadamente la mitad están financiados por Unión Europea y el resto por los diferentes participantes, entre ellos la Universidad de Cantabria, Acciona y el Centro de Innovación y Tecnología AIMPLAS, con sede en Valencia y la Comunidad.
Dentro de este proyecto, el tipo de asfalto que se ha desarrollado emplea desechos que de otro modo deberían trasladarse a vertederos o usarse como combustible, por lo que contribuye a preservar el medio ambiente. Además, ofrece importantes ventajas al ser utilizado en infraestructuras viarias, puesto que mejora la resistencia del asfalto, lo que supone una menor necesidad de mantenimiento y permite reducir el consumo de asfalto, lo que también supone un ahorro económico.