Casos resueltos
    Telefonía móvil, tintorerías, vivienda, transporte, lápidas, ordenadores..., el sistema arbitral de consumo resuelve cada año miles de casos de todos los ámbitos. Los tribunales de arbitraje estudian las reclamaciones de los consumidores y las alegaciones de las empresas reclamadas dando la razón a uno, a otro o a los dos. Las decisiones del tribunal (laudos) son de obligado cumplimiento. En esta página se exponen casos reales de arbitrajes celebrados en la Comunidad de Madrid.

    Además, también puede consultar los laudos emitidos y registrados en años anteriores: 

    Publicidad

     
    1 - 2 registros de 2
    Un coche de lujo, casi regalado
    Publicidad
    Un coche de lujo, casi regalado
    El consumidor Un error en la publicidad que no sea corregido vulnera los derechos del consumidor y genera reclamaciones que deben ser convenientemente satisfechas, tal y como se desprende del siguiente caso visto por el Instituto Regional de Arbitraje de Consumo. En él, la reclamante recibió un folleto en su domicilio en el que se ofertaba un coche de lujo por 9.000 euros (un 80 por ciento más barato de su precio habitual), por lo que acudió al concesionario para adquirir uno. Según la reclamante, los empleados le dijeron que debía tratarse de un error en la edición y que nadie que conociera mínimamente el mercado podía dar credibilidad a semejante descuento.
    La empresa La empresa alegó ante el tribunal arbitral que la reclamación se debía a una errata introducida por el taller de impresión del folleto y que, por lo tanto, no se hacía responsable del fallo.
    El colegio arbitral El laudo determinó que el concesionario debía vender el coche a la mujer por el importe publicitado teniendo en cuenta que al buzoneo de la publicidad errónea no siguió otro avisando del error ni tampoco se expuso un cartel en el comercio alertando de la errata. El colegio arbitral apuntó en su laudo que la publicidad objeto de la reclamación no incluía ninguna leyenda que avisara de la posible existencia de errores tipográficos, "que en determinado momento podrían atemperar las aseveraciones contenidas en el folleto".
    Un contrato “para siempre” que no era tal
    Publicidad
    Un contrato “para siempre” que no era tal
    El consumidor El consumidor contrató un servicio de telefonía en 2012 en el que tanto, en la contratación como en la publicidad, especificaban que el precio era "para siempre", mientras se mantuviera el contrato en vigor y no se cambiara de modalidad. En el año 2015, la compañía le subió las tarifas. Solicita un importe de 5 euros + iva mensuales desde esa fecha.
    La empresa La empresa reclamada aporta un escrito por el que se dio traslado a la parte reclamante, alegando que mediante el adjunto a la factura de 1 de abril de 2015 se informó que a partir del 5 de mayo de 2015 cambiaba el precio de su producto contratado y del derecho a resolver anticipadamente el contrato sin penalización respecto al servicio contratado, sin perjuicio de otros compromisos adquiridos como pueda ser la adquisición de terminales con apoyo económico por parte de la empresa.
    El colegio arbitral El tribunal arbitral desestimó la petición del reclamante alegando que carecía de competencia sobre posibles infracciones en materia de publicidad. Además, consideró que la empresa reclamada había cumplido los requisitos establecidos legalmente para modificar las condiciones de los contratos, y que en el contrato celebrado el 6 de octubre de 2012 entre el reclamante y la empresa reclamada se establecían unas condiciones contractuales con un compromiso de 12 meses, periodo que ya había finalizado cuando se modificó el precio contratado.
    1 - 2 registros de 2