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Gastos en el alquiler de una vivienda
Gastos en el alquiler de una vivienda
El arrendamiento de una vivienda lleva aparejada una serie de gastos además de los propios que derivan de la renta a pagar. Estos gastos vienen regulados por la Ley de Arrendamientos Urbanos.

 

 

El alquiler de una vivienda acarrea una serie de gastos para el arrendatario, como es el propio pago de la renta pero, además, existen otra serie de gastos que el inquilino deberá asumir y que se aclararán a continuación.

El arrendatario de una vivienda se deberá hacer cargo de los gastos generales que deriven del propio uso de ésta. De esta forma, el inquilino se encargará de pagar el uso de los servicios y suministros de que la vivienda está dotada y que se individualicen mediante aparatos contadores (agua, luz, gas, teléfono, etc.).

Además, el arrendador y el arrendatario de una vivienda podrán acordar quién debe asumir aquellos gastos que no puedan individualizarse y que correspondan a la vivienda. En este sentido, el arrendatario podrá hacerse cargo de los gastos relativos a la Comunidad de Propietarios (en aquellos edificios que se encuentren en régimen de Propiedad Horizontal), el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), etc. Para que estos gastos tengan validez y puedan repercutirse al arrendatario deberán constar por escrito y determinar el importe anual a fecha del contrato. Además, estos gastos únicamente podrán incrementarse anualmente y por un porcentaje que no supere el doble de la variación porcentual que experimente el IPC en los doce meses anteriores a la actualización.


Gastos en el alquiler de una vivienda