
En la unidad, cuya tasa de supervivencia supera el 80%, se atiende al año una media de más de 193 pacientes de otras comunidades autónomas. Además se presta atención sanitaria cada año a 978 personas con carácter urgente, ingresa a 261, opera a más de 200 y presta atención especializada a más de 60 pacientes en estado crítico.
Las técnicas más novedosasSe considera gran quemado a aquel paciente que sufre quemaduras por llama, una fuente eléctrica o química en más del 20% de la superficie corporal o padece problemas respiratorios por la inhalación de humo. Estos pacientes ingresan en la unidad de quemados con pronóstico muy grave y tras superar una primera etapa crítica, la cicatrización de sus heridas condiciona su evolución, teniendo que ser sometidos a cirugías de eliminación de la quemadura y cobertura cutánea para lograr la recuperación de su piel.
En su tratamiento se están empleando técnicas novedosas como el uso de piel de banco, cultivos celulares y empleo de factores de crecimiento, además de técnicas de microcirugía en la reconstrucción de las secuelas postraumáticas y postquemadura, técnicas de autotrasplante de dedos de pie a mano. La unidad se ha especializado en el tratamiento de pacientes que, tras la ingesta de un fármaco de uso común, desarrollan un cuadro agudo de pérdida de piel, con altas posibilidades de infección y fallo multiorgánico, lo que se asocia a una mortalidad de entre el 30 y el 60%.
Esta patología se denomina necrólisis epidérmica tóxica -NET-, un desorden de la piel que pone en peligro la vida, y se caracteriza por la formación de ampollas y la exfoliación de la piel provocando el desprendimiento de la piel en láminas, dejando áreas en carne viva. Puede ser provocado por la reacción a un fármaco, frecuentemente un antibiótico, un antimicrobiano, un anticonvulsionante o alguna sulfamida.
Este Hospital Universitario también fue designado por el Ministerio de Sanidad y las CC.AA. como centro de referencia nacional para el tratamiento de otras cinco patologías complejas como tumores extraoculares en la infancia (rabdomiosarcoma), intraoculares en la infancia (retinoblastoma), queratoplastia penetrante en niños, tratamiento de alteraciones congénitas del desarrollo ocular y para el tratamiento de la retinopatía del prematuro avanzada o desarrollo anormal de los vasos sanguíneos en la retina.