Casos resueltos
    Telefonía móvil, tintorerías, vivienda, transporte, lápidas, ordenadores..., el sistema arbitral de consumo resuelve cada año miles de casos de todos los ámbitos. Los tribunales de arbitraje estudian las reclamaciones de los consumidores y las alegaciones de las empresas reclamadas dando la razón a uno, a otro o a los dos. Las decisiones del tribunal (laudos) son de obligado cumplimiento. En esta página se exponen casos reales de arbitrajes celebrados en la Comunidad de Madrid.

    Además, también puede consultar los laudos emitidos y registrados en años anteriores: 

    Academias

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    Curso a distancia sin saberlo
    Academias
    Curso a distancia
    El consumidor Contrata un curso de inglés, sin que le informen de que es a distancia y de que tiene siete días para cancelar el contrato, si así lo desea. Solicita la baja ya que no es lo que él quería, así como la devolución del dinero abonado, 567€.
    La empresa Se opone a la reclamación y solicita la deuda pendiente del consumidor, que asciende a 1.134€, ofreciendo al reclamante continuar con el curso.
    El colegio arbitral Estima parcialmente la reclamación del consumidor, pero se acuerda la no devolución de lo abonado. No se acepta la solicitud de la empresa, ya que el curso no llegó a realizarse en su totalidad por disconformidad del cliente, quien anuló el contrato inmediatamente.
    Curso a distancia no firmado, pero sí cobrado
    Academias
    Curso no firmado
    El consumidor Contactó con la empresa de cursos a distancia telefónicamente, para solicitar información. Le enviaron por correo un contrato, que no firmó y que devolvió por la misma vía. Se lo volvieron a mandar y le reclamaron el pago de las cuotas. Solicita la anulación del contrato y la devolución de lo pagado: 90€ de matrícula más 57,13€ de cuota. Tiene el material didáctico sin abrir y no ha recibido ninguna clase.
    La empresa Alega que la clienta decidió formalizar la matrícula durante la conversación telefónica. Se le envió el material del curso junto con el contrato. Cinco días después, la alumna contactó telefónicamente y explicó que quería volver a su país y que el curso ya no le interesaba. Le pidieron que enviase firmado el documento de desistimiento, pero nunca lo hizo. Justifican que sin ese documento firmado no se puede atender la petición de la reclamante, por lo que exigen que la deuda pendiente sea cobrada.
    El colegio arbitral Se estima la pretensión de la reclamante ya que el contrato nunca fue firmado. Además, está acreditado que manifestó telefónicamente su deseo de desistimiento dentro del plazo estipulado, por lo que queda claro que desde el principio no le interesó suscribir el curso.
    Matrícula anulada
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    boligrafo
    El consumidor La reclamante firmó con un centro de enseñanza a distancia un contrato para realizar un curso y no se aceptó su derecho a desistir del contrato dentro del plazo de tres meses.
    La empresa El reclamado aseguró que a la reclamante se le pasó el plazo previsto y que dentro del material lectivo se hallaba un documento de desistimiento. No aceptan la resolución del contrato y exigen la cantidad adeudada de 1.500 euros.
     
    El colegio arbitral En el laudo, el órgano arbitral acuerda que la empresa reclamada rescinda la contratación del curso y anule la deuda generada de 1.500€, debiendo la reclamante a su cargo devolver la documentación didáctica recibida al domicilio de la empresa. No le consta que junto con el material didáctico se encuentre el documento de revocación aportado al expediente, y cree probada la voluntad de la reclamante de desistir en plazo del contrato notificándoselo mediante burofax a la empresa.
    Títulos de formación con truco
    Academias
    Títulos de formación con truco
    El consumidor La reclamante contrató un curso de Técnico en Educación Infantil y pagó 1.300 euros a la academia. Al terminarlo supo que el título no tenía validez para acceder a ningún trabajo en este campo, ya que la titulación válida es la de Técnico Superior en Educación Infantil. Según ella, la academia le había informado de que, aunque el título no sirve para trabajar en centros públicos de enseñanza infantil, sí es válido para los privados.
    La empresa La academia explicó en la vista arbitral que la información dada a la alumna era veraz.
    El colegio arbitral El tribunal arbitral dio parcialmente la razón a la reclamante tras comprobar que en el tablón de anuncios de la academia no se informaba de que sus cursos no conducen a ningún título con validez oficial, información que tampoco constaba en el diploma (la normativa obliga a especificarlo). Así, dictó un laudo por el que la academia debía devolver a la alumna 974,97 euros, el 75% de la matrícula abonada. El tribunal consideró que el 25% de matrícula restante estaba justamente pagado a cambio de los conocimientos recibidos durante los ocho meses de curso.
    Si no queda satisfecho del curso...
    Academias
    Si no queda satisfecho del curso...
    El consumidor Una auxiliar de guardería infantil realizó un curso de educadora infantil en una academia, firmando un contrato que garantizaba la devolución del dinero en caso de que la alumna no quedara satisfecha con los contenidos formativos una vez emitido el título. Tras terminar el curso, la reclamante aportó sus razones y solicitó la devolución de los 900 euros del curso.
    La empresa Se negó a devolver el dinero y la mujer acudió al tribunal arbitral en busca de una solución.
    El colegio arbitral Resolvió con un laudo que fijaba la devolución de la mitad de la matrícula (450 euros). Para dictar esta resolución, el tribunal tuvo en cuenta que el contrato no especificaba las condiciones para optar a la devolución. Dio la razón a la alumna sólo parcialmente porque admitió haberse beneficiado del curso y porque sus argumentos eran razonables pero no contundentes.
    La lección terminó en acuerdo
    Academias
    La lección terminó en acuerdo
    El consumidor La reclamante contrató un curso a distancia que le había ofrecido un comercial. Según ella, antes de firmar el contrato, preguntó al asesor comercial si podía rescindirlo en cualquier momento y éste le dijo que sí. Pasados dos meses, la alumna pidió a la empresa la baja, pero la empresa le comunicó que no era posible, tal y como figuraba en la letra pequeña
    del contrato. Asumida esta condición y al no poder demostrar que el comercial le había proporcionado una mala información, la alumna
    pidió al tribunal arbitral que se le permitiera fraccionar el pago de las cuotas pendientes, ya que su situación económica no le permitía pagar las cantidades mensuales pactadas.
    La empresa La empresa se mostró dispuesta a acceder a la propuesta de la alumna y que abonara el dinero adeudado en más mensualidades de las previstas.
    El colegio arbitral El tribunal arbitral elevó a laudo este acuerdo entre las partes resolviendo así el caso.
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