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En las actividades de ocio y tiempo
libre se atiende a la persona en su integridad, por lo que es necesario
contribuir a una adecuada educación, cuidando asimismo las relaciones
que se establecen entre los jóvenes y su educación afectivo sexual, de
gran importancia para su desarrollo personal, bienestar emocional y
autoestima.
No se puede hacer como que “no se ve” o como que “no se oye” ante
determinadas situaciones y comportamientos donde la sexualidad se
convierte en protagonista. Es importante conocer cual es el papel del
educador o de la educadora ante tales circunstancias. Para ello, es
necesario situarse y conocer de qué hablamos cuándo hablamos y cuál es
la realidad a la que debemos contribuir.
En este taller se van a abordar los contenidos básicos y los principios
metodológicos necesarios para jugar “el papel” que corresponde como
educador o educadora, y hacerlo tanto desde el trabajo en grupo como con
el chico o la chica directamente.
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