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Créditos rápidos y reunificación de deudas

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Las cuentas bancarias de las familias no siempre se encuentran tan holgadas como se desearía. Son muchos los gastos mensuales y la economía de algunos hogares puede pasar por momentos delicados. A veces se hace demasiado uso de la tarjeta de crédito –dinero que se tendrá que devolver con recargo-; otras se apuran las cuentas hasta llegar a los números rojos –lo que supondrá unos intereses de demora-;... y llega un momento que no se ve salida, pues lo que se ingresa de nómina apenas llega para pagar las deudas.

 

Ante esta situación, no han tardado en proliferar las empresas que aportan todo tipo de soluciones para obtener dinero rápido. Unas ofrecen pequeñas cantidades en un plazo muy corto de tiempo, para salir del paso con rapidez. Otras presentan la posibilidad de unir todas las deudas en un préstamo hipotecario y reducir la cuota mensual que se está pagando. Con una publicidad agresiva y condiciones aparentemente muy ventajosas, estas empresas logran que el consumidor, necesitado de ayuda, recurra a sus servicios. Pero esta solución puede convertirse en un arma de doble filo si no se revisan con atención todas las condiciones y la letra pequeña, y porque estas fórmulas implican que se terminará pagando mucho más de la deuda pendiente.


Diferencias


Antes de nada, el consumidor debe conocer las diferencias entre los distintos tipos de préstamos:


Préstamo hipotecario
: el que se contrata para la compra de una vivienda o para cualquier otro fin, pero siempre dejando como garantía el inmueble. Suele tener el tipo de interés más bajo (actualmente entre el 4% y el 5%) y se rige por el Euribor.


Préstamos personal o de consumo
: el que se contrata para cualquier otra compra, reforma de la vivienda, viaje… El tipo de interés suele estar entre el 7% y el 10% y tiene un límite de 7 años.


Préstamo rápido
: se contrata para obtener pequeñas y rápidas cantidades de dinero. No es necesario demostrar demasiada solvencia económica. Los intereses rondan el 20%. Por ejemplo, si se contrata un crédito de 6.000 euros al 22%, el importe total a devolver sería de 7.320 euros, 1.320 euros más de lo prestado.


Reunificación de deudas
: la ofrecen normalmente empresas de intermediación financiera, que negocian con los bancos un interés lo más ajustado posible. Es imprescindible tener un inmueble, hipotecado o no, ya que se trata de rehipotecarlo o hipotecarlo y con el dinero conseguido liquidar los otros préstamos, así la deuda total a pagar queda incluida dentro de un crédito hipotecario, cuya cuota mensual es menor que la suma de las cuotas mensuales que se venían pagando. La otra cara de la moneda es que al incluir en la nueva hipoteca todos los gastos y comisiones generados por la operación y, normalmente, alargarse el plazo de pago a más años, finalmente el consumidor termina pagando mucho más dinero.

 

Pros y contras de recurrir al crédito rápido o a la reunificación:


El consumidor cada vez se acoge con más frecuencia a estas opciones, por eso es conveniente saber cuáles son sus ventajas y sus inconvenientes:

- Suelen ofrecerlos empresas intermediarias, por lo que son más fáciles de conseguir que si se recurre directamente al banco. Las entidades bancarias exigen más documentación y si el consumidor tiene varias deudas, el banco no le concederá el préstamo.

- Se pueden obtener aún estando en los registros de endeudados del RAI o ASNEF.

- Se obtiene el dinero más rápido que a través del banco, aunque nunca son 24 o 48 horas, como dice la publicidad. Este plazo cuenta desde el momento que se aprueba la solicitud, por lo que puede transcurrir en torno a una semana.

- Se puede hacer toda la gestión por teléfono o Internet.

- Con la reunificación, se tiene un solo crédito y una sola letra mensual a un tipo de interés hipotecario, pero en ese crédito hay que incluir, además del valor de la vivienda, el gasto de cancelación de todos los créditos abiertos, el de apertura de la nueva hipoteca, el de anulación de la deuda que se pueda tener en el RAI o el ASNEF, las cancelaciones registrales, notaría, comisiones y gastos de gestión. Si un día no se pudieran pagar las letras, la vivienda sería embargada.


Recomendaciones y alternativas

 

Créditos rápidos y reunificación de deuda


En una situación de sobreendeudamiento, a menudo el consumidor recurre a la solución que le resulta más fácil y rápida. Puede ser el mejor camino para él, pero es importante tener en cuenta algunas recomendaciones para que el remedio no sea peor que la enfermedad:

- No se deje llevar por la publicidad agresiva, que ofrece aparentemente condiciones muy ventajosas y una concesión del crédito muy rápida.

- Intente tener toda la información sobre el crédito que va a pedir, lea bien la letra pequeña, infórmese de todas las condiciones del préstamo y pregunte todas las dudas que se le planteen.

- Es muy importante fijarse en: el tipo de interés nominal y el TAE ANUALES, NO MENSUALES, tanto del primer año como de los siguientes; los años de plazo para devolver el préstamo (cuantos más años, más intereses se pagan y el dinero total a devolver es mayor); las comisiones de apertura y cancelación, tanto parcial como total; los intereses en caso de no pagar alguna cuota; los gastos de gestión de la empresa intermediaria; y los gastos de notaría y registro.

- A la hora de abrir un préstamo, tanto a través de una entidad bancaria como de una empresa intermediaria, a veces es obligatoria la contratación de un seguro de protección de pagos. Supone una garantía por si no se puede pagar alguna letra. Es importante valorar si nos interesa o no contratar ese seguro, en función de nuestra situación económica y de si existe riesgo de que no podamos pagar la cuota. Si tenemos la seguridad de poder pagar todos los meses, es mejor buscar otra oferta que no nos obligue a contratar ese seguro. Así evitamos pagar un gasto extra.

- Antes de recurrir a una empresa intermediaria, es conveniente negociar con nuestra entidad bancaria una hipoteca o rehipoteca de la vivienda. Es muy posible que, si pueden concedérnosla, las condiciones sean más ventajosas.

- Si se dispone de tiempo, es mejor recorrer diferentes bancos y comparar condiciones, antes de dejarlo en manos de empresas intermediarias.

- Tenga en cuenta que estas empresas, que son legales, no son bancos ni financieras, por lo que no están sujetas al control del Banco de España. Este sólo puede vigilar que no se hagan pasar por entidades bancarias ni induzcan a que se les confunda con ellas.

- Calcule si resulta más ventajoso recurrir a los pagos aplazados de la tarjeta de crédito o al descubierto en la cuenta bancaria, antes que pedir un crédito. También es aconsejable intentar que algún familiar nos preste dinero o negociar un anticipo de la nómina con el banco o con la propia empresa.

- Es muy importante reaccionar a tiempo y no esperar a estar muy endeudado, ya que en esta situación encontraremos menos soluciones y acabaremos recurriendo a vías que, a la larga, nos supondrán mayor gasto. Si hemos dejado de pagar ya dos o tres meses de la letra del piso, es recomendable empezar a buscar una solución antes de que la deuda sea mayor.