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Lunes, 25 de junio de 2018

... seguir una "dieta milagro" sin contar con el médico puede causar graves trastornos de salud

pies sobre báscula
Un régimen sin base médica puede alterar el metabolismo, el sistema gastrointestinal, la piel e incluso provocar problemas neuropsíquicos.
A lo largo de los años han surgido una serie de dietas mágicas que aseguran que nos van a hacer perder peso en pocos días con casi ningún o ningún esfuerzo, acompañadas con toda suerte de recomendaciones basadas en mitos y creencias irracionales y en flagrante contradicción con los conocimientos sólidamente documentados que actualmente poseemos.

Llamamos "dietas milagro" a aquellas que sin ninguna base científica, pretenden poseer cualidades indemostrables que no están de acuerdo con los conocimientos actuales de la Ciencia de la Nutrición o exageran propiedades y efectos que no son evidentes ni probados. Dentro de estas dietas mágicas hay distintos tipos, como las dietas adelgazantes y las dietas curalotodo.

Las dietas adelgazantes son consecuencia de la actual obsesión por perder peso en muy poco tiempo y conseguir el llamado "peso ideal" que tanto preconizan los medios de comunicación, llegando a anteponerse el aspecto físico a la salud. Hay revistas y que incluyen páginas especiales e incluso monográficos dedicados a las dietas de adelgazamiento, en las que se recogen consejos que, en algunas ocasiones, no están contrastados científicamente.

Existen sistemas para todos los estilos y gustos; podemos encontrar muchas dietas de adelgazamiento distintas, y en algunas de ellas combinaciones de alimentos o menús a los que se atribuye la cualidad de adelgazar.

Están por ejemplo,  las que podemos llamar hipocalóricas desequilibradas que se caracterizan por un bajo contenido de energía obtenido de un consumo de alimentos poco variado, y del que se pueden derivar carencias de determinados nutrientes. Son dietas muy bajas en calorías: entre 600-800 y se caracterizan por un elevado consumo de huevos (de 4 a 6 al día) y la exclusión absoluta de productos lácteos.

También existen las dietas disociativas, que se basan en la teoría de que los alimentos no engordan por sí mismos sino al consumirse según determinadas combinaciones, por lo que se puede comer de todo pero no durante la misma comida. Su idea fundamental es evitar las mezclas de lípidos e hidratos de carbono eliminando todos aquellos alimentos que en su composición tengan estos dos macronutrientes (por ejemplo, la leche, excepto la descremada). Limita las fuentes de aporte glucídico estrictamente a los alimentos ricos en fibra. Prohíbe el azúcar, el pan (excepto el integral, en el desayuno), patatas, pastas y arroz.

Otro tipo de dietas son las dietas excluyentes. Se basan esencialmente en eliminar de la dieta algún nutriente; los nutrientes se definen como aquellas sustancias que el organismo necesita y no puede sintetizar, por lo que deben ser aportadas por la dieta y cuya carencia ocasiona una patología. Está claro que este tipo de dietas en las que se excluye un nutriente pueden conducir a problemas de salud irreversibles y no tiene justificación desde el punto de vista nutricional; como ejemplo destacamos las dietas cetogénicas (ricas en grasas, sin hidratos de carbono), como la "dieta de atkins", que consiste en reducir al máximo el consumo de hidratos de carbono pero sin marcar ninguna limitación sobre lípidos y proteínas.

Si se sigue una dieta que cause una reducción energética drástica pueden surgir trastornos metabólicos (como cetosis, Crisis de gota o Acidosis láctica), alteraciones gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarreas…), alteraciones cardiocirculatorias (arritmias, hipotensión ortostática, etc.), alteraciones dermatológicas( como sequedad del pelo, fragilidad de uñas o pérdida de cabello) o trastornos neuropsíquicos (intolerancia al frío, insomnio, ansiedad, irritabilidad, depresión y distorsión de la imagen corporal).

Llamamos dietas curalotodo a aquellas dietas, alimentos y preparados alimenticios que se atribuyen la capacidad de ser beneficiosos para la prevención o tratamiento de un grupo variado de dolencias o estados patológicos sea cual sea la condición inicial del ciudadano que está pensando en seguirlas o comprarlos. Es imprescindible que tu médico te asesore cuando alguien te recomiende una de estas dietas o preparados y que conozcas exactamente su composición, especialmente si estás siguiendo algún tratamiento.

Las dietas macrobióticas y vegetarianas se consideran dietas alternativas. La dieta vegetariana consiste en prescindir de los alimentos de origen animal, alimentándose única y exclusivamente de productos de origen vegetal.

Este tipo de dietas puede dar lugar a carencias en determinados nutrientes como vitamina b12, etc. que son nutrientes que se encuentran solamente en alimentos de origen animal. Pueden ser estrictamente vegetarianas a base exclusivamente de verduras, frutas, cereales y legumbres (Vegans).

También puede ser ovo-lácteo-vegetariana, en la que además se introducen los huevos y la leche (Jains). Por su parte la dieta macrobiótica es una forma extrema de vegetarianismo, en la que la alimentación se basa en alimentos de origen vegetal pero biológicos. Este sistema aconseja una limitación en el agua de bebida que puede dar lugar a grandes problemas de deshidratación. Este tipo de dietas no está recomendadas para los menores. Se debe consultar siempre al médico si va a cambiar de forma tan drástica la alimentación habitual.

El sobrepeso es un estado en el cual las reservas de energía, principalmente en forma de grasa, son excesivas. Esta situación se produce cuando la cantidad de energía ingresada con la dieta es mayor que la gastada por el organismo. La situación de sobrepeso u obesidad no puede corregirse a menos que el balance se invierta, logrando que el gasto energético del individuo sea mayor que el ingreso.

A modo de resumen, las características de una buena dieta para perder peso deben ser: que proporcione menos energía que la necesaria para mantener el peso corporal, ya que sólo así se podrá perder peso, que suministre las proporciones adecuadas de todos los nutrientes, de lo contrario a la larga podíamos tener problemas de malnutrición y por último que sea aceptable, es decir, que a la persona le guste, ya que de lo contrario no se va a seguir.

El médico de familia y el profesional de Enfermería son las personas adecuadas para ayudar a definir una dieta que reúna todas estas condiciones en función del estado de salud.

 

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