A su llegada establecieron un puesto médico asistencial donde iniciaron la atención a la población. Hicieron una evaluación sanitaria y pronto estimaron la conveniencia de la llegada de más personal por la gran cantidad de heridos y sobre todo, la necesidad de traumatólogos, a ser posible pediátricos, por la enorme cantidad de niños afectados.
Así, se completó el contingente con dos traumatólogos pediátricos del Hospital Gregorio Marañón y un enfermero que se incorporaron al grupo una semana más tarde.
Prestaron asistencia sanitaria desde el día 4 de enero hasta el 18 del mismo mes, en que la apertura del hospital en la zona tomó el relevo en la atención de los pacientes, con regreso a España y llegada el día 23.
Fueron tratadas más de 3.000 personas de diversas patologías, destacando las lesiones traumáticas secundarias como secuelas del terremoto y la atención a los niños -un 9% del total de pacientes- en gran medida por patología habitual esperable a su edad y el entorno, empeorado por la destrucción causada por el seísmo.