En su discurso, González criticó el populismo, a quienes ofrecen soluciones sencillas a problemas complejos y a los que caen en la tentación de hacerlo porque no tienen la responsabilidad de gobernar; "pero yo no puedo, ni debo, ni quiero hacerlo. En mí no van a encontrar planteamientos demagógicos ni palabras vacías de contenido. No prometo quimeras que sé que no se pueden cumplir", aseguró.
Debate desde la toleranciaGonzález afirmó que defenderá sus convicciones, pero tendiendo la mano a la oposición, a todos los alcaldes, a los sindicatos y a los trabajadores y, en definitiva, "a todo el que crea que tiene algo que aportar para que esta etapa que hoy iniciamos esté marcada por el diálogo". "Estoy dispuesto a debatir desde la tolerancia y la ausencia de dogmatismos. Estoy dispuesto a discutir mis ideas y ponerlas en cuestión pero también estoy dispuesto a defenderlas con absoluta firmeza mientras no me demuestren que estoy equivocado", añadió en la primera sesión del Debate de Investidura.