Casos resueltos
    Telefonía móvil, tintorerías, vivienda, transporte, lápidas, ordenadores..., el sistema arbitral de consumo resuelve cada año miles de casos de todos los ámbitos. Los tribunales de arbitraje estudian las reclamaciones de los consumidores y las alegaciones de las empresas reclamadas dando la razón a uno, a otro o a los dos. Las decisiones del tribunal (laudos) son de obligado cumplimiento. En esta página se exponen casos reales de arbitrajes celebrados en la Comunidad de Madrid.

    Además, también puede consultar los laudos emitidos y registrados en años anteriores: 

    Talleres

     
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    Más vale presupuestar que lamentar
    Talleres
    Más vale presupuestar que lamentar
    El consumidor El consumidor llevó su coche al taller para una reparación, donde le comentaron, de manera orientativa, que parecía que el problema estaba en el manguito y que el trabajo podía costarle 200 euros, pero que no se podía saber el importe exacto hasta que no se analizara la avería. Cuando fue a recogerlo, le comunicaron que el problema había sido de otra pieza y que la factura ascendía a un total de 1.200 euros.
    La empresa La empresa explicó la naturaleza de la avería y probó ante el tribunal arbitral que el usuario había renunciado a la elaboración de un presupuesto al firmar la orden de reparación.
    El colegio arbitral Ante las manifestaciones de las partes y teniendo en cuenta la documentación aportada al expediente, el tribunal arbitral desestimó las pretensiones de la parte reclamante, ya que él mismo había firmado la renuncia al presupuesto.
    Piezas de segunda mano ¡sin garantía!
    Talleres
    Piezas de segunda mano ¡sin garantía!
    El consumidor El consumidor acudió al taller reclamado por una avería en su vehículo. El técnico le indicó que tenía que cambiar la caja de mariposas, dándole dos posibilidades: colocar una pieza nueva u otra de segunda mano. Aceptó esta segunda opción por lo que pagó 225 euros, pero al mes, al cabo de 200 kms, el coche volvió a presentar la misma avería, no aceptando el taller la reparación alegando que la pieza de segunda mano que le pusieron no tenía garantía. El cliente pidió que le cambiaran la pieza por otra en buenas condiciones o por una pieza original abonando la diferencia.
    La empresa La empresa reiteró durante la vista arbitral que este tipo de piezas carecen de garantía y que así se lo había transmitido al cliente antes de dejar el coche para su reparación en el taller.
    El colegio arbitral Ante las manifestaciones de las partes, el tribunal arbitral estimó las pretensiones de la parte reclamante, por cuanto es indiscutible que tanto la pieza reemplazada como la mano de obra están sujetas a garantía.
    Instalación defectuosa, sobrecarga fatal
    Talleres
    Instalación defectuosa, sobrecarga fatal
    El consumidor La reclamante solicitó un arbitraje en la Comunidad de Madrid asegurando que por una mala instalación de la piña del enganche de la caravana, el taller le había sacado la instalación del piloto trasero del coche provocando una sobrecarga que quemó la instalación eléctrica del coche. Tras tres intentos de reparación en el taller, la reclamante terminó arreglándolo en otro taller, que emitió un informe certificando el origen del desperfecto. La consumidora solicitó al tribunal arbitral los 68 euros de la factura del primer taller, 560 euros de la reparación en el segundo y otros 400 euros en concepto de gastos ocasionados.
    La empresa Los representantes del taller de reparación de vehículos no acudieron a la convocatoria del colegio arbitral para ver el caso.
    El colegio arbitral El colegio arbitral estimó parcialmente las pretensiones de la clienta y dictó un laudo por el cual el taller debía abonarle la cantidad de 600 euros al considerar que los trabajos efectuados en el coche fueron deficientes.
    Revisiones innecesarias y gasto de gasolina
    Talleres
    Revisiones innecesarias y gasto de gasolina
    El consumidor El reclamante manifestó que había llevado su vehículo en varias ocasiones al taller de reparación con los mismos síntomas de avería, que no desaparecieron hasta la última revisión. Pidió que le devolvieran el importe de las primeras revisiones (entre ellas, un cambio de la junta de la culata) al considerar que no eran necesarias, y el importe de llenado del depósito de gasolina, ya que observó que lo dejaba lleno y al recogerlo tenía bastante menos combustible. Pedía la devolución de 1.460 euros.
    La empresa La empresa manifestó que todas las reparaciones fueron necesarias y que obedecían a razones diferentes: unas de carácter mecánico y otras, electrónico. Sostuvo que el cambio en la culata era necesario (ya que perdía anticongelante), si bien reconoció que cometieron el error de no pedir al cliente la aceptación del presupuesto por escrito, sino que se hizo vía telefónica. La empresa ofreció la devolución del importe de la gasolina, si bien sostuvo que se había consumido en las pruebas, y la realización de un chequeo gratuito en un año, pero el cliente rechazó la oferta.
    El colegio arbitral El colegio arbitral estimó parcialmente las pretensiones del cliente, ya que la sintomatología de la avería no desapareció hasta el cambio de sensores, en la última reparación. Sin embargo, teniendo en cuenta que tras las diversas intervenciones el coche había quedado sensiblemente mejorado, acordó que se devolviera la mitad del dinero reclamado: 730 euros.
    Reparaciones pagadas justamente
    Talleres
    Reparaciones pagadas justamente
    El consumidor El reclamante relató que se había comprado un vehículo y que éste había sufrido múltiples averías durante los dos primeros años desde la compra y que el vendedor sólo se hizo cargo de las reparaciones en los seis primeros meses. El consumidor reclamaba 1.692 euros abonados en las reparaciones, además de quejarse porque el taller le exigía siempre abonar por adelantado el 60% del coste de cada reparación.
    La empresa La empresa se opuso al abono argumentando que se trataba de un coche de aproximadamente diez años y 130.000 kilómetros, y que las dos averías objeto de la reclamación (en el alternador y la junta de la culata) se produjeron a los ocho meses posiblemente por negligencia del dueño. El representante de la empresa recordó que se hizo cargo de todas las reparaciones realizadas en los seis primeros meses.
    El colegio arbitral El colegio arbitral desestimó las pretensiones del cliente al considerar que las averías objeto del arbitraje entraban dentro de lo común atendiendo tanto al desgaste derivado de la antigüedad del vehículo como del kilometraje registrado por el coche.
    Las tarifas eran correctas
    Talleres
    Las tarifas eran correctas
    El consumidor El reclamante se quejó del trato inadecuado recibido como consecuencia de la revisión y nivelación del aceite de la caja de cambios del coche de su hijo. Solicitaba la devolución de la cantidad que se había cobrado supuestamente en exceso por esta operación, asegurando que el relleno de una dosis de aceite en la caja de cambios no era comparable con el cambio de aceite total. Además, explicó que en ningún momento vio los carteles anunciadoes de precios ni había solicitado presupuesto.
    La empresa La empresa manifestó por escrito que la cantidad cobrada incluía la mano de obra y los materiales empleados en la reparación sobre tarifas expuestas al público. La primera (25,88 euros) se calculaba sobre una tarifa de 34,51 euros la hora - tardaron 45 minutos en realizar el cambio, dada la dificultad para quitar el tapón de la caja de cambios -. La segunda, suponía el cobro de 1,90 euros por el aceite utilizado, tomando como referecia el precio de una garrafa de cinco litros, 18,96 euros. La suma de ambas cantidades ascendía a 27,78 euros.
    El colegio arbitral El colegio arbitral desestimó las pretensiones del reclamante, entendiendo que la empresa había calculado y aplicado correctamente las tarifas de honorarios que exhibía en el taller.
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