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Bibliotecas escolares

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Las bibliotecas escolares se han ido incorporando progresivamente al Sistema Público de Lectura y han sido dotadas de los recursos necesarios para convertirse en verdaderos centros de información capaces de gestionarse y brindar acceso, en condiciones de igualdad, a una amplia
gama de documentos, en diferentes soportes, incluidos los digitales, y satisfacer las necesidades educativas, informativas y de desarrollo personal de sus usuarios: los alumnos y alumnas que realizan su educación formal obligatoria.

EL ESPACIO


La biblioteca escolar es un centro de recursos de información para la enseñanza y el aprendizaje, un espacio bien definido, por sus objetivos y por su propia dinámica, dentro de los centros escolares. Solo así podrá ser percibida y reconocida como lo que debe ser: un espacio de aprendizaje, de trabajo en colaboración, abierto, dinámico y atractivo, que debe hacerse imprescindible. Un espacio reconocible, fácilmente accesible y con imagen propia.

Una zona para cada actividad. El Rincón infantil es la zona destinada a alumnos y alumnas de Educación Infantil y primeros cursos de Primaria y trata de crear un ambiente acogedor y lúdico. Este espacio debe ser siempre flexible, para adaptarse a las necesidades múltiples y fácilmente accesible dentro de la biblioteca.

En la Zona de consulta y lectura hay que destinar espacio suficiente para acoger a una clase completa. Las mesas y sillas elegidas para esta zona son de tamaño intermedio entre el óptimo para los mayores y el óptimo para los más pequeños.

En la Zona de préstamo y trabajo técnico es posible compatibilizar los trabajos técnicos con la atención a los usuarios, siempre con un efectivo dominio visual de la sala. Los muebles específicamente destinados a ordenadores de consulta, del OPAC (Catálogo Público de Acceso en línea) por ejemplo, y de audiovisuales, deben ser adaptables en altura.


LA COLECCIÓN


Según las Directrices de la IFLA/UNESCO (2002) para la Biblioteca Escolar, “una colección razonable de recursos impresos debe constar de diez libros por estudiante. La biblioteca escolar más pequeña debería constar de por lo menos 2.500 títulos relevantes y actuales para garantizar un stock de libros equilibrado para todas las edades, habilidades e historias personales. Al menos un 60% del stock debería constar de recursos de contenido no novelístico relacionado con el currículum”. Las colecciones aportadas a las bibliotecas en el momento de su integración en la Red, las llamadas “colecciones básicas” cumplen estas recomendaciones, a pesar de las dificultades que
implica alcanzar el 60% de obras informativas y, dentro de ellas, un porcentaje equilibrado para cada materia, género, edad y soporte. Se componen de 2.000 documentos, que posteriormente, en los dos cursos siguientes se incrementan con otros mil. Las colecciones básicas respetan los porcentajes generalmente reconocidos como adecuados, tanto de materias como de los diferentes géneros de ficción, y configuran una “colección tipo”, adaptada a los gustos y necesidades de Primaria o Secundaria, que sirve de modelo para que su crecimiento posterior sea equilibrado y mantenga los porcentajes necesarios.

LA BIBLIOTECA ESCOLAR EN IMÁGENES