Casos resueltos
    Telefonía móvil, tintorerías, vivienda, transporte, lápidas, ordenadores..., el sistema arbitral de consumo resuelve cada año miles de casos de todos los ámbitos. Los tribunales de arbitraje estudian las reclamaciones de los consumidores y las alegaciones de las empresas reclamadas dando la razón a uno, a otro o a los dos. Las decisiones del tribunal (laudos) son de obligado cumplimiento. En esta página se exponen casos reales de arbitrajes celebrados en la Comunidad de Madrid.

    Además, también puede consultar los laudos emitidos y registrados en años anteriores: 

    Funerarias

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    Un ataúd sencillo, esa es la cuestión
    Funerarias
    Un ataúd sencillo, esa es la cuestión
    El consumidor La reclamante contrató a una funeraria encargándole el ataúd, "lo más sencillo" que estuviera disponible, declinando la posibilidad de examinar ningún catálogo, ya que no se encontraba con ánimo. El día de la incineración expresó a la funeraria su disconformidad con el modelo elegido, que consideraba excesivo. La empresa le ofreció la posibilidad de cambiarlo sobre la marcha, pero la clienta lo rechazó para evitar la demora en la incineración y decidió reclamar a través de la vía arbitral.
    La empresa Durante la vista arbitral, la empresa explicó que había interpretado "lo más sencillo" como modelo intermedio del catálogo eligiendo uno valorado en 2.916 euros (el más barato costaba 500 euros y el más caro, 7.966).
    El colegio arbitral El tribunal arbitral consideró que la clienta debía haber sido más precisa al emplear el término "lo más sencillo", pero también que la empresa se había extralimitado en la elección, ya que no ofreció ni tan siquiera dos propuestas por escrito y eligió un ataúd más lujoso de lo esperable. Así, dictó que la empresa devolviera 1.041 euros.
    A vueltas con la lápida
    Funerarias
    A vueltas con la lápida
    El consumidor Tras la muerte de su padre, la reclamante contrató la grabación de una inscripción en la lápida ya existente y, siguiendo el consejo de la empresa reclamada, decidió grabar todas las inscripciones (las antiguas y la nueva) de la misma forma. Al no quedar las inscripciones a su gusto, contrató la adquisición de una nueva lápida, pero, según ella, la piedra no se adecuaba a lo solicitado.
    La empresa La empresa alegó que los trabajos realizados siempre fueron los encargados y que la clienta no aprobó el resultado debido a sus continuos cambios de opinión. En el momento del arbitraje la reclamante adeudaba a la empresa 582,98 euros (tras haber pagado 638,02 euros). La inspección que se llevó a cabo detectó la existencia de un presunto vicio en la lápida, que se apreciaba blanquecina, y que carecía de inscripciones.
    El colegio arbitral El laudo determinó la anulación de la deuda (por no haberse terminado las inscripciones contratadas) y que la empresa devolviera a la clienta la cantidad de 150,25 euros como compensación de los defectos en la cubierta de la sepultura.
    Para descansar en paz
    Funerarias
    Para descansar en paz
    El consumidor El reclamante contrató con una empresa de servicios funerarios, tras la muerte de su padre, la compra de una sepultura por 1.171,98 euros más IVA por un periodo de diez años renovables. Como era para dos cuerpos, en caso de otro fallecimiento se podría inhumar otro féretro pagando el importe de los años transcurridos tras el primer entierro. En la firma del contrato no le fue entregado ningún anexo, pero cuando fue requerido para abonar los gastos del servicio le dieron un documento nuevo que establecía que la sepultura era de uso individual y, para un segundo enterramiento, habría que abonar el importe de diez años; de igual modo, para la primera inhumación habría que pagar la ampliación de los años necesarios para que el fin de su periodo concesional coincida con la segunda inhumación. La parte reclamante pidió la nulidad del Anexo I y el cumplimiento de lo contratado verbal y por escrito, aunque hubiera aceptado una limitación de renovaciones a solicitud de la empresa según las tarifas vigentes en el momento de renovación; entendiéndose la renovación como una unidad, con capacidad para dos cuerpos y no por una cada cuerpo individual.
    La empresa El reclamado se opuso manifestando que mantenía el Anexo I, si bien lo dejarían sin efectos durante el periodo concesional de 10 años. La renovación de la unidad de enterramiento por 10 años sería con las condiciones expuestas en el Anexo I y su Reglamento; es decir, cada nivel se consideraría individualmente.
    El colegio arbitral El colegio arbitral decidió estimar parcialmente las pretensiones del reclamante, por cuanto considera que las condiciones pactadas inicialmente en contrato expresan claramente que la sepultura adquirida es de dos cuerpos, a un precio unitario y renovable cada 10 años. El Anexo I no fue informado en el momento de la contratacion determinando el Colegio Arbitral que las condiciones establecidas en dicho Anexo I se tienen por no puestas.
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