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Martes, 19 de junio de 2018

El glaucoma es un trastorno ocular debido al daño del nervio óptico, generado por el aumento de la presión intraocular.

ojo
La parte frontal del ojo está llena de un líquido claro llamado humor acuoso, el cual es producido siempre en la parte posterior coloreada del ojo (el iris). Este líquido sale del ojo a través de canales en la parte frontal del mismo.
Cualquier circunstancia que retarde o bloquee el flujo de este líquido fuera del ojo provocará acumulación de presión en dicho órgano. En la mayoría de los casos de glaucoma, esta presión es alta siendo la responsable del daño al nervio óptico.

Existen cuatro tipos principales:
  • Glaucoma de ángulo abierto. Es un proceso crónico y de aparición lenta pudiendo ser hereditario. La mayoría de las personas están asintomáticas.. El glaucoma avanzado puede llevar a ceguera. Por tanto aunque no se puede curar, sí se pueden aplicar diversos tratamientos que previenen las consecuencias de la enfermedad.
  • Glaucoma de ángulo cerrado. Ocurre cuando se bloquea súbitamente la salida del humor acuoso lo que provoca una elevación rápida, intensa y dolorosa en la presión dentro del ojo. Es una situación de emergencia y su pronóstico depende de la rapidez de la atención sanitaria.
  • Glaucoma congénito. Se observa en bebés y con frecuencia se transmite de padres a hijos Está presente al nacer y es causado por el desarrollo ocular anormal. La cirugía a tiempo suele corregir esta patología.
  • Glaucoma secundario. Suele estar causado por fármacos como los corticosteroides, enfermedades vasculares como la uveítis, enfermedades sistémicas y traumatismos. Dependiendo del origen de la enfermedad así será su pronóstico.

La mayor esperanza de vida en los países desarrollados ha provocado un aumento de la prevalencia del glaucoma. De ahí la importancia de la prevención. El glaucoma es la segunda causa de ceguera en países desarrollados y una de las principales causas de ceguera en el mundo. No presenta síntomas en sus fases precoces. Según avanza la enfermedad se produce una reducción del campo visual por afectación de la zona central del mismo.

Es una enfermedad propia de la edad adulta, ya que el glaucoma que se presenta en la edad pediátrica tiene signos y síntomas distintos, reconocibles por los pediatras. Los factores de riesgo para el desarrollo de glaucoma primario de ángulo abierto, que es el tipo de glaucoma más frecuente, son la presión intraocular elevada, antecedentes familiares, edad por encima de los 40 años, raza negra y miopía.

El diagnóstico del glaucoma se realiza mediante una sencilla toma de la presión intraocular y la visualización del nervio óptico o papila. En caso de que alguno de estos datos fueran anormales se procede a realizar otras pruebas diagnósticas como la campimetría (que estudia el campo visual, esto es, si el ojo registra bien las imágenes que le llegan tanto en el centro de la visión como en los lados), la taquimetría (que estudia el estado en el que se encuentra la córnea) o análisis de la capa de fibras nerviosas, para comprobar el posible daño en el nervio óptico.

Las técnicas desarrolladas para el diagnóstico precoz permiten detectar la enfermedad en sus inicios, cuando el daño en el nervio óptico es mínimo. El oftalmólogo decidirá a partir de ese momento cuál es el tratamiento a seguir en cada caso, bien con medicamentos o bien con cirugía, corrigiendo la causa que evita que el líquido salga de la cámara anterior.

El objetivo del tratamiento del glaucoma es la estabilización de la enfermedad para detener la pérdida de agudeza visual. Una vez producido daño en el nervio óptico no es posible recuperar lo ya perdido, por lo que en esta dolencia es fundamental la prevención a través de visitas pautadas con el oftalmólogo. Entre las terapias más utilizadas está la terapia con láser llamada iridotomía y los medicamentos para la presión ocular administrados por vía oral o intravenosa.

 

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