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Sábado, 25 de mayo de 2013

Bronceado artificial

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Bronceado

Nuestro gusto por estar bronceados, puede, si no se adoptan las medidas de precaución y seguridad precisas, desencadenar un problema importante de salud. El bronceado artificial presenta unas características que le hacen más peligroso que el bronceado natural, aunque este no está tampoco exento de peligro.


 

Aparatos de bronceado

 

Se trata de aparatos que llevan emisores para la exposición de la piel a las radiaciones ultravioletas. Estos emisores son lámparas que emiten fundamentalmente radiaciones UVA y en menor proporción radiaciones UVB. Si bien en general predominan las emisiones UVA, que son las más inofensivas, últimamente estas lámparas han sido diseñadas para producir mayores niveles de UVB, con el objeto de asemejarse a las radiaciones solares y así acelerar el proceso de bronceado. Según las normativas de aplicación:
  • Deben tener una irradiancia efectiva, medida según Norma UNE EN 335-2-27, menor a 0.30W/m2.
  • Deben tener una longitud de onda por encima de 295 nm.
  • Deben ser seguros, cumpliendo las normas de seguridad establecidas por la Unión Europea. A este respecto, el fabricante o su representante establecido en la Unión Europea, colocará el marcado “CE” de forma visible, legible e indeleble, bien en el aparato, o en su defecto, en el embalaje.

Es importante considerar que si estas lámparas no pasan los controles pertinentes, no se regulan de una manera adecuada o simplemente con el paso del tiempo, pueden empezar a emitir cantidades excesivas de radiación UVB. Incluso si sufren averías o su mantenimiento no es correcto, pueden emitir radiaciones UVC, radiaciones mucho más peligrosas para la salud.

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