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Los agentes han llevado el caso a la Agencia Española de Protección de Datos porque creen que se incumple la ley que regula el tratamiento de datos de carácter personal. Según el sindicato policial, el Consistorio se enfrenta a una sanción que podría llegar a los 300.000 euros.
En la central sindical aseguran que descubrieron los GPS “escondidos” en los vehículos la semana pasada. “Todos los indicios hacen pensar que la instalación ha sido ordenada o autorizada por el jefe del Cuerpo, con el conocimiento y visto bueno del alcalde", defienden.
Los denunciantes sospechan que el Consistorio está intentando sacar adelante una serie de expedientes disciplinarios abiertos a un tercio de la plantilla por incumplimiento de servicio, y que, aseguran, piensan recurrir.
El conflicto entre el sindicato UPLB-A y el Consistorio dura varios años. En febrero, el alcalde subrayó en la radio municipal que parte de los agentes de baja eran de esta formación y les recriminó que exigieran “muchos derechos” y se “olvidaran de sus obligaciones”.
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