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J.S.C. había hecho de este tipo de estafa su modo de vida, lo que, según la Policía, le había llevado a diversificar sus lugares de acción para así dificultar la investigación.
Para perpetrar la estafa, el ahora detenido, al que se acusa de un delito continuado de estafa y usurpación de estado civil, se ganaba la confianza del empleado del establecimiento bancario y luego realizaba reintegros de las cuentas de las personas por las que se hacía pasar sin necesidad de mostrar documento identificativo oficial alguno.
Después de perpetrar varias estafas en distintas provincias, como Córdoba y Jaén, finalmente fueron los agentes del Grupo de Investigación de Policía Judicial de la Comisaría de Distrito Nervión de Sevilla los que pudieron poner fin a las andanzas de J.S.C., a partir de la denuncia de un ciudadano al que le habían sustraído 2.700 euros de su cuenta bancaria.
Tras las primeras indagaciones, los investigadores determinaron que el reintegro del dinero se había producido en efectivo, de manera presencial en la oficina de la entidad, motivo por el cual analizaron lasimágenes de las cámaras de seguridad y pudieron identificar a la persona que recibía el dinero. Ésta resulto ser un conocido estafador al que le constan numerosos antecedentes delictivos por el mismo delito.
Para lograr su propósito, el detenido sustraía documentación de sus víctimas potenciales de los buzones de sus domicilios para hacerse pasar por ellas y, ya una vez en la sucursal bancaria, ganarse la confianza de un empleado y realizar disposiciones de dinero en efectivo sin necesidad de mostrar documento alguno con el que acreditar su identidad.
Las labores indagatorias permitieron localizar a dos nuevas víctimas de este delito, una de ellas en Andújar (Jaén) y otra en Córdoba, a la cuales les había sustraído 1.900 y 3.000 euros respectivamente.
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