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Tarjetas bancarias

Servicios bancarios
 
Definición

La tarjeta bancaria es un medio de pago mediante el que el consumidor puede extraer dinero en metálico de su cuenta bancaria, pagar productos y servicios y obtener crédito.

Tipos

Existen distintos tipos de tarjetas:

  1. Tarjetas de crédito: los pagos que se hacen con ella no se cargan inmediatamente en la cuenta corriente del usuario, sino en el plazo que se haya establecido en el contrato. Permiten a su titular realizar pagos o disponer de dinero, hasta el límite acordado, sin necesidad de tener saldo suficiente en la cuenta bancaria asociada a la tarjeta.
  2. Tarjetas de débito: los cargos que se hacen con ella se reflejan inmediatamente en la cuenta corriente, por lo que del usuario debe tener suficiente dinero en ella. Esa es la principal diferencia con las tarjetas de crédito.
  3. Tarjetas monedero o de prepago: permiten hacer compras generalmente de pequeño importe. Antes de utilizarla, el titular debe cargar la tarjeta ingresando dinero en su cuenta. Cuando se agota el importe el usuario puede recargarla de nuevo.
  4. Tarjetas comerciales: son medios de pago emitidos por establecimientos comerciales como grandes supermercados, cadenas de tiendas, etc., que únicamente se pueden utilizar en los centros pertenecientes a la cadena.

Derechos y obligaciones del consumidor

Derechos

Los usuarios de tarjetas bancarias tienen derecho a:

  • Recibir un contrato por escrito.
  • Ser informados, en términos claros y comprensibles, entre otras cosas, de:
    • las instrucciones de uso
    • si se trata de una tarjeta de crédito, del plazo en el que pasarán los cargos
    • de la cuota anual que le van cobrar por disponer de la tarjeta
    • en qué cajeros se puede utilizar sin que se aplique una comisión
    • de cómo reclamar en caso de tener un problema.
  • Recibir información periódica sobre las operaciones efectuadas.
  • Renovar o desistir del contrato.
  • Cuando se realicen operaciones que impliquen el bloqueo de una determinada cantidad de dinero en la tarjeta, el usuario deberá conocer y autorizar siempre el importe exacto de dicho bloqueo.

Servicios bancarios

Obligaciones

  • Pagar las comisiones o, en el caso de las tarjetas de crédito, los intereses que se hayan acordado.
  • No sobrepasar el límite de disponibilidad pactado en el contrato.
  • Custodiar cuidadosamente la tarjeta y el PIN.
  • En caso de extravío o robo, comunicar lo antes posible lo ocurrido al emisor de la tarjeta. El usuario solamante respondería por los pagos fraudulentos que se realicen antes de denunciar la pérdida o robo hasta la cantidad de 50 euros.

Obligaciones de la entidad financiera

  • Entregar la tarjeta de forma que se garantice la recepción por parte del titular. Las entidades financieras son responsables de los riesgos derivados del envío de las tarjetas y números PIN.
  • Proporcionar la red y la base comercial necesaria para poder utilizar la tarjeta.
  •  Efectuar los pagos que correspondan.
  • Enviar gratuitamente al cliente, al menos una vez al mes, un extracto de las transacciones efectuadas con la tarjeta, con indicación de la fecha, concepto e importe de la operación.
  • Informar al cliente de las comisiones, tipos de interés y otros gastos asociados a la tarjeta.
  • Mantener un registro interno en el que quede constancia de las transacciones realizadas con la tarjeta, y donde se puedan rectificar los posibles errores.
  • Disponer de medios gratuitos para que los usuarios puedan denunciar la pérdida, robo o uso indebido del instrumento de pago.

Además, se prohíbe que bancos y cajas envíen tarjetas (de crédito o débito) no solicitadas por el cliente, salvo que se trate de la sustitución de una tarjeta que ya tiene el usuario.

Por último, el Real Decreto-ley 11/2015, de 2 de octubre, que regula las comisiones por la retirada de efectivo en cajeros automáticos a crédito o débito, establece que el banco titular del cajero no puede cobrar ninguna cantidad directamente al usuario de otra entidad por sacar dinero, sino que la comisión debe exigírsela a la entidad emisora de la tarjeta, que podrá repercutir o no la tasa a su cliente.

En función de cómo sea la extracción del dinero a débito o a crédito, las comisiones son las siguientes:

  • Si la retirada de efectivo es a débito. La entidad emisora de la tarjeta únicamente puede cobrar, total o parcialmente, a su cliente la comisión que haya pagado a la entidad propietaria del cajero.
  • Si la retirada de efectivo es a crédito. La entidad emisora de la tarjeta sí podrá cobrar al usuario un importe adicional a la comisión cobrada entre el emisor de la tarjeta y el propietario del cajero, ligado a la concesión del crédito. En todo caso, ese importe adicional no puede superar el precio que la entidad emisora cobra a sus clientes por la retirada de efectivo a crédito de sus propios cajeros.

Antes de retirar el dinero, el consumidor debe ser informado a través de la pantalla del cajero automático de cuál es la comisión que se va a cobrar al emisor de la tarjeta por realizar esa operación, así como que existe la posibilidad de que la entidad emisora de la tarjeta le repercuta a él, total o parcialmente, esa comisión.

Las dos entidades (propietario del cajero y emisor de la tarjeta), podrán pactar libremente el precio a pagar. A falta de acuerdo, será la entidad titular del cajero quien fije la comisión, que deberá ser la misma para todo el territorio nacional, no será discriminatoria y será revisable anualmente.

Aunque la normativa entró en vigor el 3 de octubre de 2015, las entidades tienen de plazo hasta el 1 de enero de 2016 para adaptar sus sistemas de pago y pactar las comisiones que cobrarán.

Recargos por utilizar tarjetas

Según la legislación vigente (Capítulo III de la Ley 18/2014, de 15 de octubre), las empresas no pueden cobrar ningún recargo adicional cuando el consumidor utiliza, para pagar un producto o un servicio, una tarjeta de crédito o débito.

La normativa también ha establecido límites a las comisiones que los proveedores del servicio cobran a los establecimientos por cada pago que los usuarios realizan con tarjeta. En función del tipo de tarjeta, los porcentajes aplicables son los siguientes:

  • Cuando el usuario paga con tarjeta de débito, el proveedor no puede cobrar al comerciante más del 0,2% del importe de la compra, y en ningún caso puede superar los siete céntimos. En el caso de que el importe de la adquisición sea inferior a 20 euros, el tope máximo es del 0,1%.
  • Cuando el usuario paga con tarjeta de crédito, al establecimiento no se le puede cargar una comisión superior al 0,3%. Si el importe de la compra es inferior a 20 euros, se reduce al 0,2%.

Las disposiciones de esta ley no se aplican ni a las tarjetas de empresa ni a las comerciales; tampoco a la retirada de dinero efectivo en cajeros automáticos u otros servicios de pago (cheques...).