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Programa on line para dejar de fumar del Hospital Carlos III

Miércoles, 17 de octubre de 2018
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¿Qué pasará cuando deje de fumar?


¿Qué pasará cuando deje de fumar?

Siempre que comenzamos un nuevo proyecto tenemos miedos e inseguridades. Es normal tenerlas también cuando nos planteamos dejar de fumar.
Programa para dejar de fumar del Hospital Carlos III
 
 
 

¿Dejar de fumar engorda?
Al dejar de fumar se puede aumentar de peso. En los estudios realizados se ha visto que se aumenta una media de 5 kilos, fundamentalmente porque se toman más calorías.
En muchas ocasiones, usted utiliza el cigarrillo para cambiar el sabor de boca o porque siente algo de apetito y el cigarrillo lo mitiga o porque sus niveles de glucosa en sangre disminuyen y, aunque usted no es consciente de ello, la nicotina del cigarrillo aumenta la cantidad de glucosa en su sangre. Otras veces quizás fuma porque al realizar un movimiento automático y repetitivo se descarga ansiedad o irritación. Todos estos efectos pueden encontrarse al comer o al masticar, pero además, como al dejar de fumar se recupera el sentido del gusto y del olfato, la comida apetece más. Por otra parte, algunas de las cosas que comemos tienen efectos muy parecidos a la nicotina, por lo que sin darnos cuenta pueden apetecernos más (chocolate, cacao, frutos secos, menta...); por lo general estos alimentos son muy ricos en calorías y fáciles de transportar o de disponer de ellos en cualquier momento, por lo que puede tender a utilizarlos más. El resultado va a ser que tomará más "chucherías" y aumentará su ingesta calórica.
Por ello es importante que seleccione lo que toma. Puede cambiar el sabor de boca mediante un enjuague bucal, chicle, regaliz, chupando un ramita de canela o simplemente bebiendo agua. Puede evitar que la glucosa le disminuya a media mañana aumentando su desayuno o tomando fruta o zumo o comiendo más veces (cinco o seis al día) pero menos cantidad de lo que come habitualmente en cada una de sus tres o cuatro comidas. Sobre todo y eso no falla: Mida durante estos meses la cantidad de calorías que toma, pésese con frecuencia (es siempre más fácil perder un kilo ganado que perder tres, sólo hay que identificar que se ha ganado) y haga ejercicio. Lo que se engorda es porque no se gasta; gástelo haciendo ejercicio.


¿Se pasa muy mal al dejar de fumar?
Cuando se piensa así, se está poniendo uno la venda antes del coscorrón. Por lo general, cuando tenemos que tomar una decisión respecto a algo que nos supone un esfuerzo, nos imaginamos las cosas peor de lo que realmente son y ello retrasa nuestra decisión por temor a fracasar o al esfuerzo necesario. Cuando nos decidimos a ello, nos damos cuenta de que exagerábamos. Muchas personas que han dejado de fumar, cuando ha pasado el periodo de síntomas de abstinencia más intensos (primeras semanas) comentan que no ha sido tan malo como pensaban.

Necesito fumar pues si no fumo no puedo hacer mi trabajo, ¿qué pasará si lo dejo?
Probablemente piense eso porque cuando no tiene tabaco o cuando ha intentado fumar menos o dejar de fumar, notaba que no tenía la misma capacidad de concentración o estaba más intranquilo y nervioso. Estos son efectos de la abstinencia al tabaco. Cuando el organismo se acostumbra a no fumar tanto la capacidad de concentración y la capacidad de trabajar, como el estado de nerviosismo, volverá a ser el mismo. Son síntomas pasajeros que lo único que demuestran es que existe una dependencia.


¿Será igual la vida sin tabaco?
¿Realmente piensa que quienes no fuman viven peor? ¿no disfrutan igual de la vida? ¿no disfrutan igual del fútbol o de una buena película? No hay ninguna prueba que demuestre que los fumadores son más creativos o disfrutan más que los no fumadores o ¿piensa que si las hubiese no las pregonaría la industria tabaquera? Usted ha asociado muchos hechos con fumar y de lo que disfruta realmente es de esos hechos. Si no fuma, nota que le falta algo, igual que si saliese de casa en pijama o en zapatillas; iría cómodo, pero le faltaría algo, todos le mirarían y eso le ocasionaría incomodidad. Pero si insistiese una y otra vez, al final se acostumbrará. Si usted deja de fumar la vida será por lo menos igual, pero seguramente más hermosa, pues sentirá la satisfacción de haber logrado vencer un reto y además será más larga y más gratificante.


No tengo fuerza de voluntad, ¿podré dejar de fumar?
Lo que llamamos fuerza de voluntad es sencillamente motivación y autodisciplina. Cuando tenemos motivos para hacer algo, lo hacemos o por lo menos lo intentamos muy seriamente. Seguro que quien piensa así ha hecho muchas cosas en su vida más difíciles que dejar de fumar. Piense en ellas ¿qué hizo para conseguirlas?


¿Existe ayuda farmacológica para dejar de fumar?
Efectivamente, existen fármacos que le pueden ayudar a dejar de fumar. No obstante, no puede esperar de ellos un remedio milagroso que elimine por completo las ganas de fumar. Son una ayuda importante que puede doblar las probabilidades de conseguirlo pero quien va a dejar de fumar es usted y su esfuerzo es imprescindible para lograrlo.
Si se plantea su utilización, es importante que se lo consulte a su médico para que le recete el tratamiento más adecuado y le controle durante su proceso.
Si quiere saber más al respecto consulte el apartado de "Lecturas recomendadas".