La Organización Mundial de la Salud ha definido la obesidad como la epidemia del siglo XXI, ya que representa uno de los problemas más importantes de salud pública a nivel mundial. Esto está motivado por las crecientes dimensiones adquiridas en las últimas décadas en las que la prevalencia de sobrepeso y obesidad se ha multiplicado por tres, afectando ya a más de la mitad de la población, y su tendencia continúa al alza.
El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo clave para el desarrollo de muchas enfermedades crónicas y otros problemas de salud y deben considerarse enfermedades y no cuestiones estéticas, ya que acarrean graves problemas de salud.
Pequeños cambios en el peso y no abandonar su control van a producir grandes beneficios sobre la salud y a prevenir, e incluso a curar, muchas enfermedades