Madrid, efectivamente, ha sido y es un cruce de caminos y culturas, trasiego de mercancías y conocimientos, estación términi de trabajadores, viajeros y origen de inquietudes de toda índole que nos permiten comprender su vitalidad social, económica y -como no- turística y cultural.
Variada es la tipología de las plazas: de Bustarviejo a Navalcarnero; de Chinchón a la Villa y Corte; de Aranjuez a San Lorenzo de El Escorial... Riquezas humanas, en suma, que invitan a descubrir la huella del pasado en la pujante actualidad de nuestros dinámicos municipios.