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La cárcel es voraz, genera psicologías muy vulnerables y serias
dificultades para volver a vivir en libertad. La única forma de luchar
contra esto es conseguir que el Centro Penitenciario tenga un Plan
Estratégico Educativo, un Programa de Tratamiento expresamente diseñado
en función de sus condiciones particulares y de la población
penitenciaria que alberga, y que cada interno tenga un Proyecto
Individualizado de Tratamiento, un proyecto personal de educación en
valores, y un proyecto de habilidades y destrezas para ejecutarlo.
La educación en el ámbito penitenciario tiene que tener como filosofía
el interés por conseguir que los educandos (hombres y mujeres,
autóctonos y extranjeros, jóvenes y mayores, condenados por el delito
que sea, con el tiempo penitenciario que sea…) descubran nuevos valores
que les lleven a cambiar su comportamiento anterior, y puedan irse
convirtiendo en ciudadanos y ciudadanas no sólo preocupados por sus
asuntos propios sino también por los asuntos de los demás.
El curso va dirigido a profesionales y voluntarios que quieran
desarrollar iniciativas y programas educativos en el ámbito
penitenciario, interesados en trabajar en este entorno de exclusión y
aislamiento social, con los internos e internas, para provocar en ellos
un cambio de valores, de visión de la vida, que les lleve a un posible
cambio de conducta.
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