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Ventas fuera del establecimiento

Cláusulas abusivas
 
Son ventas fuera de establecimiento mercantil las que se realizan entre un empresario y un consumidor en un lugar distinto de un local comercial (por ejemplo, en una reunión en un hotel, en una excursión preparada para realizar una venta, en la vivienda o en el puesto de trabajo del consumidor, etc.).

No se aplican las normas de la venta fuera de comercio (artículo 93 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios), entre otros, a los contratos siguientes: los de servicios relacionados con la salud, los de juego, servicios financieros, compraventa y alquiler de vivienda, viajes combinados, aprovechamiento por turno de bienes de uso turístico, etc.

Información previa al contrato

Antes de la firma del contrato, el consumidor debe recibir en papel o, si estuviera de acuerdo, en un soporte duradero (SMS, correo electrónico, etc.), al menos, la siguiente información:

  • Identidad y dirección del establecimiento del empresario, número de teléfono, fax y correo electrónico.
  • Características del bien o servicio.
  • Precio total, incluidos los impuestos, tasas y, en su caso, los gastos adicionales de transporte o entrega.
  • Forma de pago, fecha y modalidades de entrega o ejecución.
  • Información sobre las condiciones, el plazo y el procedimiento para ejercer el derecho de desistimiento, indicando quién asume los gastos de la devolución.
  • Información sobre garantías (el plazo mínimo legal es de dos años) y servicios postventa.

Contrato y derecho de desistimiento

El contrato debe formalizarse por escrito y, una vez firmado, el vendedor debe entregar al consumidor una copia o confirmación en papel, o en otro soporte duradero, de que el contrato se ha celebrado. En él, ha de figurar la fecha y, además, tiene que existir un espacio para la firma del consumidor. También debe incluir un formulario de desistimiento (unificado para toda la Unión Europea) con el que el consumidor puede anular el contrato sin necesidad de justificación y sin penalización. Los contratos celebrados fuera de establecimiento no pueden incluir cláusulas que obliguen al consumidor a renunciar a ese derecho.

Si el contrato firmado no respeta estas condiciones, el consumidor puede pedir que se anule. En caso de conflicto, es siempre el empresario el que debe probar que sí ha cumplido con estas obligaciones.

El consumidor dispone de un plazo de 14 días naturales para desistir, desde que recibe el producto o desde que firma el contrato de prestación de servicios. Si bien la revocación puede hacerse de cualquier forma (siempre que se acredite su envío, por ejemplo a través de telegrama o burofax), se aconseja el uso del documento de renuncia que tiene que venir junto al contrato donde se indica el nombre y la dirección de la persona a quien debe enviarse, así como los datos sobre la identificación del contrato y de las partes contratantes.

El empresario dispone de un plazo de 14 días desde que tiene conocimiento de la decisión del usuario para devolver todas las cantidades pagadas, incluidos los gastos de envío. Cuando estemos en esta situación, el empresario deberá efectuar el reembolso de lo pagado utilizando el mismo medio de pago empleado por el consumidor o el que sea de su preferencia. El consumidor, por su parte, debe devolver el producto y, salvo que no se le informe de ello, pagar los gastos de devolución.

Si el empresario no informa correctamente y no aporta la documentación sobre el derecho de desistimiento, el plazo del que dispone el consumidor para ejercerlo se amplía a 12 meses, a contar desde la fecha en que se entregó el producto o, si se trata de una prestación de servicios, desde el día que se celebró el contrato. Si el consumidor recibe la información y la documentación a lo largo de esos 12 meses, el plazo de 14 días para renunciar empieza a contar desde ese momento.

Por último, si se desiste de un contrato para el que se ha solicitado financiación mediante un crédito (ya sea concedido por el mismo empresario o por un tercero de acuerdo con éste), el desistimiento del contrato también implica la cancelación del crédito sin ninguna penalización.