El objetivo de la nueva normativa es conjugar la seguridad de los menores y la del resto de viajeros, con una serie de requisitos, entre los que destaca el que los niños no superen los tres años de edad y vayan acompañados de un adulto que se responsabilice de su seguridad.
Los carritos, coches y sillas de niño deberán contar entre su equipamiento con dispositivos de seguridad que permitan la retención de los menores, y los usuarios de los autobuses tendrán que situarlos en la zona reservada para sillas de ruedas.