Casos resueltos
    Telefonía móvil, tintorerías, vivienda, transporte, lápidas, ordenadores..., el sistema arbitral de consumo resuelve cada año miles de casos de todos los ámbitos. Los tribunales de arbitraje estudian las reclamaciones de los consumidores y las alegaciones de las empresas reclamadas dando la razón a uno, a otro o a los dos. Las decisiones del tribunal (laudos) son de obligado cumplimiento. En esta página se exponen casos reales de arbitrajes celebrados en la Comunidad de Madrid.

    Además, también puede consultar los laudos emitidos y registrados en años anteriores: 

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    Garantía de coche de segunda mano
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    Garantía de coche de segunda mano
    El consumidor El consumidor compró un vehículo de segunda mano en un establecimiento de compraventa de vehículos por valor de 7.200 euros. Al poco tiempo tuvo que llevar el vehículo al taller, por fallos y ruidos en el motor. La empresa se hizo cargo en esa ocasión de la reparación, pero no las posteriores veces que el coche volvió a averiarse. Solicitó la anulación del contrato de compraventa, esto es, la devolución de los 7.200 euros pagados por el coche, y la devolución de lo abonado por las reparaciones, 372,10 y 43,56 euros.
    La empresa La empresa aceptó el arbitraje de consumo y manifestó que el vehículo fue vendido por un particular, que ellos únicamente realizaron las gestiones entre vendedor y comprador y que el vehículo se entregó con la ITV pasada y revisado.
    El colegio arbitral El Colegio Arbitral decidió estimar totalmente la pretensión del consumidor, ya que, en el contrato de compraventa figuraba el sello y firma de la empresa reclamada. Con independencia de la relación que pudiera tener la empresa reclamada con un tercero, que no justificó, quedó acreditado que la empresa reclamada era el vendedor del vehículo y, como tal, responde de la garantía del mismo.
    Unas mechas tiesas y estropajosas
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    Unas mechas tiesas y estropajosas
    El consumidor Acudió a una peluquería a ponerse mechas color claro, y como resultado el pelo se le quedó quemado y tieso, con aspecto estropajoso y quebradizo. Ante la negativa de la peluquería para arreglarle el pelo de nuevo, la consumidora tuvo que acudir a otra para subsanarlo, con lo que perdió un día de vacaciones. Por ello, solicita que le devuelvan el importe completo que abonó, 85,50 €, que le sufraguen el gasto de las facturas ocasionadas a consecuencia del servicio defectuoso, que suman 86,70 €, que recapaciten sobre la responsabilidad que tienen al usar productos químicos, así como sobre el trato recibido, más 50 €, que supuso para ella la pérdida de un día de vacaciones.
    La empresa La peluquería alega que, una vez acabados los servicios de tinte y mechas rubias que la reclamante solicitó, ésta se despidió amable y satisfecha por el resultado de los mismos, sin hacer comentario negativo alguno tanto por la realización como por el trato recibido. El día siguiente se presentó en el establecimiento indicando de malos modos y amenazante le reclamación por daños y perjuicios por la mala realización de los trabajos. Debido a la violencia de los hechos la empresa se vio obligada a llamar a la Guardia Civil, personándose para calmar los ánimos.
    El colegio arbitral El Colegio Arbitral acordó estimar parcialmente las pretensiones de la reclamante, ya que entre las pruebas aportadas, consta el informe emitido por una farmacéutica en el que se pone de manifiesto que “la fibra capilar se encuentra seca y bastante dañada” recomendando el uso de un producto para solucionarlo. Por lo tanto, la empresa reclamada debe devolverle el importe correspondiente al coste de dicho servicio, que se cuantifica en 85,50 €, así como el de los productos que necesitó para su reparación, que ascienden a 30,00 €, lo que totaliza la cantidad de 115,50 €, sin que se estimen el resto de pretensiones.
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