La Comunidad de Madrid cuenta con más de 170 localidades que hasta el siglo XX eran pequeños núcleos rurales dedicados a la agricultura y ganadería, a excepción de Alcalá de Henares y Madrid.
Ha sido durante el siglo XX, y especialmente desde su segunda mitad, cuando la Comunidad ha experimentado un proceso de crecimiento y diversificación que la sitúa como una de las más prósperas y dinámicas de Europa, convirtiéndose en un polo industrial de primera magnitud con muchos municipios que se han transformado en verdaderas ciudades en muy poco tiempo.
Muchas de estas ciudades están cargadas de historia y cuentan con un importante patrimonio artístico y cultural conservado, a la par de una moderna oferta de servicios. Alcalá de Henares, Aranjuez o San Lorenzo de El Escorial albergan un patrimonio cultural de primer orden, que atrae a visitantes de todo el mundo, y ocupan un lugar brillante en la Historia universal.
Actualmente, en la Comunidad, la mayor parte de la población se condensa en el municipio de Madrid y en tres grandes zonas: sur, noroeste y este, siendo las zonas de Madrid, sur y este las que concentran una mayor actividad industrial.
Estos grandes municipios son hoy día sede del motor económico de la Comunidad y de España, pero también lugar de trabajo y de residencia de los madrileños, que han elegido estas localidades para vivir y mirar al futuro con ilusión. Son grandes ciudades en crecimiento, que disfrutan de todos los servicios y modernas infraestructuras de una gran ciudad, y cada vez más cerca de la capital gracias a una red de transportes en constante desarrollo.
Es mérito de todos los madrileños que estas localidades sean hoy orgullo de la Comunidad de Madrid, y que se hayan convertido en un foco de atracción de la economía, la industria, la cultura, el turismo... Estos valores no serían posibles sin la principal fuente de riqueza de los municipios, sus habitantes, porque son ellos los impulsores del desarrollo y mejora de las poblaciones en las que trabajan y habitan.