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Inadmisibilidad del Recurso de Casación Contencioso-Administrativo
Rafael FERNÁNDEZ MONTALVO
- Magistrado del Tribunal Supremo y Carmen FERNÁNDEZ-MONTALVO GARCÍA - Técnico Superior de Administración General de la Comunidad de Madrid
Sumario: 1. Introducción. 2. Inadmisibilidad del Recurso de Casación Ordinario. 2.1. Sucinta referencia a la tramitación del recurso de casación “ordinario”. 2.1.1. Preparación. 2.1.2. Interposición. 2.1.3. Admisión. 2.1.4. Sustanciación. 2.1.5. Sentencia. 3. Especial consideración del trámite de Admisión/Inadmisión. 4. “Órgano” competente para apreciar la Admisión o Inadmisión del Recurso. 5. Motivos de Inadmisión del Recurso de Casación “Ordinario”. 5.1. La inadmisión del recurso de casación y el derecho a la tutela judicial efectiva. 5.2. Análisis de las causas de inadmisión. 5.2.1. Incumplimiento de los requisitos exigidos para la preparación del recurso. 5.2.2. Defectos relacionados con el escrito de interposición. 5.2.3. Resoluciones no susceptibles de impugnación mediante recurso de casación. 6. Inadmisibilidad del Recurso de Casación para la Unificación de Doctrina. 7. Inadmisibilidad del Recurso de Casación en Interés de la Ley.

 

 

1.         INTRODUCCIÓN.

 

El recurso de casación, cuyo origen se encuentra en el recurso de casación francés establecido en 1790, desempeña en nuestro Derecho una función nomofiláctica de protección y depuración del Ordenamiento jurídico y de unificación de la Jurisprudencia en la aplicación e interpretación de la norma, contribuyendo a la satisfacción de los principios de seguridad jurídica y de igualdad en la aplicación de la Ley, la costumbre y los principios generales del Derecho (artículo 1.6 del Código Civil). No es, por tanto, un recurso ordinario como el de apelación que permite un nuevo examen del tema controvertido fáctica y jurídicamente, sino un recurso que sólo de modo indirecto, a través del control de la aplicación del Derecho por el Tribunal “a quo”, resuelve el concreto caso controvertido.

La naturaleza del recurso de casación se perfila mediante su inserción en las grandes categorías en que se clasifican los recursos.

El recurso de casación es un recurso especial y extraordinario, tanto desde la perspectiva de la limitación de las resoluciones contra las que cabe su interposición, como por el carácter tasado de los motivos que cabe alegar y el ámbito restringido de las potestades jurisdiccionales de revisión. Incluso, respecto de una de sus modalidades, el recurso de casación en interés de la ley, una parte de la doctrina niega la naturaleza de verdadero recurso, pues su resolución no es susceptible de anular la resolución impugnada, sino que se resuelve a los únicos efectos de sentar doctrina legal.

El recurso de casación tiene un carácter devolutivo, en cuanto conoce de él un Tribunal superior al que dictó la resolución impugnada.

Asimismo, es, teóricamente, suspensivo. Si bien, debe tenerse en cuenta que en el proceso contencioso-administrativo actual la suspensión de la resolución se deja, con unos u otros condicionamientos, a la apreciación del órgano jurisdiccional, puesto que cabe la ejecución provisional de la sentencia recurrida en casación.

Sigue teniendo un carácter formal, aunque éste haya experimentado una cierta flexibilización por mor de las exigencias constitucionales en la interpretación de los requisitos de los procesos y la viabilidad.

La Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-administrativa (en adelante, LJCA), prevé tres clases de recursos de casación: el que puede calificarse de “ordinario”, el denominado para la unificación de doctrina y el llamado en interés de la  ley.

La inadmisibilidad del recurso de casación -y de los recursos, en general- supone la presencia de algún obstáculo que afecta a su viabilidad procesal y que impide que el órgano jurisdiccional competente pueda considerar siquiera las alegaciones o motivos en que se fundamenta la impugnación formulada.

En sentido amplio o impropio, la inadmisión del recurso de casación no sólo puede ser acordada por el Tribunal Supremo, sino también, con carácter previo y sujeto a la revisión de aquél, por el tribunal a quo,  si se interpone un recurso de queja, cuando se dicta el auto motivado en el que, presentado el escrito de preparación del recurso, se deniega la remisión de los autos a la Sala Tercera del Tribunal Supremo y el emplazamiento de las partes. Sin embargo, aun cuando el efecto del auto al que acaba de hacerse referencia es inequívoco, pues impide que prospere la pretensión impugnatoria, en sentido estricto, la ley reserva el término de inadmisión a la pronunciada por el Tribunal Supremo; y ello, por dos razones:

           

            1ª Sólo la decisión del Tribunal Supremo sobre la admisión del recurso de casación tiene carácter definitivo, puesto que éste puede declarar la inadmisibilidad del recurso aunque la Sala de instancia lo haya tenido por preparado, cualquiera que sea el motivo de inadmisibilidad que aprecie. El artículo 93.2.a) LJCA precisa que el Tribunal Supremo dictará auto de inadmisión si “se apreciara en este trámite” que no se han observado los requisitos exigidos o que la resolución impugnada no es susceptible de recurso de casación “no obstante haberse tenido por preparado el recurso”.

           

            2ª El Tribunal Supremo puede extender el examen de la admisibilidad del recurso a aspectos que no pueden ser examinados por el tribunal de instancia en el momento de decidir si se tiene o no por preparado el recurso.
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