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Lunes, 18 de junio de 2018

La epilepsia es una enfermedad neurológica que puede afectar a personas de cualquier edad, sexo, raza, clase social o país

epilepsia
La epilepsia es un trastorno cerebral crónico que se caracteriza por la repetición de crisis debidas a una descarga excesiva de las neuronas cerebrales (crisis epiléptica), y que suelen asociarse a otros síntomas. Las crisis epilépticas consisten en fenómenos anormales, bruscos y transitorios, que incluyen alteraciones de la conciencia, motoras, sensoriales y psicológicas (convulsiones, pérdida del conocimiento, un período de confusión, un ataque en que la persona mira fijamente o espasmos musculares), y que son percibidos por el paciente o un observador.
Las crisis pueden clasificarse según el tipo en:
• Crisis parcial: aquellas en las que las manifestaciones clínicas y electroencefalográficas responden a la activación de un área cerebral determinada ("foco epiléptico").
• Crisis generalizada: las manifestaciones clínicas responden a la activación de ambos hemisferios cerebrales.
• Crisis simple: cuando durante la crisis se conserva el nivel de conciencia.
• Crisis compleja: cuando existe alteración del nivel de conciencia.

Una crisis epiléptica única o las crisis epilépticas accidentales no son una epilepsia, ni tampoco pueden considerarse como una epilepsia, la repetición más o menos frecuente de crisis epilépticas en el curso de una afección aguda como una encefalitis, una hipertermia, una exposición a agentes tóxicos, etc. Tampoco se consideran epilepsia aquellas crisis cerebrales relacionadas con vértigos, mareos, síncopes o trastornos del sueño.

En el caso de las crisis únicas debe tenerse en cuenta que el 75% de los pacientes tendrán una segunda crisis en los tres años siguientes. No puede hablarse de epilepsia si el enfermo no ha sufrido crisis, aunque su EEG (electroencefalograma) sea de tipo epileptiforme.

La epilepsia no es una enfermedad mental ni tiene relación con el grado de inteligencia. Tampoco es contagiosa.

Las causas comunes de epilepsia abarcan:

Accidente cerebrovascular o accidente isquémico transitorio (AIT), demencia, como la enfermedad de Alzheimer, lesión cerebral traumática, infecciones, como absceso cerebral, meningitis, encefalitis y SIDA, problemas cerebrales presentes al nacer (anomalía cerebral congénita), lesión cerebral que ocurre durante o cerca del momento del nacimiento, trastornos metabólicos presentes al nacer (como fenilcetonuria), tumor cerebral, vasos sanguíneos anormales en el cerebro, otra enfermedad que dañe o destruya el tejido cerebral y uso de determinados medicamentos.

Las crisis epilépticas por lo regular empiezan entre las edades de 5 y 20 años, pero pueden suceder a cualquier edad. Puede haber un antecedente familiar de convulsiones o epilepsia.

Síntomas

Los síntomas varían de una persona a otra. Algunas personas pueden tener simples episodios de ausencias, mientras otras tienen pérdida del conocimiento y temblores violentos. El tipo de crisis epiléptica depende de la parte del cerebro afectada y la causa de la epilepsia.

La mayoría de las veces, la convulsión es similar a la anterior. Algunas personas tienen una sensación extraña (como hormigueo, percibir un olor que realmente no existe o cambios emocionales) antes de cada convulsión. Esto se denomina aura.

Pruebas y exámenes

El médico llevará a cabo un examen físico, el cual comprende una exploración neurológica detallada.

Se hará un una electroencefalografía (EEG) para verificar la actividad eléctrica en el cerebro. Las personas con epilepsia tendrán con frecuencia actividad eléctrica anormal que se observa en este examen. En algunos casos, el examen puede mostrar el lugar en el cerebro donde empiezan las convulsiones. El cerebro puede aparecer normal después de una convulsión o entre convulsiones.

Con frecuencia, se hace una tomografía computerizada o resonancia magnética de la cabeza para encontrar la causa y localización del problema en el cerebro.

Tratamiento

El tratamiento habitual es con fármacos. Sin embargo, si las crisis epilépticas se deben a un tumor, vasos sanguíneos anormales o sangrado en el cerebro, se debe utilizar la Cirugía.

Los medicamentos para prevenir las convulsiones, llamados anticonvulsivos, pueden reducir el número de crisis futuras. Es muy importante utilizar los fármacos oportunos, en las combinaciones indicadas y que no se omitan tomas de la medicación.

La epilepsia que no mejora después de haber ensayado dos o tres fármacos anticonvulsivos se denomina "epilepsia resistente al tratamiento". En estos casos puede utilizarse el tratamiento quirúrgico.

Los cambios en los tratamientos médicos o en el estilo de vida pueden aumentar el riesgo de una convulsión en una persona con epilepsia.

Pronóstico

Es probable que algunas personas con epilepsia puedan reducir o incluso suspender sus medicamentos anticonvulsivos después de no tener ninguna convulsión durante varios años. Ciertos tipos de epilepsia en la niñez desaparecen o mejoran con la edad, por lo regular a finales de la adolescencia o hacia los 20 años. Para muchas personas, la epilepsia es una afección de por vida lo que no supone ningún estigma. En estos casos, es necesario continuar con los fármacos anticonvulsivos.

Prevención

En general, no existe una prevención conocida para la epilepsia. Sin embargo, con una dieta y reposo adecuados, la abstinencia de drogas y alcohol se puede disminuir la probabilidad de precipitar convulsiones en una persona con epilepsia. No se aconseja conducir ni operar maquinaria.

Actitud ante una crisis convulsiva:

Tratar de que la persona no se lesione durante la crisis epiléptica, quitando objetos peligrosos de alrededor (aristas de muebles, objetos punzantes, etc) y colocando algo blando bajo su cabeza, para evitar que se golpee contra el suelo. Se debe colocar de lado con cuidado, para facilitar la respiración. Observar la duración de la crisis epiléptica. En la gran mayoría de las ocasiones este tipo de crisis epilépticas finaliza en dos o tres minutos, tras lo cual la persona se recupera gradualmente. Se debe esperar al lado de la persona hasta que la crisis epiléptica termine. Dejar que descanse hasta que se recupere y comprobar que vuelve poco a poco a la situación normal. No se debe tratar de inmovilizar a la persona por la fuerza durante la crisis epiléptica ni se debe introducir ningún objeto en la boca con el afán de que la lengua no vaya hacia atrás, dado que puede ser peligroso si traga este objeto y se queda alojado en las vías respiratorias, además de las posibles lesiones orales, al intentar introducirlo a la fuerza.

 

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