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Mantenimiento y revisión de la instalaciones

Gas suministro
 
Mantenimiento

El titular o el usuario de una instalación de GLP es el responsable de su mantenimiento, conservación y buen uso.

Los consumidores de GLP a granel tienen que tener un contrato de mantenimiento con una empresa instaladora de gas habilitada, con servicio de urgencias permanente, que se encargue del mantenimiento y control periódico de las instalaciones. La empresa debe dejar constancia de cada actuación en el Libro de Mantenimiento.

Revisión periódica de las instalaciones

Tanto los usuarios de gas envasado como a granel deben contratar con una empresa instaladora de gas habilitada la revisión periódica de sus instalaciones, cada 5 años. Además, en el caso de que disponga de un depósito de almacenamiento de propano a granel, la empresa instaladora también debe revisar el depósito, cada dos años, y cada 15 años le tiene que realizar una prueba de presión. Todas las revisiones las abona el usuario. Los precios son libres, por lo que es conveniente solicitar un presupuesto previo donde se recojan los diferentes conceptos e importes de la actuación.

La revisión de la instalación tiene como objetivo comprobar:  

  • La estanqueidad de la instalación receptora, en su caso.
  • El estado de conservación y combustión de los aparatos.
  • La evacuación de los productos de la combustión (chimeneas y tubos de evacuación).
  • La ventilación: las instalaciones tienen que ir acompañadas de rejillas de ventilación para que los productos tóxicos no se concentren en la vivienda en el caso de una mala combustión.

La revisión de la instalación de almacenamiento sirve para verificar que el depósito cumple con las condiciones de seguridad establecidas por la legislación vigente. Las actuaciones son:

  • Inspección visual del depósito, en su caso.
  • Verificación del estado del equipo de defensa contra incendios.
  • Comprobación del estado del recubrimiento externo del depósito, tuberías, drenajes, anclajes y cimentaciones.
  • Funcionamiento de llaves, instrumentos de control y medida, reguladores, etc.
  • Control del estado del cerramiento, puerta de acceso y elementos de cierre, así como de la ausencia de elementos ajenos a la instalación de almacenamiento en el interior del cerramiento (por ejemplo, plantas, basura…).
  • Estanqueidad de las canalizaciones, el depósito, la boca de carga y mangueras.
  • Existencia y estado de los rótulos que advierten del peligro del combustible almacenado.
  • Medición de la resistencia de la toma de tierra del depósito.

Una vez realizada la revisión, si no se ha detectado ninguna anomalía, el personal que la ha llevado a cabo debe cumplimentar y entregar al usuario un certificado de revisión. En el caso de que se detecte alguna, lo que se entrega al usuario es un certificado de anomalías para que en el plazo indicado subsane los defectos.

Es importante conservar el certificado de revisión, ya que se lo solicitarán tanto en la siguiente revisión como a la hora de contratar el suministro.