INFORMACIÓN AL CONSUMIDOR
Mudanzas: derechos del consumidor
Casa nueva, traslado y... mudanza. Con el cambio de domicilio, hay que pensar en empaquetar y transportar todo lo que se tiene en la vivienda, no solo enseres personales sino también muebles que se quieran seguir utilizando en el nuevo hogar. Hay muchos objetos delicados en una casa. Los propios muebles requieren un desmontaje y posterior montaje, que no todo el mundo puede hacer adecuadamente.
Son numerosas las empresas que ofrecen servicios de mudanza, desde simplemente transportar las cajas empaquetadas por el cliente y dejarlas en su nuevo destino, hasta recogerlo todo, colocarlo en cajas, desmontar los muebles en el origen y montarlos en el destino y recolocar todos los enseres donde corresponde.
Los precios suelen variar de una a otra compañía no solo en función del trabajo que hay que realizar, las dimensiones de la vivienda, la facilidad de acceso, el número de operarios necesarios, etc., sino también del tipo de empresa que lo lleva a cabo, desde las grandes y de reconocido prestigio hasta las más pequeñas y con menos personal y recursos.
Elección
Antes de escoger una u otra empresa, es interesante solicitar presupuesto por escrito a varias para poder comparar. Hay que tener en cuenta que, si finalmente no se encarga el trabajo, algunas cobran por elaborar este documento, por lo que conviene preguntarlo con antelación. Si se puede y no supone ningún coste añadido, también es importante que un especialista visite la vivienda y ajuste el precio al trabajo que hay que realizar.
Otro paso fundamental es comprobar que la empresa está legalmente establecida y que se puede acceder a sus datos públicamente. Lo ideal, por último, es que esté sometida al Sistema Arbitral de Transportes o de Consumo.
Las Juntas Arbitrales de Transporte tienen competencia ante las reclamaciones económicas que no excedan de 6.000 euros y que tengan que ver con un contrato de transporte terrestre. Es un proceso gratuito, que no necesita produrador ni abogado y cuyo laudo o acuerdo sustituye a una decisión judicial y tiene los mismos efectos.
Sin embargo, las empresas pueden especificar en sus condiciones de contratación que rechazan expresamente someterse a estas juntas. Por eso, es importante escoger siempre las que no incluyan esta cláusula en sus condiciones, para garantizar la mediación de las juntas en el caso de que hubiese algún problema.
También puede ser que la empresa de mudanzas incluya una cláusula según la cual se somete expresamente a las juntas. En este caso, no existiría el límite de 6.000 €.
Seguro
El consumidor debe verificar si la compañía tiene contratado un seguro de responsabilidad civil, que es el que cubrirá los desperfectos o pérdidas, si las hay.
Es competencia de la empresa indemnizar al cliente con 4,50€ por kilogramo, en el caso de pérdida o deterioro, y con una cantidad que no sea superior al precio del transporte, en el caso de retraso en la entrega de la mercancía.
Para poder reclamar los daños, es importante tener en cuenta lo siguiente:
Contrato
El consumidor tiene derecho a recibir un contrato por escrito que deben firmar las partes y que plasme lo que está acordando con la empresa de mudanzas. Entre otros datos, en este documento deben figurar:
Existen unos contratos-tipo homologados que garantizan el cumplimiento de los derechos y obligaciones de las dos partes, gracias a los cuales el consumidor se asegura de que la empresa se responsabilizará de los daños que puedan ocasionarse durante la mudanza. Pueden utilizarlos todas las empresas que lo deseen y tienen que exhibirlos al público para que el cliente pueda estar informado de las condiciones de contratación.
Al firmar el contrato, es importante ser conciso con el tipo de servicio que se desea, para evitar posibles malos entendidos después. Se aconseja detallar los muebles y objetos que se van a transportar, y fotografiar los enseres más delicados y valiosos, así como declarar su valor de cara al seguro en el caso de problemas en el transporte. Será una prueba si existe algún desperfecto al finalizar la mudanza. También se recomienda al consumidor que se encargue de transportar por su cuenta los objetos más personales y frágiles.
Si la empresa exige el pago del servicio por adelantado, el consumidor debe saber que no está obligado a abonar la totalidad hasta que se haya finalizado la mudanza. Lo más habitual es adelantar una cantidad y pagar el resto al terminar el servicio.
Factura y reclamaciones
Compruebe el estado de los objetos trasladados antes de abonar el servicio y exija factura al finalizar la mudanza.
Este recibo, junto con el contrato, inventario, fotografías y otros justificantes que se tengan, servirá para poner una reclamación en el caso de problemas.
Cuando eso suceda, el consumidor debe solicitar la hoja de reclamaciones en la propia empresa de mudanzas, que está obligada a tenerla. Una vez rellenada, se tiene que entregar en la Junta Arbitral de Transporte, en una oficina de consumo o en la Dirección General de Consumo (C/ Gran Vía, 10. 28013 Madrid. Tel: 012, 91 310 59 03 / 04).
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