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Sábado, 21 de octubre de 2017

En verano hay que ser muy cuidadoso con la limpieza en la cocina y en la preparación de alimentos>

alimentos y verano
El calor favorece la multiplicación de las bacterias que pueden causar transtornos y enfermedades gastrointestinales.
El calor ambiental es uno de los factores que más influyen en la proliferación de las bacterias que pueden estar presentes en distintos alimentos. Es fundamental pues que en los meses de veranos seamos aún más cuidadosos al preparar la comida y, de forma especial, en la limpieza de los utensilios que intervengan en el proceso. No olvides, por supuesto, que las manos deben estar siempre limpias al tocar los alimentos.

Recuerda, en primer lugar, que es importante evitar la contaminación cruzada, la que se produce cuando usamos, por ejemplo, el mismo plato para preparar un alimento en crudo y para depositarlo una vez cocinado. Las bacterias presentes al principio del proceso siguen en el plato y pueden afectar al alimento que creíamos seguro.

Además, debes tener precaución con el agua: utiliza siempre agua tratada y utiliza agua envasada si no estás completamente seguro de que la de un pozo o un manantial es segura. Compra siempre los alimentos en locales autorizados y que traten con las debidas medidas de higiene sus productos.

Comprueba el etiquetado de los alimentos y presta especial atención a las fechas de caducidad (que marca cuando un alimento ya no es seguro para el consumo) o de consumo preferente (que nos indica el momento en el que el alimento empieza a perder propiedades, aunque se pueda consumir sin problemas). Asegúrate también de que podrás mantener las condiciones de conservación y preparación que indican en la etiqueta, sobre todo si no lo vas consumir en casa.

Lava, y si es necesario pela, frutas y verduras. En el caso de verduras que se consumen crudas, como lechuga o escarola, puedes añadir unas gotas de lejía al agua del lavado, pero asegúrate de que sea lejía de uso alimentario y aclárala luego con agua corriente. En el caso de la fruta, no la comas nunca recién cogida del árbol, lávala siempre. Además de microbios puede tener algún elemento fertilizante o insecticida.

En casa, ten cuidado con las superficies de trabajo, especialmente si usas una tabla de madera; lávala a fondo con jabón después de usarla con un alimento y antes de usarla con otro. Cuidado también con cuchillos y otros utensilios. Por lo que se refiere a la cocina, todos sabemos que es la época dorada de las cucarachas y otros bichos. Revisa rincones, mantén una escrupulosa limpieza y utiliza productos adecuados para librarte de ellos, eso si, respetando las normas de uso que marcan para no contaminar los elementos de la cocina con plaguicidas.

Cuando guises, cocina por completo los alimentos; tienen que alcanzar al menos los 65 grados para asegurarnos de que acabamos con las bacterias. A la hora de calentar la comida, debemos llegar de nuevo a esa temperatura. La carne debe cocinarse por completo. Si vas a preparar platos de pescado como marinados o escabeches, además de las reglas básicas para evitar que se estropeen, congela el pescado al menos dos días antes de utilizarlo para evitar la contaminación por anisakis.

Saca los productos de la nevera con el tiempo justo para consumirlos; no deben permanecer a temperatura ambiente más de una hora. Cuando descongeles, usa la nevera en lugar de dejar el producto fuera. Y, por último, ten un cuidado especial con la mayonesa y otros productos elaborados con huevo. Prepara sólo la cantidad que necesites para esa comida y evita guardar sobrantes.

 

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